¿Se está volviendo loco el clima?

Conversaciones entre amigos sobre el cambio climático, sus efectos y lo que podemos hacer para enfrentarlo [i]y [ii]

Por César J. Galarza, PhDConsultor en Sostenibilidad y Cambio Climático

 “Todo parece imposible hasta que se hace” 

 (Nelson MANDELA)

Resumen: Se habla mucho del cambio climático. Casi a diario vemos y oímos en los medios de comunicación, redes sociales y aun en las conversaciones de la calle referencias a este fenómeno. Sin embargo, ¿Comprende realmente el ciudadano común el verdadero significado de este concepto y los efectos que podría tener en sus vidas cotidianas, y cuál es el papel que él juega en la cuestión? Con palabras sencillas para el no-especialista, sin términos técnicos e intentando no dar una visión catastrofista sino positiva al tema, el presente artículo expone, entre otros, los conceptos de efecto invernadero, calentamiento global, cambio climático y sus consecuencias, así como también lo que pueden y están haciendo gobiernos, empresas y simples individuos para intentar frenar el cambio climático y paliar sus efectos (eficiencia energética, transporte sostenible, bonos y mercados de carbono, huella y compensación de carbono, deforestación evitada, etc.), incluso en casa, al hacer la compra, o en el trabajo.

Palabras clave: Adaptación - Bonos de carbono - Bosque - Calentamiento global - Cambio climático - Carbono forestal - Combustible fósil - Comercio de emisiones - Desarrollo sostenible – Ecosistema - Efecto invernadero - Eficiencia energética - Energía renovable -  Fenómenos meteorológicos extremos - Gases de efecto invernadero – GEI - Género y cambio climático - Inmigración climática – IPPC - MDL  Efectos del cambio climático – Mitigación - Mercado de carbono -  Protocolo de Kyoto - Provincia de Misiones - REDD+ - Responsabilidades social empresaria ambiental - Servicios ambientales.

CONTENIDO: 1. La locura del clima. 2. No al catastrofismo. Mejor el vaso medio lleno antes que medio vacío. 3. Clima y  meteorología. Pasos previos para hablar de cambio climático. 4. Efecto invernadero, calentamiento global y cambio climático: ¿sinónimos o cosas distintas? 5. Cambio climático: ¿natural o provocado? 6. ¿Qué está haciendo el hombre para acelerar tanto el cambio climático? 7. Cambio climático: una de cal y … ¿varias de arena? ¿Qué efectos podemos esperar? 8. ¿Podemos prever otras consecuencias del cambio climático sobre el planeta y sus habitantes? 9. ¿El mundo está haciendo algo para frenar el cambio climático? 10. ¿La lucha contra el cambio climático es solo responsabilidad de los gobiernos o también de las empresas? 11. ¿Los bonos de carbono tienen algo que ver con el cambio climático? 12. ¿Y puedo yo hacer algo en mi casa,  trabajo, escuela o universidad para ayudar a pelear contra el cambio climático? 13. En tiempos de crisis económica no es tan fácil ¿Cómo hacemos entonces para ayudar? 14. Para terminar…

1. La locura del clima

¿Qué idea tenemos sobre el cambio climático? ¿Tiene el quiosquero, el carnicero, el abogado, el mozo del bar, la maestra, el peluquero, es decir el ciudadano común de la calle una imagen concreta sobre lo que implica ese término, y los efectos que podría tener en su vida cotidiana?

Me hacía estos interrogantes cuando hace unos días, a causa de un viento repentino y en medio de uno de los veranos más tórridos que las abuelas recuerden en la región, cayó un árbol en la calle de mi casa aplastando a un auto que se encontraba estacionado.  Entre los  comentarios de la gente que se acercó a observar, que no paraba de asombrarse, sacar fotos para subirlas inmediatamente al Facebook e intentar escuchar de primera mano el relato de lo ocurrido, se reiteraban las expresiones como: “estas cosas no pasaban antes pero ahora suceden a menudo; de seguro son a causa del cambio climático”.

Por otro lado, el percance desencadeno la concurrencia al lugar, de la policía y los bomberos, el corte de la calle con el consiguiente caos de tránsito y, por supuesto, las lamentaciones del propietario que, nervioso, corría y se preguntaba a quién podría recurrir para recuperar los daños puesto que el incidente no estaba cubierto por el seguro.

Ilustración 1: Después de la tormenta de viento. Fuente: Autoría propia

Charlando luego con la familia y los amigos advertí que las respuestas a mis preguntas era bastante variadas y, por lo general, ya sea por desinterés o por falta de acceso o de entendimiento de las publicaciones y programas de radio o tv que explican seriamente el tema, no existía una comprensión acabada del fenómeno y menos aún de los efectos que éste podría tener sobre  sus vidas.

Ya que vengo estudiando y dedicándome al tema hace varios años, decidí aportar mi granito de arena tratando de organizar algunos conceptos de un modo sencillo y liviano como para comentarlo-se quiere-en una ronda de amigos.

Nobleza obliga, debo dar mis excusas de antemano a la multitud de especialistas que dedican su vida y profesión al estudio del cambio climático y sus efectos (como ser climatólogos, meteorólogos, estudiosos de la atmósfera, oceanógrafos, vulcanólogos, glaciólogos, geógrafos, biólogos, ecólogos, etc.) ya que, en primer lugar en honor a la sencillez y comprensión, simplificaré en la mayor medida posible los temas, prescindiendo además de toda referencia y terminología técnica. En segundo término porque no soy un científico especializado en cambio climático sino un simple interprete de las investigaciones de éstos. Estoy seguro que sabrán justificar la licencia que me he tomado, dados los fines que me he propuesto y si no, vayan mis disculpas del caso.

2. No al catastrofismo. Mejor el vaso medio lleno antes que medio vacío

Stephen Covey en su conocido libro “Los 7 hábitos de la gente eficaz” remarca que los problemas son en realidad oportunidades disfrazadas; estoy plenamente convencido que dicha regla puede ser aplicada también al cambio climático. Con la crisis económica, las guerras, la violencia en las calles, el desempleo, y tantos problemas con los que nos encontramos a diario creo que no estamos para mensajes catastrofistas y es muy importante intentar ver un lado positivo en todas las cuestiones. Es decir, ver el vaso medio lleno y no medio vacío.

Aplicado esto al tema de nuestra charla, pienso que afrontar la problemática nos puede conducir hacia un modo de actuar más sano, más eficiente, y más respetuoso de nuestro planeta.

No caben dudas que, bien utilizada, la ingente cantidad de recursos materiales y humanos que se vienen destinando a la lucha contra el cambio climático y al desarrollo sostenible, puede convertirse en la gran oportunidad del hombre para impulsar la eliminación de la pobreza, la generación de más y mejores empleos, y el avance en allanar desigualdades entre un mundo desarrollado en exceso -y casi ahogado en consumo- y otro que a duras penas pelea por su subsistencia diaria.

Pero por sobre todo, la necesidad de lucha contra el cambio climático puede significar una oportunidad para que todos asumamos la pequeña cuota de responsabilidad que tenemos en el problema y que cada uno en su lugar, sin importar la acción del otro, nos dispongamos a hacer algo ya y ahora por más pequeño que sea.

3. Clima y  meteorología. Pasos previos para hablar de cambio climático

Para entender el cambio climático viene bien tener en claro antes la diferencia entre los términos meteorología y clima que, si bien primos hermanos no son lo mismo, y a menudo son confundidos.

La meteorología implica el estado del tiempo (lluvias, temperatura, humedad, presión, etc.) en un momento y lugar determinado. Es decir, lo que nos cuenta el parte meteorológico diario de nuestra ciudad o región. Es correcto entonces cuando decimos: ¿cómo estará el tiempo hoy?

El clima en cambio, hace alusión a las mismas  condiciones anteriores pero tomadas en forma promedio en un tiempo bastante largo (aproximadamente 30 años), contemplando una región determinada. Un ejemplo de ello es  cuando expresamos “el clima en verano en la Provincia de Misiones es caluroso y húmedo”, ello implica que previamente se observó el tiempo en dicha provincia durante varios años, con el resultado de cada año se hizo un promedio y se concluyó cuál es el clima en ella. Es erróneo entonces afirmar: “el clima estará feo mañana” ya que en realidad deberíamos decir: “las condiciones meteorológicas (o, directamente el tiempo) serán desfavorables o feas mañana”.

Atendiendo a esto podemos advertir que la expresión cambio climático lleva implícita la idea de unas modificaciones en las condiciones climáticas que se prologarán, en el tiempo. Esto es importante para comprender mejor el fenómeno del que hablaremos en los párrafos siguientes.

4. Efecto invernadero, calentamiento global y cambio climático: ¿sinónimos o cosas distintas?

Las expresiones efecto invernadero, calentamiento global y cambio climático tienen estrecha relación entre sí pero implican conceptos distintos. Además, la existencia de uno no conlleva de un modo indefectible la del otro.

Para explicar estos conceptos no creo que haya mejor y más grafico modo de hacerlo que con el ejemplo que vienen utilizando los científicos desde que se comenzó a hablar del tema: la comparación con un invernadero de plantas. Pensemos por un momento en uno de esos invernaderos que hay en el campo o en la chacra, o que incluso algunos tienen en la ciudad para hacer crecer plantas que necesitan un clima constante o especial. Se trata de una estructura similar al esqueleto de una casa con paredes por lo general de vidrio o plástico traslúcido. La transparencia de la cubertura deja pasar tranquilamente la luz del sol (y su energía) pero luego esos mismos paneles impiden que se escape el calor quedando éste encerrado dentro del invernáculo generándose en su interior un ambiente templado que facilita el crecimiento de las plantas aún en periodos fríos.

Más o menos lo mismo pasa en nuestro planeta.  La tierra está rodeada de diversos gases que giran y se mueven a su alrededor que funcionan como capas que la envuelven. Como son transparentes dejan pasar casi toda la luz y calor del sol, es decir que actúan como las paredes y techos de aquel invernadero; por eso reciben el nombre de “gases de efecto invernadero” (que para ahorrar palabras de ahora en más llamaremos GEI, entre los que se encuentran el vapor de agua, el metano, el dióxido de carbono -o CO₂-, y el ozono). Al poder pasar prácticamente libre a través de esa capa, una parte de la energía solar llega a la superficie terrestre y la calienta, provocando que ésta a su vez genere calor (radiación) que vuelve como rebotado hacia la atmósfera; y otra parte es reflejada por todo lo claro que hay en la tierra (nieve, hielo, desiertos, etc.) siendo también relanzada hacia el espacio.

Cuando toda esa energía (digamos “rebotada”) intenta volver a la atmósfera, la capa de GEI retiene (o absorbe) un porcentaje de ella dejándola atrapada alrededor del planeta. Eso, a grandes rasgos, es lo que se llama efecto invernadero, que para nada conlleva un aspecto negativo sino al contrario, ya que hace posible que alrededor de la tierra exista un clima promedio de unos 15 grados; en caso contrario, nos moriríamos de frio ya que haría unos 20 grados bajo cero.

Ahora, cuando por determinadas condiciones aumenta la proporción de estos GEI, es decir cuando la capa sea hace más gruesa u opaca, más calor y radiación son mantenidos alrededor de la tierra y por lo tanto ésta eleva su temperatura a mayor velocidad de lo que debería hacerlo en un proceso normal. O sea que la superficie del globo terrestre (sus mares, ríos, montañas, etc.) se va calentando. Este fenómeno recibe el nombre de calentamiento global que, conforme han analizado muchos científicos, a su vez provoca alteraciones en los ciclos de lluvias, vientos, mareas, etc., de la tierra, o sea  en las condiciones meteorológicas.

Como esas mutaciones tienden a hacerse permanentes y estables a lo largo del tiempo, hablamos de cambio climático, haciendo referencia con ello no a que “en esta semana puede estar haciendo más o menos calor que la semana anterior”, ni que “este verano fue muy lluvioso respecto al año pasado”, sino a una transformación que tiende a modificar en forma más o menos permanente las condiciones meteorológicas de una región o incluso del planeta (por ejemplo: un área en la que llovía poco se ha convertido -o se está convirtiendo ahora-en una zona lluviosa en forma permanente).

Ilustración 2: Efecto Invernadero. Fuente: UNEP - GRID Arendal


[i] El presente artículo fue realizado para su publicación simultánea y en exclusividad en los siguientes sitios web: “I-Ambiente. El portal del medio ambiente”; “Red Argentina de Municipios frente al cambio climático” y “Apostillas Ambientales”.© Cesar J. Galarza

[ii] Un especial agradecimiento a mis amigos Avelino P., Gabriela R., Gastón P., Mª Florencia G. y Santiago E. y que, sin ser cercanos al tema, y a uno y otro lado del Atlántico, con mucha paciencia leyeron los borradores del articulo y me hicieron sus sugerencias.  Los pocos aciertos en honor a la sencillez que se puedan encontrar a lo largo del mismo sin duda se deben a ellos. Y los desaciertos que pudieran haber son atribuibles exclusivamente al autor. Así como también agradezco a aquellos que por el blog o las redes sociales me hicieron saber qué cosas sobre el cambio climático les interesaba saber.

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