Dejad que los niños se acerquen a las apps

Pues ya estamos nuevamente en verano. Ya han llegado el asfixiante calor; las atestadas playas donde extender la toalla es una odisea; los incendios, que por desgracia nunca vienen con un pan bajo el brazo; y un montón de niños en torno a quienes, muchas veces, es necesario hacer encaje de bolillos para, primero, buscar alguien con quién dejarles y, segundo, encontrar actividades con las que desterrar la palabra “aburrimiento” de su vocabulario (bueno, vale, admito que a veces el verano también tiene cosas buenas)

 

Pues bien, es justamente hacia ellos, los niños (vaya por delante que, atendiendo a lo explicitado por Fundeu en relación con el lenguaje inclusivo, en la acepción niños que verás a lo largo de este artículo también están incluidas las niñas), o, mejor dicho, sus padres, abuelos, cuidadores, etc., hacia quienes van dirigidas estas líneas.

El plan no es otro que dejar que los niños descubran el mundo de las apps. Reconozco que dicho así, de forma tan cruda, parece que lo que te estoy proponiendo es que enchufes a tu retoño a una tableta o móvil hasta dejarle catatónico, pero nada más lejos de la realidad (de hecho, lo ideal sería que estuviesen acompañados de un adulto).

La idea es emplear los meses de verano para, a través de la tecnología, enseñar a las futuras generaciones algo sobre este planeta que van a heredar y el entorno que les rodea. No en vano, en unos años les va a tocar remangarse y encontrar la forma de seguir disponiendo de los mínimos recursos que permiten el desarrollo de la vida sobre la Tierra, recursos que, todo sea dicho, continuamos dilapidando y contaminando sin asomo alguno de vergüenza. .

El principal problema es que la mayor parte de las apps que tienen como temática principal el medioambiente o guardan algún tipo de relación con el entorno y que están diseñadas pensando en los más pequeños están en inglés (si buscas que tu hijo o hija se vaya familiarizando con la lengua de Shakespeare puede ser también una buena opción, obviamente).

A pesar de que en España cada vez hay más estudios de diseño de apps que han encontrado un interesante nicho en el público infantil (como ejemplos, Meikme o ComoMola. En la web Generación Apps puedes encontrar más referencias) y que están creando productos educativos y de ocio de una calidad más que notable, pocos son los que apuestan por incluir el medioambiente como eje central, al menos que yo conozca.

En este sentido, tengo la sensación de que esta fuente de inspiración verde, por llamarla de alguna forma, está más asentada en países como Estados Unidos o Reino Unido, donde empresas como Springbay Studio o Sunbreak Games han creado aplicaciones que explican a través del juego cómo funcionan los humedales o los oceános o han adaptado cuentos infantiles de temática ambiental a un formato digital interactivo, respectivamente. Así y por ponerte otro ejemplo claro y que me ha parecido especialmente ejemplarizante, recientemente he tenido la oportunidad de echar un vistazo a una aplicación inglesa, Great Fen Quest, diseñada para dar a conocer a los niños el proyecto de restauración de un humedal que se está llevando a cabo al sur de la ciudad de Peterborough (en la siguiente imagen puedes ver el “mapa de misiones” incorporado a esta app y que coincide a la perfección con el real).

 

 

Captura de pantalla de la aplicación Great Fen Quest © Creativalley/Wildlife Trust

 

A falta de utilidades específicas como las señaladas, otra opción que también te propongo es hacer uso de apps que facilitan la identificación de árboles o animales (algunas de ellas puedes encontrarlas en otros artículos que he escrito en iAmbiente). Esta actividad, que supone compartir un rato con los niños y acompañarles a dar una vuelta por el campo o un parque urbano, puede ayudarles también a descubrir la naturaleza que les rodea. Incluso es posible que tú aprendas algo nuevo con la experiencia.

Al final el verano, además de ser la época propicia para abandonarte durante unos días, para desconectar y cargar las pilas, puede ser una oportunidad única para seguir educando a tus hijos o nietos sobre su entorno más cercano, para invitarles a que se conviertan en pequeños exploradores y sacien su curiosidad, para que descubran cómo se forman las nubes o para qué sirve un bosque. Con un poco de suerte, quizás este conocimiento les ayude a ser mejores personas en el futuro, más conscientes del lugar que ocupan en el planeta y más respetuosos con todo aquello que les rodea, algo que nosotros no hemos logrado todavía.