Colombia: ¡Ojo con el #Agua!

El extenso “fenomeno del niño” en Colombia ha bajado los caudales de los ríos y embalses del país. El gobierno, excusando el hecho como culpa de la naturaleza, ha pedido racionar agua y luz a la población. En las zonas rurales donde los servicios no llegan, la dura tarea de brindar el agua la esta lidiando los llamados nacederos. Acuíferos donde nacen las acciones de solidaridad por compartir el líquido como también los conflictos por su uso y  privacidad.

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Hace varios meses el aljibe con el que se abastecía la finca de Don Reinaldo no pudo regalarle una gota más. El duro verano a cuarteado y evaporado lo poco que le quedaba. Para acceder al líquido vital, este campesino de 63 años, hace varios viajes de 40 minutos durante el día por una ruta que transpiran el dulce de la caña y el olor de los mangos en descomposición.

 

Finalmente llega al nacedero donde se dispone a llenar los 4 garrafones con agua, asegurar sus tapas y  cargarlas al lomo de Wendy, su mula, de quien también se cerciora beba el liquido. Esto le ahorra sus propio esfuerzo.

El Ojo de agua ubicado en el municipio de Quebradanegra, se encuentra resguardado por una limitada zona de árboles, y su formación se puede ver a simple vista. Múltiples y afanozas gotas de agua se resbalan mágicamente de las raícez de una palma de iraca formando un pozo de menos de 60 centimetros. Suficiente para poder tomar los 500 litros diarios que calman la sed de su familia y sus animales.

Él asegura que el dueño de la finca le regala el agua, y él se  abastece respetando la capacidad con la que se surte el pozo, una situación que para mujeres como Marcelenda, quien cuenta con un nacedero en la vereda Aguafria, dice no ser la misma.

Ella asegura que las personas ingresan inescrupulosamente mangueras en el nacimiento afectando el nivel del pozo y perjudicándola cuando necesita abastecerse de él. Explica:

“Yo no prohíbo que tomen el agua, pero sí que sean concientes de lo que realmente necesitan” 

 

Situación que es complicada pues el fuerte verano ha bajado los caudales de los ríos que alimentan los acueductos y “quienes no tienen el servicio o no es suficiente, recurren a los nacimientos de agua y sacan cuanto pueden sin mayor consciencia por los otros. Y en una situación donde la competencia por el líquido es tan fuerte que la policía no puede prohibirlo” explica Diana Hernández, Coordinadora de la Unidad de Servicios Públicos del municipio de Quebradanegra.

Y es que las aguadas se han convertido en en una mina de oro; son saqueadas por anónimos que ingresan sus carros para llevarsen el agua, o por quienes ingresan mangueras o motobombas y la captan desde el punto de nacimiento perjudicando a las poblaciones que depende de ella. Frente a este tipo de hechos, la Corporación Autonoma de Cundinamarca-CAR a suspendido varias captaciones ilegales de agua en municipios como Sibaté, Guaduas, Tabio y  La Mesa.

Aún así, es preocupante el manejo que se les esta dando a los nacimientos cuando son la única alternativa para calmar la sed en temporadas de verano. Una de las estrategias que han utilizado las personas para garantizar legalmente el agua, es solicitar concesiones a la CAR para intervenir y ampliar los nacederos para aprovechamiento no doméstico, como es el caso de una laguna natural en la vereda Aguafria.

Por ahora alcaldías como la de Quebradanegra han recomendado priorizar el agua para el consumo humano debido a que la mayor demanda se da en el sector avícola y ganadero, lo que demuestra la necesidad del campesino por privilegiar la base de su sustento económico sobre su propia necesidad doméstica.

Lo que esta implicando un gran reto por definir entre las comunidades el uso y el acceso a los nacederos de agua, pero en especial un plan de educación ambiental para la conservación de estos lugares que son, por ahora, la única opción para calmar la sed.