Calidad de Ambiente Interior: riesgos ocultos en los edificios que habitamos

  • En España pasamos una media del 90% de nuestro tiempo dentro de lugares cerrados.

  • Desde septiembre de 2013, los propietarios o gestores de edificios de uso no industrial con una potencia instalada superior a 70 kW a deben realizar una auditoría de Calidad de Ambiente Interior según norma UNE 171330.

Siete millones de personas fallecen en el mundo de modo prematuro cada año como consecuencia de sustancias tóxicas presentes en el ambiente, sumado a otros contaminantes físicos como el ruido. Esta cifra supone una mayor mortandad que la producida por enfermedades como el sida y la malaria juntas. Dichos contaminantes se camuflan entre los 14.000 litros de aire que nuestros pulmones filtran cada día y a través de los 2 m2 de nuestra piel.

Se trata, pues, de una amenaza importante, a pesar de que la ignorancia o resignación suelen llevarnos a no ofrecer una respuesta y a confiar en la Administración, aunque ésta muchas veces no adopte las medidas necesarias para garantizar condiciones del todo saludables.

¿Y la Calidad de Ambiente Interior?

 

En España pasamos una media del 90% de nuestro tiempo dentro de lugares cerrados y, hasta ahora, sólo existían recomendaciones y una legislación de Prevención de Riesgos bastante gris en relación a los controles.

Pero esto ha cambiado.

Desde septiembre de 2013, la última versión del Real Decreto de Instalaciones Térmicas en Edificios obliga a los propietarios o gestores de edificios de uso no industrial con una potencia instalada superior a 70 kW a realizar una auditoría de CAI (Calidad de Ambiente Interior) según norma UNE 171330.

Auditoría CAI

 

Esta auditoría de CAI tiene como objeto controlar la exposición de las personas que se produce dentro de los edificios a contaminantes químicos, microbiológicos y condiciones físicas que pongan en riesgo nuestra salud y confort. Adicionalmente, obliga a un estudio de los sistemas de climatización, que en muchos casos actúan como amplificadores de la contaminación exterior.

Dado lo sensible de la materia que está en juego y la complejidad de las actuaciones en base a norma, la empresa que acometa estos trabajos debería disponer para la auditoría de los sistemas de ventilación, de un ingeniero con profundos conocimientos en climatización,  al menos un técnico superior en higiene industrial para determinar los puntos que deben controlarse, así como los parámetros que deben verificarse, además de un laboratorio (propio o contratado) con un sistema de calidad implantado y experiencia en toma de muestras y determinaciones microbiológicas de aire.

En base a la norma UNE, cualquier empresa que disponga de medios y su personal asignado haya realizado el curso de técnico superior en calidad de ambiente interior (TSCAI), estaría autorizada para este tipo de estudios. Esta formación de 30 horas, sin embargo, no es suficiente si lo que se pretende es una adecuada evaluación de un edificio y teniendo en cuenta la importancia de la materia que está en juego.

Un estudio de Calidad de Ambiente Interior más allá del estricto cumplimiento de la Norma, pondrá de manifiesto las condiciones ambientales perjudiciales y ayudará a tomar medidas adecuadas que minimicen los riesgos para nuestra salud que se hallan presentes y ocultos en los edificios en que desarrollamos nuestra vida.