#BikeSharing casi gratuito por “prescripción facultativa” para una parte de la ciudadanía de Boston

Los médicos de la ciudad de Boston ya pueden recetar “bike-sharing” (uso compartido de bicicletas) a sus pacientes. Esta iniciativa, única en el mundo, fue anunciada por las autoridades municipales como una colaboración con el Centro Médico de Boston.

El programa se llama “Prescribe-a-Bike” y va a permitir que los médicos profesionales de Boston, aprovechando subvenciones municipales, receten a sus pacientes de rentas más bajas el abono anual de Hubway, un programa de uso compartido de bicicletas, por tan solo 5 dólares.

Podrán utilizar las bicicletas un número de veces ilimitado, siempre y cuando cada uso sea de más de 30 minutos seguidos. El programa también incluye cascos gratuitos.

Esta medida responde a diversos problemas característicos de quienes viven en una gran ciudad. La obesidad es uno de ellos, pues “ha aumentado de forma significativa y preocupante, especialmente entre los habitantes de las clases sociales más desfavorecidas y en las familias con menos ingresos”, señalaba la Directora del Centro Médico de Boston. “El ejercicio regular es la solución para combatir esta tendencia, y Prescribe-a-Bike es un medio interesante para que nuestros profesionales proporcionen a nuestros usuarios formas accesibles de practicar el ejercicio necesario para su salud”.

Ya hay cerca de 900 residentes de Boston inscritos en el programa, y está previsto que se amplíe a 1.000 ciudadanos más.

Una herramienta para la Inclusión Social

La inclusión social supone uno de los grandes desafíos para las ciudades integradoras de medidas innovadoras como es la de movilidad, cuyo ejemplo son los programas públicos de uso compartido de bicicletas, que abordan problemas sociales de este tipo.

Son muchos los que opinan que estos programas, que están surgiendo en todas las ciudades del mundo, no consiguen penetrar en las comunidades con rentas más bajas.

Esta medida agresiva de la ciudad de Boston pretende reducir esas cifras haciendo que el programa de uso compartido de bicicletas, que normalmente cuesta 85 dólares al año, sea accesible a todos los ciudadanos de bajos ingresos por 5 dólares al año.

“Y descubrimos que todas esas personas parecían interesadísimas en la oferta y eso ha sido un alivio”, afirma Nicole Freedman, responsable de Boston Bikes.

Es decir: además de proporcionar una oferta saludable a una parte de su población, Boston también ha conseguido comunicarse con ese sector de la ciudadanía que difícilmente podría informarse por medios modernos como son las redes sociales (Facebook y Twitter) o incluso por los tradicionales de comunicación social.

“Sabemos que, cuando las ciudades implementan programas de fidelización y uso compartido de bicicletas, las barreras iniciales para las personas de rentas más bajas son el que no haya bicicletas allí donde viven, no tener cascos, etc., y Boston ha creado un modelo que resuelve este tipo de situaciones”, explica Cassie Ryan, enfermera y estudiante de medicina inscrita en el programa.

Así, Boston se convierte en la primera ciudad en lanzar un servicio que vincula directamente la medicina con el “bike-sharing” público. El próximo paso será simplificar todavía más el procedimiento de prescripción para los profesionales sanitarios.