De los riesgos naturales en las “SmartCities”

En América y el mundo entero hay ciudades que fueron fundadas por la necesidad de expansión territorial, cuya configuración de emplazamiento se dio por patrones funcionales de resguardo, provisiones, de conectividad y de otras estrategias. Éstas, al pasar los años, se transformaron en grandes metrópolis como es el caso de Santiago en Chile.

Por otro lado, están las ciudades que se emplazan en lugares de alto atractivo natural, cerca de lagos, lomas de cerros, volcanes, acantilados, etc. Que probablemente comenzaron como villorrios pesqueros, madereros, recolectores, puertos de paso, entre otros. Muchos de ellos a través de los años se han convertido en grandes asentamientos humanos, ciudades y metrópolis que habitan en medio del paisaje natural, modificándolo a un paisaje antrópico.

Vila do Abraão. Ilha Grande, Brasil

Son ciudades que, por su gran interés paisajístico, aglomeran grandes concentraciones humanas, y en consecuencia, zonas urbanizadas en lugares que son dominados por la naturaleza y el clima. Por consiguiente ciudades de alto peligro natural, zonas de: tsunami, remoción en masa, erupción volcánica, incendio, inundación, marejadas, etc.

Arquitectura de cerro en Brasil

Se habla de aprender a planificar nuestras ciudades conociendo y manejando los riesgos naturales, a los cuales la privilegiada geografía nos expone, de ciudades que habitan en peligro constante, principalmente las emplazadas en el borde costero, que en Chile son zonas de Tsunamis.

 

¿Qué es un Fenómeno Natural?

Según la “Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina”, es toda manifestación de la naturaleza. Se refiere a cualquier expresión que adopta la naturaleza como resultado de su funcionamiento interno. Son fenómenos previsibles o imprevisibles dependiendo de la tecnología que los estudia y la profesionalización de sus científicos.

En este contexto, se entiende que hay aquellos lugares que en algún punto de su historia comenzaron a desarrollarse comercial y turísticamente, en función de su atractivo natural y de su relación con el medio ambiente. Esto potencia la densificación urbana, concentración desmedida y malas políticas de expansión territorial. Por lo que el paisaje comienza a ser invadido por la urbe, sin control del gobierno. Esto da como resultado modificaciones geográficas al medio natural, las que configuran el concepto “riesgo de desastre”. Entendiendo riesgo como un proceso social asociado a la vulnerabilidad de la planificación sin prevención ni control.

Paisaje + Ciudad + mala planificación + riesgo natural = desastre

 

Un ejemplo de esta situación es el reciente desastre ocurrido en Abaetetuba, una ciudad al norte de Brasil, donde el crecimiento de la ciudad sin respetar su morfología original, provoco la erosión subterránea y posterior colapso del suelo de zonas habitadas.

Por otro lado están los Tsunamis, asociados a la inundación del borde costero, definido como la zona que comprende los terrenos de playa fiscales situados en el litoral y las zonas urbanas que limitan con el mar. Fenómeno que sumado a la urbanización del borde más una pendiente de inclinación baja y profunda, presenta las máximas alturas de inundación.

    

En Chile, el criterio para la prohibición de construir asentamientos humanos en zonas donde se han establecido mapas de peligro de tsunami no existe. Como tampoco para Zonas inundables o potencialmente inundables, que estén próximas a lagos, ríos, esteros, quebradas, cursos de agua no canalizados, napas freáticas o pantanos.

Se suma a esto, que los terrenos planos del borde costero son los más densamente habitados y de mayor valor mt². Potenciando la construcción en zonas elevadas, de viviendas irregulares tipo “favelas de Rio de Janeiro”. Esto condiciona la vulnerabilidad de los asentamientos precarios y la imposibilidad de tomar medidas de planificación en estas zonas periféricas.

Por esto, el tema de las ciudades inteligentes parte por políticas de planificación inteligentes, enfocadas en minimizar los riesgos naturales a los que se expone la población irregular como regular, aplicar los mapas de peligrosidad a los planes reguladores y crear conciencia de peligro de; tsunami, remoción en masa, erupción volcánica, incendio, inundación, marejadas y derrumbes. Y por sobre todo crear instrumentos que regulen la gestión de los departamentos de planificación urbana. Esto a través de la implementación de tecnología al servicio del rastreo de la mancha urbana, ya sea satelital, por geodesia o por la implantación de sensores de monitoreo remoto de posibles desastres naturales.

Ejemplo de esto son el monitoreo de los tsunamis a través de sensores de presión y boyas que envían la información al Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico. Otros casos serían sensores que midan el caudal de los ríos, o las marejadas en la costa. Monitoreo de la temperatura y humedad de los bosques para prevenir incendios. O la concentración de las islas de calor en zonas de viviendas irregulares. Sistemas de alerta temprana en poblados emplazados en terrenos con peligro de remoción en masa que monitoreen las napas subterráneas y la capa freática en periodos de lluvias. Para prevenir desastres como el caso de Ilha Grande en Brasil, Angra do reis.

También, Sistemas inteligentes para planes de inundación, con estudios virtuales de zonas de anegamiento y de escorrentía, en base sensores en los ductos de alcantarillado y canales de evacuación.

  

Otro caso ese el sistema de vigilancia volcánica cuyo objetivo es la “Observación, vigilancia y comunicación de la actividad volcánica y determinación de riesgos asociados” a través del diseño de estaciones sísmicas, geodésicas y geofísicas, del sistema de comunicaciones, y de procesamiento y análisis de datos.

Conclusiones

Todos estos sistemas diseñados para que el habitante pueda resguardarse, monitorear y auto-cuidarse, son plataformas transparentes que crean patrones de desarrollo urbano en la conciencia colectiva, frente al respeto de la naturaleza y su diversos sistemas, dándonos pistas para diseñar ciudades más sustentables con el ambiente, y cuestionando si el lugar que habitamos cumple con las condiciones mínimas de seguridad ante un fenómeno natural.