Compensación y pago por servicios ambientales: ¿Paradigmas de #DesarrolloSostenible? Parte II

RESUMEN: Desde hace algunas décadas los esquemas de compensación y pago por servicios ambientales (PSA y REDD) se vienen constituyendo en instrumentos económicos aptos para la conservación de los servicios ambientales o ecosistémicos en juego (biodiversidad, provisión y purificación de agua, control de erosión, polinización, absorción y fijación de carbono forestal, etc.). Con su implementación es posible estimular además el progreso económico de las poblaciones involucradas mejorando así su calidad de vida. Vistos de este modo, tales proyectos parecen convertirse en el paradigma de la sostenibilidad y el desarrollo sostenible al presentar, en forma clara, beneficios ambientales, económicos y sociales. Cabe preguntarnos sin embargo, si esto es realmente así o, focalizados en forma excesiva ya sea en la protección de un servicio ambiental particular o en la instalación de un mecanismo de mercado estos esquemas descuidan otros aspectos del desarrollo sostenible o del medio ambiente,  solucionando un problema sólo para crear otros. Entendemos que no, y sobre algunas breves argumentaciones al respecto versa este artículo. 

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4. Informes, estudios y bases de datos sobre PSA y REDD. Antídotos contra la in-sostenibilidad

Como vemos, ángeles y demonios se yerguen en torno a PSA y REDD sin embargo vemos que,en los últimos años, se  han generado importantes Informes, estudios y bases de datos con relación a los mismos que pueden funcionar perfectamente a modo de “antídoto” para evitar la cristalización de los efectos negativos vaticinados. En dicha línea, al contar los PSA con mayores antecedentes de implementación, serán éstos los que servirán de base para orientar la ejecución en terreno de los REDD ya que, en líneas generales, su metodología resulta aplicable a los mismos

A nuestro entender, la incorporación de experiencias y lecciones aprendidas desde los PSA a los REDD responde no sólo al objetivo de evitar la comisión de errores, sino a la finalidad de  obviar un inútil dispendio de recursos materiales y humanos en estudios, investigaciones y ensayos en terrero que ya se han experimentado, aprovechándose a su vez las capacidades que ya se han desarrollado e instalado en la región (esto entendemos que contrarresta a su vez uno de los riesgos sobre los que se alerta en estos esquemas: la falta de transparencia y burocracia excesiva - e incluso potencial corrupción- que podría estar relacionada con la duplicación y reiteración de estudios realizados).

Existe así un cúmulo importante de instituciones, organismos, bases y bancos datos, etc. que acumulan gran cantidad de información en lo relacionado a PSA y REDD. Dado el carácter breve de este artículo, no es nuestro ánimo hacer aquí una enumeración exhaustiva de los mismos, pero sí señalar algunas de las fuentes de información que entendemos de mayor utilidad.

En la esfera internacional es oportuno citar la información acumulada por las organizaciones: “Both Ends” (www.bothends.org); “Center for International Forestry Research –CIFOR” (www.cifor.org); “Conservation Land Trust – CLT-“ (www.theconservationlandtrust.org); “Forest Trends” (www.forest-trends.org); “International Union for Conservation of Nature –IUCN-“ (www.iunc.org); “The James Hutton Institute” (www.hutton.ac.uk); “The Nature Conservancy –TNC-“,  (www.nature.org), “Wetlands International (www.wetlands.org); “World Business Council for Sustainable Development” –WBCSD- (www.wbcsd.org); y “World Wildlife Fund –WWF-“ (wwf.panda.org). Así también por los programas: “Business and Biodiversity Offsets Programme” –BBOP- (http://bbop.forest-trends.org/), “Economics of Ecosystem & Biodiversity Report” (www.teebweb.org); “Forest Carbon Partneship Facility” (www.forestcarbonpartnership.org); “Forests 4 Climate Initiative of GreetechLedearship Group” (reentechleadership.org/programs/redd-offset-working-group/); “Fortalecimiento de Manejo de los RecursosNaturales de la FAO (www.rlc.fao.org), “Millenium Ecosystem Assestmen” (http://www.millenniumassessment.org); “Natural Capital Project” (www.naturalcapitalproject.org); “ONU REDD” (www.un-redd.org); “PNUMA-Regatta. Portal Regional para la transferencia de tecnología y la acción frente al Cambio Climático en América Latina y El Caribe” (www.cambioclimatico-regatta.org), “Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente – UNEP- (www.unep.org); “Proyecto de transparencia sobre la Huella Forestal  (www.forestdisclousure.com); “REDD+ Community” (http://reddcommunity.org/), “The REDD Desk” (http://theredddesk.org/), “The REDD Research and Development Center” (www.ffpri.affrc.go.jp/redd-rdc/en/index.html) y “Voluntary REDD Database” (http://reddplusdatabase.org).

En el contexto latinoamericano la información obrante en las organizaciones: “AquaFondo” de Perú (http://www.aquafondo.org.pe/), “Comisión Nacional Forestal de México” -CONAFOR- (www.conafor.gob.mx); “Fondo de Agua de Quito en Ecuador” (www.fonag.org.ec), “Fondo Nacional para el financiamiento Forestal de Costa Rica” –FONAFIFO- (www.fonafifo.go.cr), “Fundación Natura Bolivia”  (www.naturabolivia.net.bo); y el “Instituto Life” de Brasil (www.instutolife.org); y en los programas: “Finanzas Carbono. Plataforma sobre financiamiento climático de Latinoamérica y el Caribe” (http://finanzascarbono.org/); “Recopilación de experiencias de PSA del Ministerio de Medio Ambiente de Brasil” (www.mma.gov.br), “Red Iberoamericana de Bosques Modelo” (www.bosquesmodelo.net), “Servicios Ecosistémicos Perú” (www.seperu.org);  y “Socio Bosque de Ecuador (http://sociobosque.ambiente.gob.ec/).

En Argentina en particular los trabajos en PSA y valoración económica de servicios ambientales del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria –INTA-(www.inta.gob.ar), el “Proyecto Bosques Nativos y su Biodiversidad de la Secretaria de Ambiente de la Subsecretaría de Planificación y Política Ambiental” (www.ambiente.gov.ar), y la aplicación de “Proyectos piloto de pago por servicios ambientales en el Bosque Atlántico del Alto Paraná” en la Provincia de Misiones realizado por la Fundación Vida Silvestre Argentina (www.vidasilvetre.org.ar).

5. Las lecciones aprendidas en la práctica

Más allá de las fuentes de información aludidas resulta ineludible resaltar la importancia de las distintas recopilaciones de experiencias en PSA aplicables a REDD alrededor del mundo. Entre ellas quisiéramos destacar -por su excelente sistematización y gran valor para la replicación práctica- al informe: “Lecciones aprendidas para REDD+ desde los programas de pago por servicios ambientales e incentivos para la conservación. Ejemplos de Costa Rica, México y Ecuador (FONFAFIFO-CONAFOR-Ministerio de Ambiente de Ecuador, 2012[1]). El mismo posee gran cantidad de datos, recomendaciones y referencias de utilidad en lo que se refiere a experiencias PSA trasladables a REDD, las que, a muy grandes rasgos podríamos resumir en 9 recomendaciones concretas: 1º) Propiciar actividades paralelas al REDD que lo complementen; 2º) fortalecer el marco legal, para un ambiente propicio de políticas públicas y de gobernanzas; 3º) adoptar un enfoque basado en derechos que respete las salvaguardas acordadas internacionalmente; 4º) usar divulgación y capacitaciones selectivas, y controlar los costos de transacción para superar los obstáculos de participación, en particular de las personas pobres o marginadas; 5º) incorporar un monitoreo creíble de los resultados e impactos sociales; 6º) tener en cuenta múltiples beneficios al dirigir pagos o incentivos, 7º) utilizar criterios múltiples para minimizar concesiones (tradeoffs) y participantes que reúnan requisitos necesarios (por ejemplo titularidad de la tierra); 8º) evaluar sinergias y concesiones (tradeoffs) con otras políticas públicas y programas de desarrollo aplicables en el país y la región; y 9º) invertir en capital humano destinado a la medición, monitoreo y verificación, y en el desarrollo de capacidades de ambas contrapartes del pago.

6. El aporte de PSA y REDD al desarrollo sostenible. El rol del Estado

Para nosotros resulta clara la vinculación de los PSA y REDD con el desarrollo sostenible y la sostenibilidad y, si bien existen alertas sobrelos efectos negativos de su implementación, creemos que la información, experiencias y lecciones aprendidas en el tema constituyen una útil medida preventiva contra ello. Entendemos además que estos esquemas pueden servir de gran ayuda para el fortalecimiento de las organizaciones de productores rurales con miras a impulsar el desarrollo; el aumento de los servicios financieros, y la promoción de asociaciones público privadas. Aspectos en los que organizaciones internacionales de promoción y ayuda al desarrollo, como el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), vienen centrando sus líneas de acción en América Latina y el Caribe (FIDA, 2013). A lo que podemos sumar tanto la oportunidad real de generación de capacidades locales que aseguren la continuidad de la conservación y el desarrollo económico luego de la etapa financiada de implementación del proyecto; y la efectivización de medidas de adaptación al cambio climático en las actividades agro-productivas que la implementación de estos esquemas puede propiciar. Además, como ya adelantamos, una inmejorable oportunidad para el logo para de la participación “realmente” inclusiva de los comunidades en la generación y gestión de su propio desarrollo salvaguardando sus derechos.

Ahora, el Estado tiene un rol protagónico en la orientación, articulación y evitación de solapamiento de las distintas acciones y políticas dirigidas al desarrollo sostenible, y por ende también lo posee en las que implican compensaciones y pagos por servicios ambientales. Entre otras cosas, debe ser él el responsable de la articulación y coordinación de todas las acciones en tal sentido tanto en el ámbito público como en el privado (entiéndase no como restricción sino como articulación). En esta línea, y para hacer posible la concreción del desarrollo sostenible a través de los esquemas de PSA y REDD, resulta primordial la elaboración de planes estratégicos con metas y objetivos concretos e indicadores de medición de cumplimiento. En torno a ellos el Estado debería hacer girar, orientar y guiar todas la acciones de los distintos actores públicos y privados que implementen proyectos vinculados al tema, y articularlas con las otras políticas estatales (salud, educación, trabajo, etc.) a fin de no contrarrestar sus efectos, optimizar recursos y evitar incentivos perversos.

Claro está que, si bien ello no asegura el éxito de las acciones, una acción ordenada y planificada aminora el riesgo de que estas se transformen en un conjunto de proyectos ejecutivos aislados que, si bien loables, poseen poco eficacia en el contexto de las protección regional de los servicios ambientales y del capital natural nacional. Pero, por sobre todo, la acción articulada aumenta la garantía de implementación de “acciones sin daño” (harm principle) fortaleciendo la inclusión y concreción de las salvaguardas tan reclamadas por lo sectores críticos a estos esquemas.

7. Breves conclusiones

Como conclusión de los distintos temas abordados consideramos que:

Resulta clara la urgente necesidad de proteger y conservar los recursos naturales y los ecosistemas, no solo por su sostenibilidad hacia el futuro sino para asegurar la continuidad de numerosos servicios ecosistémicos/ambientales imprescindibles para la vida del hombre individual y colectivo.

Tanto PSA y como REDD constituyen óptimos caminos para la protección de los recursos naturales y los ecosistemas brindando un estimulo económico a aquellos que se encuentran en situación de realizar acciones positivas y negativas orientadas la provisión de los servicios ecosistémicos/ambientales. El interés mundial por el medio ambiente, la sostenibilidad y la lucha contra el cambio climático son una gran oportunidad en este sentido.

Los citados esquemas, además de cumplir con los objetivos de estimulo y preservación de los servicios ecosistémicos/ambientales, resultan una vía  recomendable para la concreción del desarrollo sostenible puesto que conllevan mejoras económicas en los productores y sus comunidades (reducción de la pobreza), lo cual a su vez, con una buena orientación y planificación, pueden redundar en beneficios socio-culturales para ellas, en un estímulo alfortalecimiento de las organizaciones de productores y asociaciones público privadas, y en la posibilidad de un mayor acceso a los servicios financieros por parte de los actores involucrados.

Los esquemas de compensación y pago por servicios ambientales constituyen también una inmejorable oportunidad para lograr la real participación inclusiva de las comunidades con verdadero respeto a sus derechos, para lo cual resulta absolutamente imprescindible que sean planteados sobre una base de consenso inicial de los actores intervinientes, por sobre todo, de las comunidades que resultaran directamente afectadas o involucradas. Es decir estos esquemas se presentan como herramientas oportunas de inclusión social, combate de la pobreza y conservación del medio ambiente en forma simultánea.

En la proyección e implementación de esquemas de PSA y REDD resulta esencial contemplar también los aspectos sociales y económicos involucrados, y ello implica prever su coordinación y articulación con otras políticas públicas del Estado (de salud, habitacionales, productivas, laborales, etc.), tanto para optimizar el usos de recursos materiales y humanos, como para no generar asimetrías, fugas o estímulos perversos.

Pese las dudas y alertas en contra de conveniencia de implementación de los esquemas de compensación y pago por servicios ambientales (sobre todo REDD), las experiencias y lecciones aprendidas en PSA pueden servir de prevención y antídoto para evitar errores y vulneraciones a derechos.

En definitiva, no creemos que con la implementación de PSA y REDD se esté prestando atención sólo a aspectos ambientales descuidando otros frentes y otros derechos. Siempre y cuando, está claro, se haga lugar en forma real a las medidas preventivas arriba mencionadas. Es decir no se trata, como lo pinta el dicho popular castizo  “de desvestir a un santo para vestir otro”, sino de hacer realidad la sentencia  atribuida al filosofo chino Confucio, de que “es mejor encender una vela que maldecir a la oscuridad”.


[1] Disponible on line en el sitio web de Forest Carbon Partership: [www.forestcarbonpartnership.org].

 

Por Cesar J. Galarza, Ph.D

Consultor, gestor y coordinador de proyectos ambientales y de sostenibilidad & cambio climático