Ciudad y Vulnerabilidad (II): ¿hemos dicho polución urbana?

La publicación de mi texto  «La ciudad de mañana, una ciudad viva – Reflexiones sobre el fenómeno urbano del siglo XXI» da lugar a una continuación que prosigue hoy. Preguntas que formuladas por los lectores, pero también una entrevista que concedí en el ámbito de un estudio científico en curso en Francia.

Éstas tienen en común ahondar en mi reflexión alrededor de la vulnerabilidad de la ciudad en un contexto internacional de actualidad y, en particular, alrededor de los grandes desafíos que considero se encuentran en el corazón, la transición urbana y, con ella, la mutacion de la ciudad hacia una "Sociedad Post Carbono ».

Mi próxima asistencia en Kyoto, el 26 de marzo, en el ámbito del Congreso Smart City será la ocasión de hablar de mi visión del futuro alrededor de esta problemática : “El desarrollo urbano y los nuevos usos en una ciudad hacia una vida `post carbono´” ; más tarde estaré en Medellín en el Foro Mundial Urbano. Se trata de continuar nuestro trabajo, como comunidad internacional de intercambio, alimentando nuestras reflexiones y participando en la edificación de proposiciones sobre cómo vivir mejor juntos en nuestras ciudades.

Del norte al sur y del este al oeste del planeta, que recorremos continuamente, es cuestión de sentir y comprender los diferentes modos de vida, percepciones de diversa naturaleza de cómo vivimos en contextos muy variados ; esta  "contextualización" de la que hablo a menudo. De intercambiar también sobre vivencias y experiencias que nos enriquecen para y profundizar en los ejes que nos parecen esenciales, prioritarios, cuando los hechos, tercos, nos muestran que hay urgencia.

La concentración urbana por todas partes del planeta, la importancia de estas ciudades globales, ciudades-mundo, continúa mostrando su poder ineluctable de atracción. Ciudades como Tokio o New York ya en 2008, si tuvieran un PIB, sería superior a los de España, Canadá, o los Bajos Países y París, superior a Suecia o Bélgica 2[1]

« La urbanización mundializada es un fenómeno masivo y transforma todas las sociedades, las tecnologías, las culturas y naturalmente las maneras de consumir y de producir en su conjunto »[2]Cada cinco días, la población urbana mundial  aumenta en un millón de habitantes.

Si hacemos un zoom sobre el eje Este/Sur, su desarrollo representan más del 95 % del crecimiento de la población urbana previsto para el horizonte 2050. ¡En Francia, 4/5 de la población representan 1/5del espacio ocupado! 

A menudo empiezo mis conferencias con esta diapositiva, una animación que muestra cómo desde el holoceno, sobre el período de 10.000 años después de la última glaciación, el hombre (en un período muy corto, 80 años) pasa de 2.000 millones de habitantes, a más de 7.000 millones hoy.

A principios del siglo XIX, solamente el 3 % de la población humana vivía en ciudades. Al mismo tiempo, hago ver cómo sobre la misma escala, la actividad humana generó una tasa de ppm que en menos de 100 años, en 2013, por primera vez sobrepasaba el umbral de 400 ppm[3], poniendo así a la humanidad en un umbral de peligro sobre su propio futuro.

¡No podemos evocar los efectos de la polución, gases Efecto Invernadero y sus impactos en la calidad de nuestras vidas, si no nos damos cuenta que las regiones urbanas concentran más de 2/3 de la movilidad automóvil y por lo menos el 80 % de las residencias principales y edificios terciarios, los tres grandes factores de emisiones de CO2 y de la degradación de lo que es tan vital, la calidad del aire!

Decía en mi último artículo, « La ciudad de mañana, una ciudad viva – Reflexiones sobre el fenómeno urbano del siglo XXI », que la inteligencia de la ciudad es también y sobre todo darse cuenta de esta fragilidad para movilizar las inteligencias ciudadanas, las innovaciones nacidas de las grandes revoluciones tecnológicas y los actos de gobernanza, para construir hojas de ruta con acciones que se proyecten más allá de un mandato electoral, con el fin de transformar las cosas, antes de que sea demasiado tarde.

La vida urbana, a menudo agitada, y la actividad humana que va con ella, emiten signos cada vez más visibles, que se traducen en la degradación de las condiciones de vida, si no los enfrentamos de una manera sistémica. La fragilidad, la vulnerabilidad de la ciudad, su sensibilidad, cuyo eco nos llega en diversas escenas del mundo, se manifiestan bajo nuestros ojos con alarmas graves que deben hacernos reaccionar, reflexionar. Senseable City, Sentient City, Ville sensible, Ville fragile, Ciudad sensible, Ciudad frágil, más que nunca el pulso de la ciudad que late, se ve afectado por el desarrollo de la actividad humana, nuestra actividad, que pone en peligro nuestra propia capacidad a mantener condiciones de vida de calidad.

Por desgracia, la actualidad es rica al mismo tiempo en Europa ; pero también, en muchas partes del planeta, los habitantes de las grandes ciudades nos encontramos con hechos que nos tocan de manera visible. He tenido la oportunidad de evocar desde hace tiempo en intervenciones múltiples y públicas los riesgos sistémicos a los que nos exponemos, teniendo en cuenta la complejidad intrínseca que es la de un territorio como las ciudades, donde los hombres se agregan para vivir y, en primer lugar, en las ciudades. 

Evoqué entre otros, el Proyecto Aphekom[4], llevado a cabo en 12 países europeos por más de 60 científicos, desde julio de 2008 a marzo de 2011, y que muestra el vínculo estrecho entre contaminación del aire y esperanza de vida.

La evaluación del impacto sanitario en 25 grandes ciudades europeas muestra que la esperanza de vida podría aumentar hasta 22 meses para las personas mayores de 30 años y más (con arreglo a la ciudad y al nivel medio de polución), si los niveles medios anuales de partículas finas PM2,5 fuesen reducidos a 10 microgramos por metro cúbico, valor guía preconizado por la OMS;

Las principales conclusiones de este proyecto “Improving Knowledge and Communication for Decision Making on Air Pollution and Health in Europe” son:

  • Reducir más los niveles de partículas finas en el aire de las ciudades europeas tendría un beneficio importante en el aumento de la esperanza de vida y de la reducción de los costes para la salud : una ganancia de 22 meses de esperanza de vida y de 31,5 mil millones de € (disminución de los gastos de salud, del absentismo, y costes asociados con la pérdida de bienestar, de calidad y de la esperanza de vida).
  • Vivir cerca del tráfico rodado aumenta sensiblemente el carácter mórbido atribuible a la polución atmosférica.

En 2013, el estudio de la calidad del aire en Europa, publicado por la Agencia Europea para el Medio Ambiente (AEE) muestra que cerca del 90 % de los ciudadanos de la Unión Europea (UE) son expuestos a uno de los contaminantes atmosféricos más nocivos y a niveles considerados peligrosos para la salud por la Organización mundial de la salud (OMS). 

La OMS considera que, cada año, más de 2 millones de personas mueren a causa de la inhalación de partículas finas presentes en el aire interior y exterior. Las partículas PM10, de un tamaño igual o inferior a 10 micrómetros, pueden penetrar en los pulmones, entrar en la circulación sanguínea y provocar cardiopatías, cánceres del pulmón, casos de asma e infecciones de las vías respiratorias inferiores[5].

Las causas principales de polución atmosférica son los medios de transporte motorizados, las pequeñas o grandes industrias, la utilización de biomasa y de carbón para la cocina y el calentamiento, así como las centrales eléctricas en el carbón. La utilización de bosque y de carbón para el calentamiento de las viviendas contribuye mucho a la polución atmosférica, particularmente en medio rural durante los meses de invierno.

Estos estudios han sido confirmados recientemente por le Lancet (diciembre 2013) con el Proyecto Escape. En una población de 367.000 personas viviendo en 22 ciudades de 13 países europeos, vivir en las proximidades de vías de trafico intenso y hasta 100 metros de distancia, significa un aumento de 7% de muertos de causa natural por el impacto de las partículas.

Cuando no estoy a lo lejos en alguna parte en el mundo, vivo en París, y nos encontramos actualmente en una alerta de polución que es particularmente pesada y que afecta la vida de la población del conjunto metropolitano.

Smog en Paris 15 de marzo y comparación en tiempo normal

Las medidas tomadas inmediatamente por las autoridades : gratuidad de los transportes públicos, facilidad de uso de los Vel' ib y AutoLib (Bicicletas eléctricas en servicio libre y vehículo), estímulos en el co-vehiculamiento y utilización de los vehículos eléctricos, la alternancia de los vehículos por su matrícula, que por primera vez desde el 1997 se impuso a los conductores de los vehículos motorizados, un acto de gobernanza, frente a una situación de una crisis que no dice siempre su nombre. Esta polución golpea a 1/3 de las regiones de Francia y a otras numerosas ciudades : Lyon, Caen, Burdeos, Grenoble han sido movilizadas a su turno.

El contexto que ayuda a elecciones municipales ofrece un efecto de palanca a la discusión alrededor de este tema mayor.

Más allá de las medidas inmediatas que se adoptan frente a la crisis, reitero la importancia de tratarlo en profundidad, de manera sistemática en un sentido de vulnerabilidad social-territorial, tal describí en mi anterior artículo. Estas señales, que en otro tiempo eran débiles, nos manifiestan ahora elementos mayores sobre nuestro modo de vida.

En cierto sentido, y en cierto modo lo espero, esta situación tiene que actuar también como un electrochoque, revelando la impermanencia, este estado que nos muestra que lo que somos, puede también ser efímero, si no cambiamos la trayectoria empezada; que durabilidad y resiliencia van juntos y, sobre todo, que esto pasa no solamente a otros en ciudades lejanas.

¡Sí, los territorios urbanos contribuyen con más de dos tercios al consumo mundial de energía y con más del 70 % a las emisiones de gas carbónico, con el 32 % al transporte, el 30% la vivienda y el 14 % el terciario!

Cada vez más expandidas, en amplias superficies urbanizadas, las ciudades ejercen una influencia económica mayor sobre zonas que van hasta un radio de 100 kms. Y al mismo tiempo las ciudades son cada vez más dependientes del precio, de su disponibilidad y en general de las energías fósiles.

Sea pequeña, media o grande la ciudad, hablo desde hace tiempo, Estimado Lector, de la necesidad imperativa de situarse sobre una verdadera « transición urbana ». El horizonte del siglo XXI se perfila de manera casi irreversible con un aumento de la temperatura del planeta del orden de 2° a 4°, con las consecuencias que esto implica. Ellas también son sistémicas: la subida de las aguas y la puesta en peligro de las ciudades costeras, las modificaciones de los circuitos alimentarios, la llegada de los vectores de transmisión de las enfermedades sobre otros territorios, las modificaciones de los ciclos climáticos y de las condiciones meteorologías más duras, no tanto en cantidad pero en intensidad, movimientos de población, son sólo unos elementos de una cadena larga que ya se constata en este principio de la segunda década.

En el momento de esta alerta de polución en Paris, pudimos ver la vulnerabilidad socio-territorial de la que hablé en mi artículo precedente que se manifiesta con los efectos sociales que tocan primero también a los ciudadanos en una situación más precaria.

Más que nunca, en el corazón de esta transición urbana se trata de reducir no sólo de aquí a 2050 las emisiones de gases Efecto Invernadero por tres, incluso cuatro, sino ante todo de dotarse de verdaderas reflexiones y acciones sistémicas sociales-económicas-ecológicas-territoriales, para cuestionar nuestros modos de vida. Para que el desarrollo sostenible y en particular en las ciudades se proyecte, es bien indispensable más allá de la transición energética, un aspecto esencial por cierto pero no el único. Las zonas verdes en el corazón de las ciudades, espacios públicos abiertos, la disposición de los lagos y superficies acuáticas, la limitación de la circulación automóvil, las alternativas al último kilómetro, otras fuentes de aprovisionamiento logístico, pero también nuestra manera de desplazarnos, preguntarnos por qué debemos atravesar la ciudad de este a oeste o de norte al sur … etc

Hay que movilizar ciudadanos que son colectivamente sensores, exigentes, creando espacios colaborativos de co-producción de esa información vital que, en tiempo real, incite a la conciencia de esta situación que de modo urgente y obligatorio debe cambiar, antes de que sea demasiado tarde ; una vez más, insisto, hay que crear la ciudad plataforma …

Colectivos de Ciudadanos–Sensores

Por cierto, el viento soplará de nuevo y este episodio de medidas restrictivas será considerado como clausurado  hasta el próximo que corre el peligro de reproducirse. Sí, debemos ir todavía más lejos, pues las mismas causas estructurales, producen los mismos efectos …

Citemos a Pedro Criqui[6], « el desafío del clima y de la decarbonización de la energía constituye sin duda alguna una nueva frontera de la innovación. Por eso la innovación tecnológica no bastará. Sabemos que la estructura de las ciudades, la naturaleza del edificado y la organización de los sistemas de transporte son decisivas para la evolución de las necesidades en energía para la comodidad térmica y la movilidad. En estos dominios, una parte importante de las reducciones de emisión se derivará de la sinergia entre cambios en las infraestructuras y cambios en los comportamientos. Es por eso que, es tanto cuestión hoy, el papel de las colectividades territoriales – ciudades, comunidades de poblados o regiones – en la puesta en marcha de las políticas climáticas »

Más allá de la situación de París, tomemos unos ejemplos que conciernen a los riesgos y a las acciones sistémicas, aquí o allí, y que sobre el planeta se reflejan en las condiciones de vida:

  • Imposible no citar la autopista de Pékin hacia Zhangjiakou con este episodio que muestra en casi una caricatura, salvo que es real, esta fragilidad. ¡El atasco de 10 días el 14 de agosto de 2010 que atrapó durante 100 kms a automovilistas que rodaban a 1 km/día por término medio! Trabajos sobre una autopista que lleva en Mongolia y filas interminables de vehículos de carga pesados, pues una gran parte de los coches bloqueados eran camiones que transportaban carbón procedente de Mongolia. Pekín tiene, en efecto, inmensas necesidades de carbón y, desde el cierre de un gran número de pequeñas minas situadas en los alrededores de la capital, Mongolia se convierte en abastecedor cada vez más importante de China. Una verdadera economía paralela fue creada para cubrir las necesidades de los automovilistas. La autopista, prevista al principio para permitir la circulación simultánea de 50.000 vehículos, es tomada por unos 500.000 automóviles. ¡Un tráfico en progresión de cerca del 40 % al año!

  • Más recientemente un smog espeso envolvió a Pekín durante las vacaciones de siete días de la Fiesta Nacional, suscitando inquietudes en cuanto a la agravación de contaminación del aire en la capital china. En un modo  de vida que se ha enfocado hacia la posesión y el consumo, y que he teorizado bajo el termino el «espejo borroso», y que quiere asemejarse al modo de vida de Occidente, cada año hay 250.000 nuevos coches, sólo en Pekín.

Sitio Tien An Men en Pekin

  • Del 20 al 23 de octubre, el smog forzó a la ciudad de Harbin a suspender la mayor parte de sus actividades: las escuelas primarias y los colegios fueron cerrados, el tráfico en las calles estuvo bloqueado –la visibilidad se redujo a diez metros!–, el servicio de los transportes públicos se vio muy alterado y el aeropuerto detuvo sus actividades. El índice de la calidad del aire de la ciudad había sobrepasado 500, nivel máximo del índice en China – sabiendo que un índice superior a 300 es considerado como peligroso para la salud. Las imágenes satélites muestran la capa espesa de polución que cubre la ciudad, debida a la circulación automóvil, el calentamiento doméstico y la actividad industrial de la región.

 

Nube de smog que recubre un eje Pekín - Harbin

  • En las grandes ciudades chinas, el smog alcanzó estos últimos días un nivel inigualado, que empujó al gobierno que reacciona frente a un problema que moviliza cada vez más a los ciudadanos. El miércoles, 5 de marzo, el Primer Ministro declaró delante de la Asamblea nacional china la «guerra a la polución», a través de un vasto plan de reducción de emisiones pesadas de la industria y del automóvil. 

¿smoG? ¡ESCOJA el suyo!

Business is Business y, signo inquietante en estos tiempos, el comercio florece alrededor de los purificadores de aire. Para coches o para pisos, son vendidos entre 150 y 1.500 euros. Las grandes compañías mundiales se arrojan a un mercado que pesa el 30 % más de cada año, « Los fabricantes de purificadores de aire capitalizan sobre el smog », titulaba al “South China Morning Post” recientemente. 

Por desgracia en esta vuelta mundial, censamos 46 ciudades, en países como los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Egipto, la India, México y Nigeria, donde los niveles medios de polución sobrepasan a los de Pekín y la India ha sido clasificada última de un estudio que se refiere a 132 países.

En efecto, en la India, potencia mundial demográfica y económica, la contaminación del aire exterior es la quinta causa de mortalidad. Sólo el tabaco, la hipertensión, la polución interior (generalmente provocada por hornos mal ventilados) y dietas pobres en frutas y verduras matan más allí. Le aconsejo leer el informe de febrero de 2013 « Air pollution is now the fifth largest killer in India, says newly released findings of Global Burden of Disease report » referente a los impactos impresionantes de la calidad del aire y de la polución en la India y en Asia.

Los efectos sistémicos también se encuentran en los desplazamientos de los efectos de la polución, de una zona geográfica hacia otra. La polución se desplaza así, a lo largo de corrientes-jet, de Asia hasta la costa oeste de la América el Norte. Las investigaciones científicas indican que casi un tercio de la polución atmosférica de la región de la Bahía de San Francisco viene de Asia.

La Organización Mundial de la Salud publicó una base de datos sobre 1.000 ciudades en 91 países en relación a contaminación del aire. Esta base de datos es accesible aquí, con una compilación sobre una carta del mundo (ver aquí).

Más cerca de nosotros, en Inglaterra, hace apenas unos días asistimos a la misma problemática de capas espesas de smog que daban lugar a escenas dignas de una dystopia medioambiental, un airecalipsis, que acontece frente a nuestros ojos.

Podríamos continuar dando la vuelta al mundo, con constataciones que se viven cotidianamente.  Pero se trata, ante todo, de acelerar la conciencia de la cadena sistémica que existe. Se trata de reivindicar, siempre según mi visión, el papel clave que tiene la ciudad, su gobernanza y la participación ciudadana en esta actitud de ciudad plataforma para comprender, manejar  y movilizarse colectivamente ante esta problemática de la calidad del aire; de manera localizada, territorializada, a escala de cada una de las ciudades, introduciendo innovaciones sociales, tecnológicas y urbanas.

Los ciudadanos necesitan ser integrados en una lógica de transparencia frente a estas informaciones. Actos simples como el establecimiento de boletines locales de calidad del aire (como el de la meteorología) acoplados con el nuevo hecho de ser también co-productores de informaciones que en la era de lo digital, del Cloud, del Big Data, deben darle paso a la co-producción, a la  co-elaboración.

Estamos frente a esta transición urbana, donde se trata más que de un problema de salud pública,  dado que según mi punto de vista, es un funcionamiento en profundidad de la sociedad que encarna, se manifiesta y es visible hoy, pero cuyas raíces, como todas las crisis de cinética lenta, crecieron  desde hace largos años. Un verdadero desafío para la ciudad viva, que por definición, como todo organismo vivo, lo es sólo si posee su respiración, propia, en todos los sentidos del término.

¡He aquí una razón, además, para que la ciudad viva hackée la tecnología para construir con ella nuevos servicios de inteligencia urbana y de innovación social!

París, 18 de marzo de 2014