EDAR: evaluación de riesgo biológico de actividades mediante método BIOGAVAL

Los trabajos que se llevan a cabo en las estaciones depuradoras de aguas residuales (EDAR) están considerados como actividades con riesgo biológico, según recoge el anexo I del Real Decreto 644/1997, de 12 de mayo, sobre la protección de los trabajadores contra los riesgos relacionados con la exposición a agentes biológicos durante el trabajo.

En el marco de la Ley 31/1995, de 8 de noviembre, de Prevención de Riesgos Laborales, el citado Real Decreto impone al empresario, entre otras obligaciones, la de realizar periódicamente la evaluación de los riegos que comportan los trabajos en tales instalaciones.

La evaluación del riesgo de exposición a agentes biológicos basada en muestreos de microorganismos en aire o superficies y posterior cultivo, por lo general son caros y sus resultados responden a situaciones que se presentan en un lugar y en un momento determinado, apartándose con frecuencia de la realidad cotidiana, lo que motiva que la información obtenida por estos procedimientos no pueda extrapolarse a las condiciones habituales de trabajo. Además, el hecho de no existir valores límite para microorganismos impide que puedan llevarse a cabo valoraciones cuantitativas, pudiendo utilizarse solamente cuando se requiere comparar situaciones diferentes, por ejemplo, tras una limpieza

Una forma cómoda y fiable de evaluar el riesgo de exposición a agentes biológicos es mediante el uso del BIOGAVAL, un método diseñado, desarrollado y validado en el marco del Instituto Valenciano de Seguridad y Salud en el Trabajo (INVASSAT) por un equipo de expertos de diferentes sectores, que desde 2004 en que se publicó la primera edición, cuenta con el aval y el apoyo del citado Instituto.

Fundamento

El método en cuestión se basa en identificar el puesto a evaluar y los microorganismos presentes en dicho puesto. Ello supone realizar un estudio previo muy profundo del área de trabajo, imprescindible para la correcta utilización del BIOGAVAL. A continuación, de procede a cuantificar las llamadas variables determinantes del riesgo, para cada microorganismo identificado. La cuantificación de tales variables se lleva a cabo asignando la puntuación que aparece en un escalado característico, acotado para cada variable en función del valor que toma la magnitud seleccionada.

Las variables seleccionadas son cinco, a saber:

  • Clasificación del daño (D)
  • Vía de transmisión (T)
  • Tasa de incidencia del año anterior (I)
  • Vacunación (V)
  • Frecuencia de realización de tareas de riesgo (F)

Una vez cuantificadas las variables antedichas se procede a evaluar las medidas higiénicas adoptadas, mediante el formulario que a tal efecto recoge el método, obteniendo una puntuación. Esta puntuación se resta al valor estimado de los parámetros sobre los que influiría la adopción de tales medidas, es decir el daño (D) y la vía de transmisión (T) de cada agente biológico considerado. Cabe señalar que por definición metodológica, el valor mínimo de esta diferencia ha de ser 1 ó mayor que 1 en todos los casos, no admitiéndose nunca valores de 0 o negativos.

Cálculo del nivel de riesgo biológico (R)

Este parámetro se calcula mediante el siguiente índice:

R = ( D x V ) + T + I + F

Conviene precisar que los valores numéricos de las variables (D) y (T) que se llevan a la fórmula anterior son las cifras corregidas, tras aplicar el valor obtenido de las medidas higiénicas implantadas

Interpretación del resultado obtenido

El método ha sido validado para su aplicación en las actividades incluidas en el anexo I del Real Decreto 664/1997, verificando que tiene la sensibilidad necesaria para evaluar el riesgo de exposición a agentes biológicos.

Se tomaron en consideración dos parámetros adimensionales que representan dos niveles de acción para cada microorganismo considerado, es decir:

  • Nivel de acción biológica (NAB): Se define como tal, el valor a partir del cual deberán adoptarse medidas correctoras orientadas a reducir la exposición, aunque la situación no llegue a plantear un riesgo manifiesto. El valor máximo de referencia estimado para este nivel es de 12. Valores superiores a esta cifra, hacen recomendable mejorar la situación. Los aspectos esenciales sobre los que se debe actuar son las medidas higiénicas y el tiempo de exposición.
  • Límite de exposición biológica (LEB): Es aquel que en ningún caso y bajo ninguna circunstancia debe superarse, ya que supone un peligro inminente para la salud de los trabajadores, implicando un riesgo intolerable. Para este parámetro se estimó un valor máximo de referencia de 17. Valores superiores a esta cifra requieren la implantación inmediata de acciones correctoras.

Aplicación del método BIOGAVAL en las EDAR

Consultando el anexo I de la tercera edición (lista orientativa de agentes biológicos) publicada en junio de 2013, podemos observar que en el caso de las EDAR la lista contiene más de 40 agentes, lo cual resulta congruente con la realidad, porque las aguas que llegan a este tipo de instalaciones para ser depuradas, pueden tener orígenes diversos.

Es obvio que en todas las EDAR no concurren todos los agentes de la lista y que las empresas encargadas de cada explotación deben conocer a la perfección la procedencia de las aguas que depuran y consecuentemente, los agentes biológicos a los que se hallan expuestos sus trabajadores. Por tal motivo se insiste, al describir el modo operativo, en la necesidad de realizar un estudio previo muy profundo del área de trabajo. Así, una vez conocidos los agentes biológicos que se presentan en la explotación, la aplicación del BIOGAVAL se centrará exclusivamente sobre ellos.

Pero además, la tercera edición del método introduce una ventaja adicional que consiste en la posibilidad de realizar la evaluación sobre los que llama “microorganismos centinela” es decir, microorganismos presentes habitualmente en la actividad a evaluar y representativos del daño más frecuente capaz de originar. El propio método establece los criterios para que un microorganismo pueda considerarse “centinela”.

Tras un minucioso estudio se estableció que para las EDAR los microorganismos centinela son:

  • Escherichia coli
  • Legionella Pneumophila

Salvo que después de un exhaustivo estudio de la explotación se identifiquen otros agentes biológicos, además de los citados, la evaluación del riesgo podría llevarse a cabo sobre los dos anteriormente reseñados, considerando que la citada simplificación ha sido oportunamente validada.

ACCEDER AL MÉTODO BIOGAVAL EN SU TERCERA EDICIÓN                                                                                                                                                                 

 

Roberto Laborda Grima