El boom del “trail running”: corriendo hacia la sostenibilidad

Listas de espera, sorteos, plazas agotadas, son situaciones cada vez más habituales en el mundo de las carreras de montaña o Trail running, cuyas inscripciones se venden más rápido que nunca. Sirva como ejemplo la reciente apertura de plazas de la competición “The North Face Ultra Trail Mont Blanc”, que en apenas 10 años ha pasado de 700 solicitudes a las 14.000 que registró el pasado lunes 13 de enero. En España, la última edición del Maratón Alpino Madrileño, ya había completado su cupo en apenas 20 minutos y el Penyagolosa Trail CSP 115 (Castellón), que abría inscripciones este mes de enero, vendía todas sus plazas en apenas 24 horas.

Las carreras de montaña se desarrollan en entornos naturales, buscando escenarios impactantes y paisajes espectaculares que satisfagan las ansias de libertad y superación de sus participantes. A tales efectos, el conflicto entre uso y protección de la naturaleza es previsible que se incremente en el futuro.
 
El diario “La Vanguardia”, trataba recientemente este tema en un artículo titulado: Carreras de Montaña: al filo de lo insostenible.  Entre otras cuestiones, se hacía eco del informe desfavorable que recibió la organización de la carrera Desafío Oso Somiedo (Asturias), por posibles afecciones a las poblaciones de oso pardo. En Valencia, La Carrera por Montaña Serra del Coto (Monover) fue anulada por la administración ambiental recientemente toda vez que el grupo ecologista Heliaca realizó un informe ambiental en contra de la misma.

Varias son las claves que debieran permitir que este tipo de eventos se dirijan hacia un futuro sostenible:

Por un lado, educar, respetar y sensibilizar

  • Organizaciones, patrocinadores y corredores deberían entender las carreras de montaña como una oportunidad para educar a los participantes sobre los valores naturales y culturales del medio donde se celebran, así como concienciar y sensibilizar sobre la fragilidad de estas zonas. Existen numerosos ejemplos de pruebas que ya están dando pasos en este sentido. En Estados Unidos, la Asociación Americana de Carreras de Montaña (American Trail Running Association) promueve la “TRAIL RACE ETIQUETTE” (Reglas de cortesía en carreras de montaña). Entre otras cuestiones, se premia que los participantes acudan al evento compartiendo coches.

Por otro lado, las pruebas debieran ser reguladas a todos los niveles

  • Desde las federaciones y organizaciones: promoviendo comportamientos sostenibles, como la elección de trazados que recorran exclusivamente senderos existentes, acomodando la carrera a estos caminos, aún en el caso de que no se cumplan las distancias o desniveles programados.

  • Desde la propia Administración: No existe, desde el punto de vista de la Evaluación Ambiental en España una regulación específica al respecto, teniendo en cuenta que la actual Ley de Evaluación de Impacto Ambiental (recientemente aprobada) se refiere a proyectos y no a actividades. Este esquema puede cambiar en cada Comunidad Autónoma una vez finalice el plazo de adaptación de la nueva Ley. Por ejemplo, en Francia, ya se ha incorporado al ordenamiento jurídico, la necesidad de que las organizaciones desarrollen estudios de afecciones ambientales de las pruebas que tengan lugar en el interior de espacios de la red natura 2000.
  • Desde la gestión de los Espacios Naturales Protegidos: El escenario ideal sería aquel en el que las competiciones que transcurren dentro de Espacios Naturales contaran con Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG). Este es el instrumento legislativo que serviría, por ejemplo, para regular el “Gran Trail-Aneto Posets”, que transcurre por el interior del Parque Natural del Posets-Maladeta y que cuenta con una participación total de 2.600 corredores. El PRUG permitiría, por ejemplo, diseñar un trazado acorde con la zonificación del parque, evitando zonas de uso restringido. Asimismo, los Espacios Naturales Protegidos deberían contar con Planes de Uso Público, que recogieran, su capacidad de carga. Tal y como plantea el Dr. Tejedo, en su estupenda obra “Seguimiento y Control de Impactos Recreativos en Senderos en Espacios Naturales Protegidos”, por muy bueno que sea el diseño del itinerario, “su utilización siempre conlleva un cierto impacto que ha de ser evaluado, controlado y minimizado”.

En Estados Unidos, estas cuestiones están cada vez más reguladas, y cabe destacar los bajísimos cupos de participación que la Agencia Nacional Forestal (U.S. Forest Service) autoriza en sus carreras más emblemáticas:

Conclusiones

En conclusión el presente “boom” del trail running se presenta como una oportunidad para corredores, patrocinadores, organizadores y administraciones que puede servir para escribir el futuro de este tipo de pruebas, en su carrera hacia la sostenibilidad.

Resaltar que ya se están dando algunos pasos en este sentido. Desde la organización de la “II Edición de la carrera de montaña del Demandafolk” (Sierra de la Demanda, Burgos) se está trabajando en la elaboración de un estudio piloto de “Documento Ambiental para la evaluación de afecciones ambientales”, que acompañará al dossier informativo que los directores de la prueba entregan a la administración ambiental. Este informe se plantea como un estudio previo al desarrollo de la prueba, con el fin de evaluar sus posibles afecciones y valorar alternativas y diseñar las medidas preventivas, o correctoras pertinentes.

Por Manuel Oñorbe (@manuelambiente)