De Kyoto a Yokohama: recalentamiento climático y transición urbana

Al tiempo que nos encontrábamos en Kyoto para SmartCity Expo, el «Working Groupe II» del IPCC estaba reunido del 25 al 29 de marzo, no lejos de nosotros, en Yokohama.

En mi sesión "Green Economic Development", había orientado mi presentación sobre a los desafíos  alrededor de la sociedad post carbonada, titulada «Towards post carbon society The new citizen uses for the Living City? ». Insistí en las problemáticas del impacto de la actividad humana, casi irreversible, que se refleja sobre el cambio climático. Insistí también en la importancia vital en la humanidad de cambiar de paradigma, en mirar para orientarse hacia una sociedad post carbonada, a la luz de las encrucijadas mayores que atravesamos y las que están por venir.

Además he planteado que, en un mundo mayoritariamente urbanizado, incluso fuertemente “megalopolizado” -cuya tendencia se acrecienta en los años venideros en todos los continentes-,  debemos imperativamente  tomar conciencia de los retos que nuestras ciudades globales, nuestras ciudades–mundo, deben afrontar. Más allá de la transición energética, de la transición ecológica, la transición post industrial, de la transición digital, transición de modelo de servicios etc, continúo insistiendo en escenas internacionales sobre la necesidad de tomar en cuenta lo que me parece es el centro de la vida urbana: la calidad de vida de los ciudadanos. Hablé y todavía hablo, de este termino que permite hacer converger estas transiciones múltiples que evocamos, siendo cada una sectorializada, para tener una mirada federadora, transversa, sistémica, integrando una visión transdisciplinaria y que conlleva esta dimensión motor del poder y fuerza de atracción de la vida cotadina : la transición urbana.

Ésta, está encarnada por el desarrollo de los usos y de los servicios de hoy y de mañana, en una ciudad que se desarrolla en un contexto propio, con todas sus especificidades atadas a su geo-política, historia, cultura, economía, tradiciones… etc  teniendo también en cuenta lo que me parece fundamental : su fragilidad, su vulnerabilidad.

He escrito desde hace unas semanas alrededor de este tema, que una actualidad testaruda puso, por desgracia, de exergo en Francia y también en el mundo, en nuestra vida diaria:

Trabajos del IPCC en Yokohama

Los trabajos del IPCC en Yokohama muestran también la pertinencia de esta visión y la imperiosa necesidad de afrontar con coraje y firmeza las consecuencias de esta situación cada vez más alarmante.

Veamos aquí rápidamente los elementos clave del informe de Yokohama del "Working Groupe II"  del IPCC, que ha sido publicado ayer, y reflexionemos juntos sobre sus desarrollos. Este segundo informe se titula «Cambios climáticos 2014: consecuencias, adaptación y vulnerabilidad» (Ver un vídeo de resumen aquí)

El Grupo de Trabajo II, que tiene como misión evaluar las consecuencias, la adaptación y la vulnerabilidad, es co-presidido por el Dr. Vicente Barros, de la Universidad de Buenos Aires, en Argentina, y por el Dr. Chris Field, Director de Carnegie Institution's Department of Global Ecology en los Estados Unidos.

El informe construido con una colaboración transdisciplinaria, reunió a expertos de áreas múltiples, y trató temas como la toma incierta de decisiones en situaciones de riesgo,  la resiliencia de las organizaciones sociales afectadas por un clima en evolución rápida y también sitúa en el objetivo del desarrollo sostenible y transversal en sus aspectos socio-territoriales, y en el  sentido que desarrolle hace poco en uno de mis artículos precedentes.

Presenta en detalle las incidencias de los cambios climáticos actuales, los riesgos que están sucediendo debidos a la evolución del clima, y las oportunidades de intervenciones eficaces para reducir estos riesgos. Se trata de un trabajo de inteligencia colectiva de gran amplitud,  lo que da aún más peso a sus formulaciones.

En resumen, 309 autores coordinadores principales, autores principales y revisores que representan 70 países y que han sido escogidos para producir el informe. Contaron con ayuda de 436 contribuidores y de 1.729 revisores expertos y gubernamentales, y es el resultado de un inmenso trabajo de lectura y de una compilación de doce mil publicaciones científicas.

Nos dice, si « La probabilidad de impactos graves, extensos e irreversibles aumenta con la intensificación del recalentamiento climático y los efectos de los cambios climáticos y ya se hacen sentir sobre todos los continentes y en los océanos ».

El informe[1] habla de poblaciones, de industrias y de ecosistemas vulnerables del mundo entero: los riesgos son debidos a la vulnerabilidad (falta de preparación) y en la exposición (poblaciones y bienes amenazados), asociado con peligros (aparición de fenómenos climáticos o de tendencias).

Los cambios climáticos ya tocan la agricultura, la salud, los ecosistemas terrestres y  oceánicos, el abastecimiento de agua y los medios de subsistencia de ciertas poblaciones. Lo que es sorprendente en las incidencias observadas de estos cambios, es que ellos se producen desde los trópicos hasta los polos, desde las pequeñas islas hasta los grandes continentes y desde los países más ricos hasta los más pobres.

De una manera detallada, el IPCC habla de riesgos « que se han vuelto muy elevados » en caso de subida media de las temperaturas de 4 ° C con relación al período preindustrial (« extinción sustancial de especies », « riesgos importantes para la seguridad alimentaria ») y evoca riesgos   "considerables" desde un recalentamiento de 1 a 2 °C. Un aumento de cerca de 2 °C con relación al período preindustrial podría arrastrar una pérdida del 0,2 y 2 % de las rentas anuales mundiales.

Dentro de unos días, el IPCC publicará la fase número III del informe que concernirá a los medios para limitar estas emisiones, con el fin de atenuar la futura amplitud del cambio climático en curso.

Sin caer en un acto alarmista o propicio de titulares  sensacionalistas en la prensa, se trata de darse cuenta de las consecuencias de un aumento de la temperatura del globo de unos grados sobre el agua, la alimentación, los ecosistemas, la meteorología: un gran número de ciudades amenazadas por la subida de nivel del mar, una disminución de la producción alimentaria en todas las regiones del globo, una extinción de un gran número de especies, una intensidad aumentada de los episodios meteorológicos extremos, etc. Lo que expondrá una gran parte de la población mundial a nuevos riesgos mayores: migraciones de población, aparición de nuevas enfermedades, disminución meteorológica de los recursos naturales, acontecimientos (ciclones, tempestades) más intensos y más violentos etc.

Lo expuse en Kyoto y lo recuerdo hoy a colación de este informe:

  • El fenómeno urbano, por otra parte, tiene un impacto directo sobre las problemáticas climáticas, como lo muestra la creación de cañones urbanos en el momento de episodios de canículas. Cuando se produjo el calor tórrido que golpeó la región de Paris en agosto de 2003, pudimos observar desviaciones que iban hasta 4 grados entre París y la zona peri-urbana. La canícula, hay que recordarlo, produjo 15.000 muertos ese verano, allí en Francia.
  • Más que nunca, para que nuestra vida cambie, nuestras ciudades deben cambiar. Y para esto hace falta que vayamos hacia otros modelos de desarrollo ; hacia una ciudad sostenible que integre los principios de una economía circular, en la cual nuestros principios de uso y de consumo, por ejemplo los desechos, sean reutilizados hasta el infinito, y alimenten el proceso urbano. Una ciudad donde nos desplacemos de otro modo, con otras maneras de trabajar también.
  • Para asegurar esta transición que se impone hacia una ciudad post-carbono[2], hay que encontrar nuevos modelos económicos,  preservando la energía y  recursos naturales, pero debemos cambiar absolutamente nuestro paradigma de gobernanza, de fiscalidad, de regulación de los mercados, de normas. Finalmente y sobre todo, debemos cambiar los comportamientos de nuestros ciudadanos, ofreciéndoles a través de lo digital y las revoluciones tecnológicas, el acceso a nuevos usos y servicios.

He aquí pues, que este paso de a « transición urbana » que federa los usos, los servicios, a los ciudadanos y la tecnología es más que nunca de actualidad.

Para actuar, la gobernanza de la ciudad, los actores y el conjunto de la comunidad deben movilizarse hoy, aquí y ahora para contribuir de manera coherente y coordinar la creación de las condiciones que permitan limitar la velocidad y la amplitud de los fenómenos climáticos, amenaza a mayores. Y para también, devolver aire a nuestras ciudades, en el sentido estricto de la palabra, lo que es vital.

La publicación del informe del "Working Group II"  del IPCC me permite recordar lo que escribía hay poco respecto al componente de la vulnerabilidad en el ámbito de esta « transición urbana » hablando de la ciudad sensible: se trata de comprender, de anticipar, de administrar también la vulnerabilidad en la ciudad y sus evoluciones, ligadas a las mutaciones de la estructura urbana, particularmente del medio ambiente social-territorial. La complejidad misma de las ciudades, la urbanización creciente, la fuerza creciente de la estructura urbana, el aumento de las necesidades que hay que satisfacer dadas la explosión demográfica, la presión debida a la disminución de los recursos, pero igualmente las fracturas socio-económicas visibles en el tejido social, ponen de manifiesto hoy una nueva clase de vulnerabilidad urbana, en plena  evolución.

En materia de resiliencia, también comprobamos pues un cambio de paradigma: no se trata más en efecto de considerar solamente la vulnerabilidad como « la susceptibilidad que sufre daños »; hay que comprender también la  « propensión de la sociedad urbana a engendrarlos, a ampliarlos, a hacer los vectores de nuevas vulnerabilidades »[3].

La vulnerabilidad, en otro tiempo sufrida y pasiva, y nacida de un estado de hecho (las condiciones de riesgos naturales, industriales o tecnológicos que son estructurales en un espacio dado) se hace ahora activa, porque ella misma evoluciona conforme a lo que llamo  la "contextualizacion" de la ciudad y su historia, pero también su modo de desarrollo presente, en sus  condiciones propias. Es pues  la noción de vulnerabilidad social-territorial a la  que hago referencia cuando evoco la fragilidad de la ciudad.

Lo mismo que el desarrollo sostenible vino para inscribirse en un marco de multi-dimensiones, haciéndolo pasar de un componente estrictamente ecológico a una tripleta indisociablemente medioambiental, económica y social, hablo de asociarlos también con esta noción de vulnerabilidad urbana.

La publicación del informe del "Working Group II"  y la del "Working Group III"  que se reunirá en Berlín del 7 al 12 de abril,  para hacer después  el informe de síntesis en octubre en Copenhague, son unas herramientas importantes y  de gran actualidad.

Con esta nota deseo participar a su difusión, e insistir en la toma de conciencia de los riesgos mayores que se viven y vivirán, aún más si no escuchamos estos diagnósticos sobre las posibles consecuencias, que de grupo en grupo de trabajo se acrecientan.

La inteligencia de la ciudad, como toda forma de inteligencia es saber adaptarse a las modificaciones de los medios ambientes. La ciudad viva más que nunca debe ser la de la transición urbana, quien con la  sistémica, las ciencias de la complejidad, las revoluciones tecnológicas como herramientas mayores a nuestra disposición, nos permita abordar otro desarrollo de nuestras ciudades de hoy y de mañana. Construir nuevos  usos y  servicios para desarrollar nuestras ciudades de otra manera, para que así respiremos en todos los sentidos de la palabra y en una frase:  

PARA VIVIR MEJOR JUNTOS

 

París, el 2 de abril de 2014