Aguas continentales superficiales y aguas regeneradas: parámetros legislados

¿Son los parámetros legislados necesarios y suficientes desde el punto de vista medioambiental? Esta pregunta no tiene una única respuesta ya que depende de gran número de factores como son: el tipo y ámbito de la legislación, factores técnicos, socio-políticos, económicos etc. En este artículo se pretenden poner de manifiesto a modo de ejemplo algunas casuísticas en el ámbito de aguas superficiales y aguas regeneradas.

Contaminantes emergentes en aguas superficiales

El Real Decreto 60/2011 sobre las normas de calidad ambiental en el ámbito de la política de aguas, transpone al Derecho interno español la Directiva 2008/105/CE, cuyo objeto es establecer normas de calidad ambiental para las sustancias prioritarias y para otros contaminantes, con el objetivo de conseguir un buen estado químico de las aguas superficiales.

Pese a la amplitud de sustancias incluidas en el RD 60/2011 (33 sustancias o grupos de sustancias prioritarias y 16 preferentes) hay un interés creciente en que se incluyan los llamados contaminantes emergentes. La presencia en el medio ambiente de estos contaminantes emergentes no es necesariamente nueva, pero sí la preocupación por sus posibles consecuencias negativas.

Entre estas sustancias se encuentran:

  • Retardantes de llama bromados
  • Parafinas cloradas
  • Pesticidas polares
  • Compuestos perfluorados
  • Fármacos
  • Drogas de abuso
  • Metabolitos de degradación de las sustancias anteriores

Está muy extendido el uso en la industria de estas sustancias, ya que afectan a la fabricación de pinturas, muebles, plásticos, medicamentos, aparatos eléctricos, etc. Sin embargo, la tasa de eliminación de estos compuestos mediante tratamientos convencionales de depuración es muy baja, por lo que pueden encontrarse a niveles de trazas en los efluentes de agua depurada. Y aunque las vías de exposición al hombre no parecen un problema preocupante, sí se han descrito efectos negativos en flora y fauna.

La falta de estudios concluyentes sobre sus efectos ambientales (tóxicos, bioacumulables, cancerígenos, disruptores endocrinos, etc.) y en otros casos la compleja metodología analítica requerida (como es el caso de los retardantes de llama, parafinas cloradas, etc.), son las razones más importantes por las que estas son sustancias no legisladas.

Aguas regeneradas

El caso del Real Decreto 1620/2007 de aguas regeneradas es distinto al de las aguas de consumo o continentales, ya que se trata de una legislación pionera a nivel mundial. Dicha norma aclara varios conceptos relativos a la reutilización del agua depurada, fijando los usos permitidos (urbanos, agrícolas, recreativos, industriales y ambientales) y los usos prohibidos, entre los que destaca el consumo humano. Así mismo establece los parámetros de calidad y valores máximos permitidos para cada uso.

Pero, incluso tratándose de una legislación relativamente nueva y creada para regular el uso de las aguas depuradas en España, determinados expertos plantearon que deberían haberse incluido más parámetros de control. Así pues, en base a los estudios realizados en aguas depuradas se plantea que, además de los géneros de nematodos intestinales incluidos en el RD 1620/2007 (Ascaris, Trichuris y Ancylostoma), deberían recogerse otros géneros de helmintos parásitos (Toxocara, Hymenolepis, Taenia).

Además, diversos autores proponen incluir el análisis de los bacteriófagos de bacterias entéricas, ya que supondría un medio eficaz para controlar los tratamientos terciarios de aguas regeneradas.