50 años de #IncendiosForestales: de un país, ¿otra vez en llamas?

Fernando Prieto @futursostenible

Las políticas forestales no han tenido en cuenta el fuego.

Y cuando no se previene, se detecta tarde (hay cientos de torres vigía vacías) solo queda la extinción, que es la previsible catástrofe para este verano.

 En una situación de sequia en la mitad este del país, de falta de políticas adecuadas y en un escenario de cambio climático, el futuro es más que preocupante. 

FUNCIÓN

Desde 1961 hasta 2013, 7,5 millones de hectáreas (sobre un total de 27)  han sido recorridas por el fuego según las fuentes oficiales, (en ocasiones las mismas superficies más de una vez). Solo la magnitud de este dato ya indica el gran fracaso de la política forestal desarrollada desde 1941 que no ha tenido en cuenta este “imprevisto” que se repite monotamente año tras año. El grado de ordenación de las masas forestales, es de tan solo el 12,5% lo cual demuestra también el enorme fracaso de la gestión forestal realizada hasta ahora.

Las dantescas escenas recientes —personas lanzándose por precipicios en llamas, miles de habitantes desplazados, fuegos incontrolados de kilómetros, espacios naturales protegidos quemados -incluso parques nacionales- y las que previsiblemente se producirán éste obligan a pensar de dónde venimos y hacia dónde vamos respecto al fuego y la gestión de los ecosistemas forestales. Un bosque tarda en formarse como tal entre docenas y cientos de años y, sin embargo, su desaparición por incendios o talas se produce en tan solo unos minutos; por ello es evidente que no podemos descuidarnos “esos minutos” para conservar algo tan frágil como son los bosques…

Foto Fernando Prieto

Aunque el fuego sea inherente a los ecosistemas forestales, es evidente que es necesario controlar su extensión, frecuencia e intensidad. Los incendios forestales siguen siendo el principal factor de disminución de la superficie forestal y sobre todo de la calidad y madurez de la misma, rejuveneciendo continuamente las masas, disminuyendo el valor ecológico y las masas forestales, posibilitando mayor erosión y pérdida de suelo, muchas veces de una forma irreversible. Y esto tiene importantes consecuencias ecológicas, - pérdida de biodiversidad, emisiones de gases de efecto invernadero-, sociales –muertos, afecciones a la salud, como se vio en importantes ciudades gallegas en el 2006- y económicas –pérdida del patrimonio natural, madera, caza, etc.-

Solo una mente enferma puede preferir un bosque quemado a otro vivo, y, pocos asuntos generan tanta alarma social y, además, todo el mundo parece estar de acuerdo en lo imprescindible que es conservar un ecosistema tan estratégico como el bosque. Sin embargo, las actuaciones y la eficacia del modelo seguido hasta ahora se ha demostrado bastante inútil, observando el total afectado. Además presenta una gran peligrosidad, exige grandes medios humanos y materiales de extinción y es bastante caro.

El fenómeno se produce con altibajos. En 1978, 1985, 1989, 1994, 2000, 2005, e incluso en 2012 hubo importantes superficies quemadas, (unas 226.000).  En 2013 fueron tan solo 60.000, (una cuarta parte de lo quemado el año anterior). Pero en cualquier caso parece algo impredecible. ¿Que pasara en 2014?. En 2014 se prevén al menos 10.000 incendios, de los cuales 20 superarán las 500 hectáreas y algunos de ellos las 2.000 hectáreas y es posible que alguno llegue a 10.000. La superficie afectada superará las 150 mil hectáreas. La AEMET prevé temperaturas superiores a las normales en el este peninsular y Baleares, precisamente, las zonas especialmente afectadas por la sequía en los últimos meses.

Hace exactamente 20 años, 1994, fue el año record, ardieron en España más de 430 ml hectáreas, (cifra superior a 1989). Fue también máximo en arbolada quemada -250 mil hectáreas-. En la comunidad valenciana el 11% de su superficie forestal ardió, en Murcia 5%, en Cataluña 3%. El caso de la Comunidad Valenciana fue terrible ya que en  anteriores campañas también se habían producido grandísimas superficies incendiadas. Ese año fallecieron 36 personas, 27 en actividades relacionadas con la extinción (pilotos, brigada BRIF,..etc) y el resto pastores, excursionistas, etc. 

En los últimos años, y siguiendo la tendencia ya observada desde hace más de una década, ardieron espacios protegidos, desde Galicia, Monte Pindo, hasta Mallorca, Andratx, en la Sierra de Tramontana con 2300 hectáreas arrasadas cada uno.

Además, como se observa campaña tras campaña desde hace ya más de 40 años,  determinadas especies como los pinos y eucaliptos arden mucho más, en relación a la superficie que ocupan, que otras especies.[i] Un estudio reciente de ecologistas en acción vuelve a confirmar estos datos a pesar de la tediosa propaganda oficial que lo niega sistemáticamente.[ii] En Galicia, Asturias y Norte de Portugal, son cultivos forestales, plantados para la producción, no son naturales de allí y arden de una forma explosiva. En el País Vasco donde tradicionalmente, por su meteorología no hay incendios, las masas continuas de pino radiata, en ocasiones (sequias, vientos, etc..) presentan una elevada peligrosidad que posibilitan grandes incendios sin control como sucedió en 1989, pero que pueden volver a suceder. En la Comunidad Valenciana, se ha incrementado la vegetación pirófita, pino halepensis y pinaster sin continuidad.

Por otra parte los recursos públicos siguen dedicándose prioritariamente a la extinción mientras se minimiza la detección y la prevención. Varios miles de bomberos y agentes forestales están luchando, como cada año, en muchas ocasiones con grave riesgo de sus vidas intentando controlar un fenómeno que muchas veces es incontrolable. Reconocimiento, agradecimiento y admiración hacia  trabajadores y brigadistas que están peleando y van a pelear este verano defendiendo este recurso común. Pero la efectividad, sino se inicia la extinción en los primeros minutos, a pesar de lo que diga la propaganda oficial, es muy limitada. Imagine un fuego de copas de una docena de metros con una extensión de varios cientos de metros o incluso kilómetros. Incluso los aviones, con sus cinco toneladas de agua, sino llegan en los primeros segundos, tienen una efectividad muy limitada. Los contratos son muy precarios, con una elevada temporalidad asociada a los periodos de extinción y la formación y preparación de muchos de estos trabajadores en una tema tan complicado y peligroso dejan mucho que desear.

A la vez se ha descuidado otro año más la detección, existen cientos de torres de vigilancia vacías o con horarios reducidos, y solo durante algunos meses. En algunas zonas los periodos de riesgo son diferentes y directamente no hay nadie. Son mínimas las patrullas de vigilancia que deberían estar recorriendo cada palmo de bosque. Aquí el ejército podría hacer un gran papel.

Y la prevención brilla por su ausencia. La precariedad de los contratos, la falta de formación especializada, la ausencia de ganado, de trabajos selvícolas, etc.. Caracterizan la prevención.

 Evolución superficies forestales quemadas 1961-2013

ESCENARIO: EQUILIBRIO ROTO EN TRES GENERACIONES

El fuego recorre distintas partes de la geografía según los caprichos meteorológicos, aunque no lo explica totalmente. Hay años secos de grandes incendios y otros años igual de secos no. Si bien años de grandes superficies quemadas vinieron precedido por periodos secos como 1985-1988, 1991-1994, 1998-1999. Otros periodos secos como 2004-2008 no supusieron grandes superficies quemadas.

Existe una gran diversidad forestal relacionada con características climáticas, de uso, sociales y económicas. Pero si se observa que los sistemas forestales han sido transformados durante miles de años por el hombre. Esto es diferente de Estados Unidos por ejemplo, donde la presión importante se ha dado solo durante los últimos 200 años y por ello la naturaleza es mucho más natural. 

Aquí en tan solo tres generaciones ha sucedido:

  • La disminución de población rural, especialmente en montañas y zonas forestales.  Ha descendido de 4,9 en 1940 a 1,7 millones de habitantes en  2010. Ha envejecido y cambiado sus hábitos.

  • La recogida de leña ha disminuido desde un factor 100 en 1960 (pasando por un valor de 14 en el año 2000) a un factor de 25 en 2010, (de 9.946 a 2.445 miles de toneladas).  

  • La recogida de resina, ha disminuido de un factor 100 en 1966 a un factor 6 en 2000. Otros productos forestales, como corcho o esparto indican la infrautilización de productos del sector forestal.

  • La ganadería extensiva que controlaba el matorral y los pastos sigue  desapareciendo de amplias zonas del  territorio, especialmente en zonas de montaña debido a la falta de rentabilidad y de ayudas. Algunas previsiones recientes para Asturias,  estiman que se perderá la mitad de sus ganaderías en quince años si no llegan jóvenes.

  • Abandono de zonas agrarias dentro de forestales, que creaban mosaicos, zonas agrícolas intercaladas que originaban discontinuidades, y ahora son zonas de matorrales continúas.

  • Durante la dictadura y primeros años de la democracia se implementó una política forestal errónea basada en repoblaciones masivas de pinos y eucaliptos, de más 3 millones de hectáreas, que presentaban gran riesgo de arder y creó vacíos poblacionales. Muchas vecess sin mantenimiento, y realizadas con muy pocas especies de pinos-sobre todo pinaster y eucaliptos que es lo que arde en Galicia y Portugal).
  • Se permitieron viviendas y urbanizaciones en los bosques aumentando la presencia de población urbana y la peligrosidad del sistema
  • Se declararon docenas de espacios protegidos, que suponen ya el 40% del total de la superficie forestal, pero sin que se asignaran medios y planes y vigilancia para que mantuvieran. Gran parte de estos espacios protegidos tanto por las CCAA como los de la Red Natura no tienen planes de ordenación y gestión.
  • En algunos de ellos incluso se prohibió la gestión tradicional, (que en muchos caso los habían hecho “protegibles”),  y que el hombre había configurado como muy atractivos..
  • Mientras, las políticas de desarrollo rural miraron hacia otro lado.

Todas estas variables motivan una gran acumulación de biomasa forestal inestable (leña, matorral, pastos sin utilizar...), y dispuesta en muchas ocasiones de una forma continua que hacen que los ecosistemas sean muy inestables y que ante cualquier chispa, rayo, descuido, negligencia o causa intencionada arda, y además sea casi imposible de parar...  En apenas 60 años se ha abandonado drásticamente un modelo de gestión tradicional y de extracción del combustible que se mantenía desde hace más de 2000 años. El equilibrio hombre-ganado-sistemas forestales se ha roto y el fuego es una exteriorización de ello.

 


[i]http://www.worldcat.org/title/incendios-jaque-a-los-ecosistemas-forestales-espanoles-analisis-del-problema-por-ccaa/oclc/634492784

[ii]La superficie arbolada más afectada por los incendios forestales en la década 2001-2010 haya sido de Pino resinero (Pinus pinaster), con un 26,97%, de Eucalipto común (Eucalyptus globulus), con un 13,89%, y de Pino carrasco (Pinus halepensis), con un 11,02%. En cambio, la encina (Quercus ilex), cuyas formaciones ocupan una mayor superficie, registra un porcentaje de superficie quemada de esta especie mucho menor, del 7,59%.