Donde el #Sol nace de lo alto: #Santiago de #Chile

En esta ciudad el Sol nace de lo alto, entre cumbres de hasta cinco mil metros de altura. Estamos otra vez en Santiago, a once mil kilómetros de casa en menos de un año. Esto demuestra que la gestión de activos no es una cuestión de moda ni una apuesta pasajera para Aguas Andinas.

En esta ocasión el curso ha comenzado sin sobresaltos, como una maquinaria bien engrasada. Recordábamos al entrar esta mañana en la sede corporativa las fatigas de la primera vez, cuando tuvimos que afrontar una negociación laboral que la mantuvo tomada durante toda la primera semana y nos obligó a trasladarnos a una casa de campo en Chicureo.

Dicen que la experiencia es un grado, aunque a menudo soy más bien propenso a considerarla un escudo para inmovilistas. Sin embargo, en esta ocasión debo reconocer que contar con ella facilita enormemente las cosas, aunque quizá también elimina ese punto de tener que enfrentarse a lo desconocido que puede resultar tan motivador. Máximo si viene aderezado con dificultades inesperadas.

Para el tema de nuestro curso en general no sucede así: aún es difícil encontrar profesionales especializados porque la Gestión de los Activos de la organización sigue siendo un área poco explorada en la mayoría de las compañías. Supongo que demasiada gente no entiende su importancia y mucho menos la oportunidad que representa, especialmente para las utilities. El personal de Aguas Andinas valoró tanto esta disciplina hace ahora diez meses que por eso estamos hoy de nuevo aquí.

El tamaño y la complejidad del servicio de aguas de Santiago no permite improvisaciones en la toma de decisiones ni en la planificación de sus inversiones. Es más: requiere de una sistemåtica de gestión de riesgos y oportunidades basada en datos objetivos, que no está al alcance de cualquiera poder realizar.

En general, la gestión de infraestructuras públicas debe conllevar la exigencia de proporcionar el mejor servicio a los ciudadanos, garantizando no solo la satisfacción de sus necesidades inmediatas, sino también aquellas menos evidentes como puede ser asegurar que los bienes del servicio -sus activos- sean capaces de durar como mínimo toda la vida útil que se previó en su origen.

Esto que parece tan claro, sin embargo no es lo corriente en la gestión de los servicios públicos, sea esta directa o apoyada en un actor privado. Algunos países como Australia o Nueva Zelanda obligan desde hace años a sus administraciones a depreciar sus infraestructuras en función de su naturaleza y del uso que hacen de ellas. Otros, como Chile cuentan con Autoridades encargadas de supervisar las actuaciones en sectores como el sanitario. Sin embargo, a nivel global son más las excepciones que la regĺa. ¿Hasta cuando? Probablemente hasta que la sociedad y los ciudadanos adquieran mayor conciencia de lo que conlleva gestionar el bien común.

Como cada tipo de bienes se compone de activos muy especifiços, hay que proporcionar una formación muy especializada a todos los implicados en su gestión. Por eĺlo estamos un pequeño grupo, coordinado por Aqualogy, de nuevo en Santiago; agradeciendo a los chilenos en general y a Aguas Andinas en particular la oportunidad que nos dan para mejorar el panorama de la gestión profesional de los Servicios Públicos de Aguas, a través de uno de los modelos de referencia internacional que constituye esta Compañía.

Esperemos que su ejemplo sirva para iluminar a otras muchas ciudades, como el Sol desde lo alto.