Con el cambio climático en los talones

En serio, echa un vistazo a las apps que te propongo, explora otros medios de colaboración, haz partícipes a los que están a tu alrededor, lee, abre los ojos y observa. En resumen, trata de arrancar algo dentro de ti que mejore este puñetero mundo

 

Aprovechando que el mundo contiene la respiración con respecto a la próxima jugada que Donald está preparando desde el Despacho Oval con respecto al Acuerdo de París (que conste en acta que, con o sin el concurso de EE.UU., personalmente nunca he albergado grandes expectativas en relación con el mismo), he pensado en hablar sobre este tema, el cambio climático.

Pero no temas. Si eres un negacionista irredento o una persona de esas que piensa que eso del cambio climático es algo que deben arreglar desde las administraciones y los poderes fácticos, no voy a intentar convencerte de que cambies tu forma de comportarte. Yo me voy a limitar a contarte lo que ocurre en la naturaleza y decirte cómo puedes echar una mano a la ciencia. Las excusas o explicaciones que te construyas posteriormente son cosa tuya. Total, los que van a acabar pagando el pato van a ser tus nietos, biznietos o sobrino nietos (eso de que siempre pagan justos por pecadores es, en este caso concreto, una verdad como un templo). Así que el brete de tener que explicarles por qué en tus años mozos pensabas que eso del cambio climático era una chorrada como un piano o que pasaste olímpicamente del tema va a ser para ti.

Y es que, mi estimado lector, el cambio climático ha llegado para quedarse. La naturaleza, que es muy sabia (menos mal) ya nos está lanzado avisos en plan: “Eh, tú, levanta tus ojos del móvil y mírame! ¿En serio no te mosquea que las flores de mis árboles broten antes y mis pájaros no se comporten como antaño?” Porque eso es justamente lo que está pasando, siendo un indicador que, conforme a la mayoría de la comunidad científica, se debe al calentamiento global y la transformación climática.

Así, por ejemplo, fenómenos como la floración de los cerezos en Japón (en el vídeo adjunto puedes ver que es como el valle del Jerte, pero a lo bestia) se está adelantando con el transcurso de las década, atendiendo a las lecturas que la JMA (Agencia Meteorológica de Japón) lleva recogiendo desde 1953, con unos 4,8 días cada 50 años. Pero también la entrada del otoño, que en el país nipón queda reflejada en el espectáculo del cambio de color de los arces japoneses (el momiji, que como puedes comprobar, es casi una religión que atrae a millones de turistas), se está retrasando, unos 16 días más tarde cada 50 años.

 

Japan Cherry Blossoms - Drone Lapse Times from Jack Johnston on Vimeo.

Pero tampoco es necesario volar hasta la otra punta del mundo para darse cuenta de que algo raro ocurre. Esta conclusión acerca del adelanto de la primavera está también recogida en el documento de síntesis de “Los bosques y la biodiversidad frente al cambio climático: Impactos, Vulnerabilidad y Adaptación en España”, publicado en 2015 por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente de España, que afirma lo siguiente:

«Los cambios en la fenología suponen uno de los impactos más aparentes, habiéndose registrado cambios en la fecha de la foliación, la caída de la hoja, la floración y la fructificación en varias especies arbóreas del norte de la península ibérica asociados a un incremento de las temperaturas, El adelanto de la foliación y el retraso de la caída de la hoja han supuesto un aumento de la duración del periodo vegetativo para estas especies.»

 

De hecho, el cambio climático también se está observando en los viñedos de España, tal y como publicaba hace poco José Luis Gallego en eldiario.es. Así, los datos del Ministerio de Agricultura apuntan hacia un paulatino desplazamiento de estos cultivos hacia el norte. Es más, según apunta el mismo artículo, países como Reino Unido, Dinamarca o Noruega cada vez están produciendo más y mejor vino.

También los pájaros comienzan a variar su comportamiento. Hace poco, The Washington Post publicaba un  artículo en el que varios ornitólogos advertían de la pérdida de sincronización que se está produciendo entre el adelanto de la primavera y las especies migratorias, incapaces de adaptarse al nuevo ritmo.

Podría citarte más evidencias y sesudos estudios de eminentes científicos, pero creo que a estas alturas ya vas captando la seriedad del problema, ¿verdad?

Aunque cada vez se sabe más sobre el cambio climático, se reafirman hipótesis y se descartan lo que ocasiones se habían considerado certezas (lo último que parece haberse corroborado, que el mar está subiendo más rápido de lo que se pensaba), todavía no disponemos de toda la información necesaria para recrear modelos lo más fidedignos posible.

En serio, echa un vistazo a las apps que te propongo, explora otros medios de colaboración, haz partícipes a los que están a tu alrededor, lee, abre los ojos y observa. En resumen, trata de arrancar algo dentro de ti que mejore este puñetero mundo

En esta tarea, la fenología, es decir, “la ocurrencia repetida de eventos biológicos en el tiempo [...], como migración, floración o reproducción, (que) se relaciona estrechamente con las condiciones biofísicas y, por lo tanto, se ve afectada seriamente por el cambio climático [...] es un valioso sistema de monitoreo del clima” (UNESCO, 2015), y tu participación son claves (sí, he dicho TU PARTICIPACIÓN. Te lo pongo en mayúsculas y negrita, a ver si te das por aludido).

Actualmente existen numerosas apps tales como FenoDato, MySeasons o GrowApp que permiten colaborar con la ciencia recopilando datos de ámbito local sobre cuándo florece tal especie o se avista determinada ave y que complementan los datos por satélite de los que se abastecen los investigadores.

En serio, echa un vistazo a las apps que te propongo, explora otros medios de colaboración, haz partícipes a los que están a tu alrededor, lee, abre los ojos y observa. En resumen, trata de arrancar algo dentro de ti que mejore este puñetero mundo.

Eso sí, si tu única respuesta va a ser una retahíla de emoticonos llorando, ahórratelos, por favor. Tu futuro y el de los tuyos exige algo más que 140 tristes caracteres.