Control de Contaminantes Orgánicos Persistentes

Me gustaría realizar mediante este artículo una pequeña introducción al concepto de compuesto orgánico persistente, su peligrosidad medioambiental y sus fuentes de emisión.

Los compuestos orgánicos persistentes (COP’s) reúnen una serie de características que los hacen especies químicas de gran peligrosidad medioambiental, lo que les convierte en firmes candidatos a aparecer en muchas listas de sustancias contaminantes a  vigilar, analizar, y eliminar.

Efectos perniciosos de los COP´s

En primer lugar son compuestos muy tóxicos, causantes de importantes perjuicios para la salud. Por sólo mencionar algunos de los efectos perniciosos de los COP’s, podemos decir que la mayoría de ellos son:

  • Cancerígenos (causantes de cáncer)
  • Mutagénicos (capaces de causar mutaciones)
  • Teratógenos (inductores de malformaciones en el feto, durante el embarazo)

Son también bioacumulables a lo largo de la cadena alimenticia. Por su carácter apolar, se acumulan fácilmente en la materia grasa de los animales. Al alimentarse unos animales de otros, estos compuestos indeseables también se incorporan al organismo del animal predador. Cuanto más alto está un animal en la cadena alimenticia, y más edad tiene, más cantidad de compuestos orgánicos persistentes almacena en su organismo, con las terribles consecuencias que ello implica para su salud.

Los COP’s son sustancias difícilmente degradables. De ahí su adjetivo “persistentes”. Son compuestos muy estables químicamente, de manera que permanecen en el organismo de los seres vivos, o en el medio que éstos habitan, durante largos períodos de tiempo.

Estos compuestos pueden viajar largas distancias, por lo que el hecho de no tener cerca una fuente emisora, no implica no estar expuesto a ellos y a sus efectos perniciosos. Como dato curioso podemos apuntar que se ha encontrado presencia de COP’s en la grasa de osos polares, a pesar de que la actividad industrial en su entorno inmediato es mínima.

Contaminantes orgánicos clásicos

Como contaminantes orgánicos persistentes clásicos, podemos mencionar, aparte de algunos plaguicidas, una serie de grupos de compuestos: PAH’s, PCB’s, PBDE’s, dioxinas y furanos:

  • Los PAH’s son hidrocarburos aromáticos policíclicos. Estructuralmente, estos compuestos están formados por agrupaciones de anillos bencénicos, sin presencia de ningún halógeno. Se forman al someter a la materia orgánica a altas temperaturas, en incendios, procesos de combustión de derivados de petróleo y carbón, u otro tipo de procesos que incluyan altas temperaturas.
  • Los PCB’s son policlorobifenilos. Su estructura química se basa en la unión de dos anillos bencénicos mediante un enlace simple carbono-carbono, con presencia variable de átomos de cloro. Son un grupo de 209 compuestos, altamente nocivos, que se usan como intercambiadores de calor y fluidos en transformadores y condensadores eléctricos. Algunos de ellos tienen propiedades muy similares a las de las dioxinas, por lo que se les denomina PCB dioxin-like, o PCB’s similares a dioxinas.
  • Los PBDE’s son polibromodifenil éteres. Están formados por dos anillos bencénicos unidos a través de un átomo de oxígeno. Esta estructura lleva incorporada una cierta cantidad de átomos de bromo. Se utilizan como retardantes de llama, de tal manera que se encuentran ampliamente distribuidos a lo largo de una gran diversidad de objetos de uso cotidiano, susceptibles de arder, y a los que se añade este tipo de compuesto para evitar o al menos retrasar su combustión ante un hipotético incendio.
  • Las dioxinas son un grupo de 75 compuestos, entre los cuales sólo siete son tóxicos. Su estructura química está constituida por la unión de dos anillos bencénicos mediante dos átomos de oxígeno. A esta estructura básica se le añade un cierto número de átomos de cloro. Estos compuestos no se fabrican deliberadamente, sino que aparecen como productos secundarios en procesos de incineración. Algunos de sus congéneres son compuestos verdaderamente tóxicos. Como dato curioso, podemos mencionar que al ex presidente ucraniano Viktor Yushchenko se le trató de envenenar administrándole por vía oral un congénere de dioxinas, un compuesto llamado 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-p-dioxina. Ésta es la especie más tóxica entre las dioxinas, y se la utiliza como referencia para evaluar la toxicidad de todas las demás. Podemos hacernos una idea del poder contaminante de estas sustancias comparando fotografías de este político ucraniano, antes y después de haber sido expuesto a este contaminante.
  • Los furanos son un grupo de 135 compuestos que aparecen, junto a las dioxinas, como productos secundarios en procesos de incineración. Estructuralmente, esta especie química está constituida por dos anillos bencénicos unidos por un átomo de oxígeno, y un enlace simple carbono-carbono. De los 135 congéneres sólo 10 son tóxicos.
Control COP´s mediante técnicas de detección y legislación

Los efectos altamente nocivos de estos compuestos y su amplia distribución en el medio ambiente han provocado que numerosos gobiernos y organizaciones sean cada vez más conscientes de la necesidad de controlar la presencia de estos contaminantes, y asegurar, a través de diferentes legislaciones, que no se superan unas concentraciones determinadas en diferentes matrices, como aguas potables, aguas continentales, alimentos o aire.

Los científicos, a través del desarrollo de técnicas cada vez más depuradas, somos los encargados de conseguir detectar estos compuestos en una mayor variedad de matrices y a unos niveles de concentración cada vez más bajos. De esta manera, incrementamos el grado de control sobre los contaminantes presentes en nuestro entorno y posibilitamos la creación de legislaciones cada vez más estrictas, que redundan en un beneficio evidente para todos: disminuir la presencia de estos compuestos tóxicos en nuestro medio ambiente, haciendo que la concentración de éstos disminuya en nuestros cuerpos, evitando así los efectos perniciosos que estos contaminantes ejercen sobre nuestra salud y bienestar.