Día Europeo de la Red Natura 2000: nos queda menos por proteger, pero más por planificar

La Red Natura 2000 está a punto de cumplir 24 años de su creación, un 21 de mayo de 1992 en el que la Unión Europea aprobó la Directiva Hábitats. La Directiva Hábitats, para quien no la conozca, ordena la creación de una red –de ahí el nombre- de espacios naturales protegidos llamados Zonas de Especial Conservación (ZECs), que se nombrarían según regiones biogeográficas y especies de interés conservacionista, amparando a cientos de ellos. Posteriormente, en 2009, entraría también a la Red Natura 2000 la Directiva Aves, que añade la creación de espacios protegidos catalogados como Zonas de Especial Protección para las Aves (ZEPAs).

Actualmente más el 20% del territorio europeo se encuentra protegido dentro de estas categorías, siendo España el país con más territorio protegido: según la web Activa Red Natura 2000, sobre un 30% de nuestro territorio. La intención de reducir la pérdida de biodiversidad para 2010 ha sido lograda –cabe decir que en unos hábitats y regiones mejor que en otros- y, a pesar del desconocimiento que existe sobre ella, y de la desconfianza por parte de quienes en el mundo rural pueden sentirse afectados, lo cierto es que la Red Natura 2000 ha tenido una buena aceptación social.

Sin embargo, no todo son buenas noticias, concretamente en lo que a nuestro país se refiere. Apesar de ser el país con más superficie protegida, España puede ser sancionada próximamente por la Unión Europea ante la falta de aprobación de planes de gestión de las ZECs y las ZEPAs. Y es que de ese 30% del territorio protegido, solamente el 10% es gestionado mediante un plan de gestión de espacios naturales.

Según el “naturómetro”,  informe que ha sacado la organización WWF en 2016 sobre el estado de la gestión de la Red Natura 2000 en España, estas deficiencias no se dan en todas las Comunidades Autónomas por igual. Mientras que el País Vasco, la Comunidad Valenciana, Baleares y La Rioja tienen la planificación más desarrollada y de mejor calidad, otras Comunidades como la aragonesa o la cántabra todavía no han aprobado ningún plan de gestión que marque eficazmente la protección de la Red en su territorio, y los planes de Andalucía, Galicia o la Comunidad de Madrid son en buena medida deficientes y ambiguos, según los datos de la ONG.

Actualmente y de cara al futuro, la Red Natura 2000 afronta retos de mejora de la coherencia ecológica a nivel europeo, como dicta el artículo 10 de la Directiva Hábitats. Para ello, entre otras cosas, se está desarrollando el concepto de infraestructura verde, que integra la ordenación y gestión territorial, con la conectividad y los corredores ecológicos, concepto que no solamente pone en valor los ecosistemas mejor preservados o más amenazados, sino que da importancia a los paisajes antropizados que los rodean, y en especial a los sistemas agrarios por la relevancia espacial que tienen. Los agrosistemas conforman en gran medida la matriz de los territorios europeos, el espacio en el que se vertebran las poblaciones humanas así como los espacios de la Red Natura 2000, y son habitados y explotados. Por lo que en el futuro va a –o debiera de- suponer la creación de políticas de desarrollo rural acordes con la sostenibilidad y el mantenimiento de la conectividad ecológica, así como de puesta en valor del paisaje cultural agrario, de forma coherente con las Directivas europeas, y de forma positiva para la población local, pieza clave en la conservación.

Pero los Planes de Gestión que exigen las Directivas Hábitats y Aves, volviendo al planeamiento, no deben caer en el olvido de las administraciones. No es solo una obligación a cumplir bajo amenaza de sanciones económicas. Son en sí mismos una fuente de oportunidades de empleo y de mejora de la calidad de vida, no solo en el ámbito rural sino también de los habitantes de la urbe. Y es que mantener la diversidad ecosistémica nos brinda servicios tan esenciales como calidad del aire, alimentos, materias primas, puestos de trabajo sostenibles, distracción o identidad cultural.