Aguas residuales y lodos de depuración: ¿la legislación vigente protege al medio ambiente?

En posts anteriores he intentado responder a esta pregunta en relación, tanto a las aguas de consumo humano, como a las aguas superficiales y regeneradas. En esta ocasión, es el turno de las aguas residuales y lodos de depuración.

La respuesta, como siempre, no tiene una respuesta única, sino que está condicionada por factores como el tipo y ámbito de la legislación, factores técnicos, socio-políticos, económicos etc.

En este artículo se pretenden poner de manifiesto a modo de ejemplo algunas casuísticas en el ámbito de aguas residuales y lodos de depuración.

Aguas residuales: valores permitidos según Ordenanza Municipal de Vertido

En la normativa europea y nacional se establece la obligatoriedad del control de vertidos a cauces públicos, aunque son las normativas autonómicas y locales las que desarrollan específicamente este control. Entre estas normas destacan las Ordenanzas Municipales de Vertido (OMV) a la red de alcantarillado, puesto que representan la mayoría de la carga contaminante que llega al medio receptor.

Diversos estudios ponen de manifiesto que las actuales OMV, en general, no difieren mucho entre sí en cuanto a los parámetros de control incluidos, puesto que de una media de 70 parámetros incluidos, unos 34 se encuentran en la mayoría de las OMV. Sin embargo, se observa una gran disparidad en cuanto a los valores máximos permitidos, sin que estas diferencias se justifiquen por los distintos tratamientos de las aguas residuales o el medio receptor final. A modo de ejemplo la DBO5 puede variar entre 400 y 1500 mg O2/L, o el cromo hexavalente entre 0.5 y 3 mg/L.

Además, existen bastantes OMV en cuya elaboración no se han tenido en cuenta criterios particulares de población, industrias, sistemas de depuración, reutilización, etc., que son fundamentales para identificar los parámetros y establecer los límites. Esto se debe a que muchas veces se utiliza como modelo la normativa de otro municipio.

Por tanto, las OMV además de los parámetros habituales, deberían incluir los característicos de las actividades industriales presentes en el municipio, ya que estos vertidos pueden afectar a distintos niveles:

  • Integridad de la red de colectores (deterioro de materiales).
  • Seguridad de las personas (riesgo químico y microbiológico).
  • Mantenimiento de la red de colectores (obstrucciones, depósitos, etc.).
  • Incidencias negativas en la EDAR (corrosión, toxicidad del biológico, etc.).
  • Incidencias negativas en la calidad de los lodos como enmienda agrícola.
  • Incidencias negativas sobre el medio receptor.

A su vez, deberían uniformizarse los valores límite de los vertidos a la red de saneamiento en las distintas OMV, atendiendo a las particularidades de cada municipio.

Lodos de depuración: Directiva 86/278/CEE y Real Decreto 1310/1990

En cuanto a la los lodos de depuración, es la Directiva 86/278/CEE, relativa a la protección del medio ambiente y en particular de los suelos en la utilización de lodos con fines agrícolas, la que regula las condiciones en que podrán ser aplicados los lodos a los suelos agrícolas, condiciones tendentes a la protección del posible efecto nocivo sobre las aguas, el suelo, la vegetación, los animales y las personas. Esta Directiva fue transpuesta al Derecho interno español por el Real Decreto 1310/1990.

Sin embargo, la caracterización requerida en la legislación mencionada para los lodos utilizados como enmienda agrícola se limita a ciertos parámetros de calidad agronómica (pH, materia seca, materia orgánica, nitrógeno y fósforo), que no presentan valores límite, y a 7 metales pesados (cadmio, cobre, níquel, plomo, zinc, mercurio y cromo) en los que sí se definen concentraciones máximas en función del tipo de suelo.

Esta caracterización obligatoria, en opinión de determinados expertos, no garantiza  la ausencia de sustancias tóxicas para el medio ambiente o incluso para el hombre a través de su incorporación a la cadena alimenticia.

Los parámetros de control que se indican se centran fundamentalmente en parámetros orgánicos (detergentes, ftalatos, nonifenoles, PAHs, PCBs, etc), microorganismos (E. Coli, salmonella, shigella, helmintos, etc.) y metaloides (selenio, arsénico, bromo, bismuto, etc.).

 

 

Comentarios

La nuena Orden AAA/1072/2013, de 7 de junio, sobre utilización de lodos de depuración en el sector agrario, ha incluido 2 de los parámetros microbiológicos citados en este artículo (Salmonella y E. Coli), que fue escrito justo antes de la publicación de la citada Orden.

Por otra parte, la Unión Europea, está redactando una nueva legislación sobre el uso de lodos de depuración que derogue a la vigente desde 1986. En esta futura Directiva, se pretende incluir parámetros orgánicos (PAH, PCDD/F, LAS y  NPE) con límites máximos y añadir a los 7 metales el cromo VI, también con limite máximo. Así mismo se incluyen microorganismos (Salmonella, E. Coli y Clostridium) y micronutrientes (B, Fe, Co, Mn y Mo).