De Turiaso a Tarazona: 2.000 años de historia, cultura y #Sostenibilidad

Unas semanas atrás en este mismo medio, tuvimos la oportunidad de dar a conocer y describir Grisel, localidad de 66 habitantes, la más pequeña  de la comarca de Tarazona y el Moncayo en la provincia de Zaragoza, como un ejemplo a seguir de desarrollo sostenible.

En esta ocasión presentaremos TARAZONA, la ciudad cabecera de la comarca que le da su nombre. Con sus más de 2000 años de historia y su rico patrimonio monumental, esta bella ciudad de la provincia de Zaragoza, ubicada en el extremo occidental del antiguo Reino de Aragón, limítrofe con los Reinos de Castilla y Navarra, supuso durante siglos un importante enclave estratégico y una relevante encrucijada de caminos y culturas. Merced al tesón y perseverancia de sus gentes, junto a la acertada gestión de sus recursos en los últimos años, Tarazona está recuperando y acrecentando el esplendor que tuvo en otro tiempo y de modo sereno pero firme, está adaptándose a las exigencias del presente, hasta llegar a convertirse en un referente cultural y de sostenibilidad, con amplia proyección y una clara vocación de futuro.

El origen de Tarazona se pierde en la noche de los tiempos, primero en un asentamiento celtibérico ubicado a orillas del río Queiles que poco a poco, iría transformándose hasta convertirse en la no  bien conocida ciudad de Turiasu. Con la llegada de los romanos a la península, pasaría a llamarse Turiaso. La importancia de esta ciudad en la época romana no deja lugar a dudas a través de los escritos de Plinio, quien la considera ciudad de derecho romano y ensalza la fama del acero que se producía en sus fundiciones metalúrgicas, incluso en la época prerromana. Su privilegiada ubicación la convirtió en un significativo nudo de comunicaciones, así como en punto de partida de la calzada XXVIII (a Turiasone Caesaraugustam – actual Zaragoza –). Por último, uno de los aspectos más destacados que apuntan a Turiaso como una ciudad de capital importancia es la estancia del propio emperador Octavio Augusto, hacia el año 26 a. C. durante la guerra contra los cántabros, con el fin de tratarse, por prescripción de su médico Antonio Musa, una dolencia hepática en el balneario consagrado a la diosa indígena Silbis. Este hecho histórico se constata por la acuñación de moneda, con la imagen ecuestre del emperador y la inscripción “TVRIASO” por una de las caras y un perfil femenino junto al nombre “SILBIS” en el reverso. Es a partir de ese momento, cuando Augusto otorga a la ciudad la condición de municipium, aunque ya en el periodo prerromano la precursora Turiasu había llevado a cabo también la emisión de moneda.

Su esplendoroso pasado histórico y su dilatado patrimonio monumental hicieron posible que en 1965, Tarazona fuera declarada conjunto histórico artístico. La parte más antigua de la ciudad está erigida sobre una peña que mira hacia el río Queiles. El impacto que provocan la Iglesia de la Magdalena, de factura inicialmente románica (s. XII) con su esbelta torre mudéjar del siglo XV, junto al imponente Palacio Episcopal del siglo XVI, sustentado sobre seis colosales arcos de ladrillo, no dejan indiferente al visitante. Cuando se llega por primera vez, la vista de la parte alta es una insinuante invitación a descubrir sus encantos. Calles estrechas que se entrecruzan dando lugar a rincones de singular belleza. Edificios con miradores de madera, cuestas, arcos y pasajes, forman un abigarrado pero armonioso conjunto arquitectónico, y configuran un centro urbano cargado de arte e historia que da vida a barrios como la Judería, el Cinto, la Almehora, San Miguel…

 

Figura 1. Vista parcial del centro histórico de Tarazona desde el parque de Pradiel en la margen derecha del río Quiles, donde se presentan la torre mudéjar de la iglesia de la Magdalena a la izquierda y a la derecha, el Palacio Episcopal. (Fotografía gentileza de Fernando Orte).

 

Una vez en Tarazona, ciudad de 11.050 habitantes en la actualidad, realizaremos un recorrido que va a facilitarnos la fusión entre sostenibilidad y cultura. Caminando por el paseo de la Constitución, aguas arriba del río Queiles, llegaremos hasta el parque de Pradiel, sin dejar de ver el conjunto arquitectónico antes citado. A corta distancia de donde nos encontramos, detrás de la ermita de la Virgen del Río, hallamos la llamada plaza de toros vieja. Una plaza de planta octogonal construida en 1792 y restaurada en 1998. Un raro ejemplo de integración de viviendas y coso taurino.

Cruzando a la margen izquierda por el puente de la Virgen del Río llegaremos a la empinada calle Recodos, iniciando su ascenso hasta alcanzar la plaza del Palacio Episcopal, desde cuyo balcón podremos contemplar una espectacular panorámica de la ciudad.

Figura 2. Vista panorámica de la ciudad desde el balcón de la plaza del Palacio. Obsérvese en un segundo plano la plaza de toros vieja y al fondo a la izquierda la catedral.

 

El Palacio Episcopal, situado en el barrio del Cinto y construido sobre una zuda musulmana es de estilo renacentista (s. XVI). Un patio interior distribuye el acceso a las distintas dependencias. En la parte baja, se encuentra el Archivo Diocesano. Una escalera noble permite el acceso a la parte superior donde se halla el salón de los obispos, una gran sala rectangular que alberga una completa colección de retratos de los obispos de Tarazona. En los bajos, donde en otro tiempo estuvieron ubicadas las caballerizas, hoy se encuentra la Exposición Permanente de Arqueología del Moncayo, por iniciativa del Centro de Estudios Turiasonenses. Una interesante muestra de restos arqueológicos hallados en los numerosos yacimientos existentes en la ciudad.

Sin salir del Cinto, en frente del Palacio que acabamos de visitar, se encuentra la iglesia de la  Magdalena. Se cree que se construyó en el mismo solar que ocupó la antigua catedral visigótica de la ciudad. De este monumento, uno de los más antiguos, se conservan tres ábsides románicos del siglo XII, construidos en piedra sillar. Ya en el siglo XV, se sustituyó el cuerpo de naves original por otro gótico de ladrillo y comenzó la construcción de la torre mudéjar, rematándose en el siglo XVII, en estilo manierista.

Bajando por la Rúa Alta de Bécquer entramos en la calle Judería, en el antiguo barrio Judío, restaurado en 2009. El paseo por este barrio trae a nuestro recuerdo que Tarazona fue una ciudad, en la que después de la Reconquista y hasta el siglo XV convivieron pacíficamente tres comunidades, tres culturas: la cristiana, la musulmana y la judía, haciendo posible en el pasado, algo que en el presente resulta impensable.

A medida que bajamos por la Judería en sentido a la plaza de España podremos admirar un conjunto singular de edificios conocido como las “Casas Colgadas”. Estos edificios se construyeron en voladizo sobre la antigua muralla y fueron lugar de residencia de algunas familias nobles cristianas.

Figura 3. Calle Judería, entrando por Rúa Alta de Bécquer en sentido plaza de España. (Fotografía gentileza de F. Orte).

 

 

Figura 4. Casas Colgadas vistas desde la Judería (Fotografía gentileza de Fernando Orte).

 

El final del recorrido por la calle Judería nos conduce hasta la plaza de España donde se encuentra uno de los edificios más emblemáticos de Tarazona: el Ayuntamiento. De estilo renacentista, fue construido como lonja entre 1557 y 1563 sobre la antigua muralla de la ciudad, siendo habilitado como Casa Consistorial desde mitad del siglo XVII. De su fachada plateresca destaca especialmente el friso que representa la procesión de Carlos I saliendo de la ciudad italiana de Bolonia, después de ser coronado como emperador del Sacro Imperio Romano Germánico por el Papa Clemente VII.

Figura 5. Ayuntamiento de Tarazona del siglo XVI.   

 

Para finalizar nuestra visita bajaremos por la calle Marrodán hasta el paseo y cruzaremos el río alcanzando la plaza de La Seo, donde se encuentra el monumento más grandioso de la ciudad: la Catedral de Santa María de la Huerta. Constituye la máxima representación de la arquitectura religiosa de Tarazona. Desde el punto de vista artístico se podría definir como una armoniosa fusión de tres estilos dominantes: gótico francés de comienzos del siglo XIII, mudéjar del XV y renacentista del XVI, dando como resultado una singular construcción única en su género. En su interior puede admirarse el claustro mudéjar con sus numerosas celosías, auténticas filigranas geométricas en yeso, así como elementos estructurales y ornamentales de una gran belleza, como bóvedas estrelladas, frescos, bajorrelieves, esculturas y el propio conjunto de columnas rematadas por arcos ojivales. Después de casi 30 años de haber estado cerrada al culto y al público en general y tras una profunda restauración, ha reabierto sus puertas mostrando  todo su encanto y esplendor, así como nuevas pinturas que habían permanecido ocultas desde las prohibiciones establecidas por el Concilio de Trento. Pero lo que llama especialmente la atención de los aficionados a la Historia es el hecho de que tan monumental construcción, fuera edificada extramuros de la ciudad. La explicación la dan los propios historiadores  afirmando que en efecto, a partir del siglo V, en donde hoy se emplaza la Iglesia de la Magdalena, debió estar la catedral visigoda y la actual catedral se comenzó a construir en el siglo XII, en el lugar que ocupaba una ermita, cuyo origen se remontaba a los comienzos de la expansión del Cristianismo en la España postromana.

Este recorrido nos ha permitido conocer una pequeña parte del rico patrimonio monumental de Tarazona, pero basta con pasear por sus calles, para percibir las huellas de un fulgurante pasado en forma de palacios, palacetes, casas solariegas, iglesias, conventos y edificios modernistas que complementan su amplio repertorio patrimonial.

En lo concerniente  al patrimonio natural, Tarazona comparte con otros pueblos de la comarca, la Dehesa de Moncayo, un espacio natural protegido, desde que en 1978 fuera declarado Parque Natural. Situado en la parte central del Sistema Ibérico, con sus 2314 m. Moncayo es el pico más alto de la cordillera y uno de los lugares más bellos y con mayor valor ecológico de la provincia de Zaragoza. El hecho de haber conseguido la condición de espacio protegido le ha preservado de la especulación, propiciando el desarrollo sostenible en cuanto a la explotación de sus recursos forestales, micológicos, faunísticos,  paisajísticos y ecológicos en general.

Una contribución de Tarazona a la sostenibilidad fue la reconversión del trazado ferroviario de 22 Km entre Tarazona y Tudela, en desuso desde 1972, en una vía verde, llevada a cabo en los años 90. Un espacio lúdico cerrado al tráfico rodado y dedicado exclusivamente para solaz y esparcimiento de ciclistas y peatones, muy transitado por las gentes de los pueblos limítrofes.

Recientemente, el Ayuntamiento de la ciudad ha terminado de recuperar la margen izquierda del Queiles, frente al parque de Pradiel, como espacio destinado a paseo y a la celebración de eventos culturales, lo que supone un valor añadido a una parte tan importante para Tarazona, como es el río.

 

Figura 6. Vista del Moncayo desde la vía verde de Tarazona.

 

Al socaire de su legado, Tarazona fue adquiriendo compromisos con la Historia y con la sociedad, algunos de los cuales han llegado hasta nuestros días con las oportunas adaptaciones. Entre las instituciones que por derecho histórico tienen su sede en Tarazona, cabe señalar la Casa del Traductor, instituida en 1986, cuyo precedente histórico -la Escuela de Traductores de Tarazona- se remonta a finales del siglo XI. En la actualidad esta institución se considera Centro Hispánico de Traducción Literaria. Una entidad de marcado carácter local es el Centro de Estudios Turiasonenses, dependiente de la Institución Fernando el Católico de Zaragoza. Fue creado en 1962 para salvaguarda del patrimonio cultural de la ciudad. Es una entidad de gran prestigio que proyecta su fructífera actividad a través de jornadas monográficas, ciclos de conferencias y publicaciones. Se encuentra emplazado en los bajos del Palacio Episcopal. Otras instituciones de capital importancia en la vida de la ciudad son la Fundación Tarazona Monumental que impulsada por otras entidades, desempeña un importante papel tanto en la conservación como en la divulgación de su rico patrimonio histórico-artístico: restauraciones de bienes muebles e inmuebles, talleres de empleo, gestión cultural y turística de la catedral, visitas guiadas temáticas y un largo etcétera. Otra entidad que  con su prestigio ha sabido dar lustre a la ciudad es el Conservatorio Profesional de Música. Abrió sus puertas en 1988 y tiene su sede en el antiguo convento de la Merced. Junto con el de Zaragoza son los dos únicos conservatorios profesionales de la provincia. Por último, cabe citar la Escuela Oficial de Idiomas, emplazada recientemente en lo que fue el antiguo convento de San Francisco, fundado en el siglo XIII.

En lo económico, Tarazona siempre ha sabido conjugar su tradición agrícola con una singular vocación industrial, materializada por la presencia de empresas de las más diversas actividades como textil, fosforera, papelera y fábrica de harinas que daban empleo, dentro de sector secundario, a un buen número de trabajadores. Aunque de aquel pasado sólo queda el recuerdo y algún vestigio ruinoso de arquitectura industrial de comienzos del pasado siglo, Tarazona posee un moderno polígono industrial con importantes empresas de sectores como el aeronáutico y el eléctrico, que utilizan tecnologías limpias. Este entorno industrial nació con vocación de crecer y de acoger nuevas inversiones que contribuyan al desarrollo del municipio y de la comarca.

En el momento presente en que nada es fácil, Tarazona está contemplando el futuro con entusiasmo y optimismo, porque ha sabido optimizar y poner en valor muchos de sus recursos, así como encontrar oportunidades en las situaciones difíciles. En cuanto a su apuesta por convertirse en un referente cultural puede decirse ya que es un gesto encomiable y un hecho incontrovertible. Cabe señalar que en la consecución de este logro han jugado un papel decisivo las iniciativas del Ayuntamiento y su alto nivel de compromiso e implicación.  

Son numerosos los eventos que se organizan y reiteran cada año con más fuerza que el anterior, como es el caso del Festival de Cine de Comedia, que se celebra desde hace diez años, en el mes de agosto. En ocho días que dura el certamen, se proyecta un largometraje de reciente filmación cada día, así como numerosos cortos, dando cita a un nutrido número de directores y actores participantes en los films presentados al festival. Se desarrolla en el Teatro Bellas Artes, un edificio modernista construido entre 1918 y 1921.

Otro evento cultural celebrado en mayo de 2014 y que en su primera edición ha tenido un gran éxito por su alcance y participación, ha sido la Feria del Libro que logró reunir a 76 prestigiosos escritores, entre poetas, ensayistas y novelistas. Durante los tres días que duró, intervinieron en diferentes actos, como conferencias, presentaciones de libros, tertulias literarias y paseos poéticos, todo ello en un clima lúdico y festivo de acercamiento de la Literatura al visitante. En un intento de estimular la participación de los ciudadanos, se propuso redactar un relato encadenado sobre Tarazona, escrito por distintos participantes anónimos, durante los días previos a la feria. El último día se dieron a conocer los nombres de las 26 personas que decidieron embarcarse en esta aventura literaria, junto con el texto íntegro del relato. Las garitas participantes en la Feria se ubicaron en el espacio recientemente recuperado en la margen izquierda del río y los encuentros, en el salón de actos del centro municipal de personas mayores, recién inaugurado.

Conciertos, exposiciones monográficas y ciclos de conferencias sobre las materias más diversas, constituyen la oferta permanente de esta antigua ciudad aragonesa y todo ello en unos espacios cargados de arte e historia como el Palacio de Eguarás del siglo XVI; la iglesia de San Atilano del siglo XVIII que tras cerrar sus puertas al culto y sufrir una profunda restauración, una vez convertida en Fundación Maturén, se destinó a sala de exposiciones, y el antiguo convento de la Merced, antes citado, donde se halla emplazado el Conservatorio Profesional de Música.

La naturaleza de las actividades no se circunscribe únicamente al entorno del arte y la cultura. Tarazona cuenta con todo tipo de espacios para acoger cualquier clase de encuentros, incluso de carácter científico. Ejemplo de esto es la reunión que anualmente organiza la Sociedad Aragonesa de Cardiología y que este año eligió como escenario el centro municipal de personas mayores, en la que hubo conferencias, mesas redondas y talleres monográficos, con una nutrida participación de especialistas en este campo de la Medicina.

En 2014 se cumple el bimilenario del fallecimiento del primer emperador romano Octavio Augusto y con motivo de su estancia en Turiaso, el Ayuntamiento de Tarazona ha programado una serie de actividades culturales y didácticas, orientadas a descubrir su rico legado.

Resta indicar que Tarazona ofrece al visitante una amplia red comercial, así como todos los servicios necesarios, lo que convierte a esta localidad en un lugar atractivo y tranquilo para residir. En el decurso del presente escrito hemos tenido ocasión de conocer algunos de los atractivos históricos y culturales de este municipio, cabecera de la comarca. A estos alicientes es preciso añadir su exquisita gastronomía y lo que es más importante, la proverbial amabilidad y hospitalidad de sus gentes, que en todo momento hacen que el visitante se sienta un turiasonense más. 

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