En busca del talento oculto para salvar el planeta

¿Qué es el talento? Según las diferentes acepciones recogidas por el diccionario de la Real Academia Española, «talento» puede definirse como la capacidad de entender algo, es decir, la inteligencia, o la capacidad para el desempeño de algo, o sea, la aptitud.

¿Y por qué traigo a colación este término? Sencillo: porque reconducir la errática deriva en la que el planeta parece haberse sumido (o mejor dicho, la ausencia de cordura a la que nosotros mismos lo estamos conduciendo) va a exigir, a mi modo de ver, de un fantástico derroche de talento, especialmente en relación con las cuestiones ambientales.

No, no te voy a hablar cómo retener el talento en una empresa. En internet puedes encontrar numerosos artículos que abordan este tema mejor de lo que pueda hacerlo yo. Pero a lo largo de estos dos últimos años investigando y divulgando aspectos relacionados con apps ambientales y otras tecnologías afines, he descubierto espacios en el que esta cualidad deseada por numerosos empresarios se manifiesta de manera especial. Y no son otros que los denominados hackatones.

Para quien no conozca el significado de esta palabra y recurriendo a un artículo que públicó la web Blogthinkbig.com en 2015, un hackathon (o hackatón según Fundeu) es un evento de «desarrollo colaborativo de software» donde «los participantes se organizan y cada uno tiene proyectos y retos que conseguir». Las temáticas son amplias, abarcando desde la creación de aplicaciones móviles hasta programación para internet de las cosas (en Fitur 2017, por ejemplo, se organizó uno de turismo sostenible). Muchos de ellos establecen importantes recompensas económicas para las soluciones que mayor recorrido pueden tener frente a un problema específico, aunque también los hay que únicamente incluyen un pequeño reconocimiento y la manutención durante el tiempo que dura el evento. No obstante, conviene que tener en cuenta que una de las máximas sobre las que se asientan este tipo de actos es que nadie “gana” hackathon, sino que todos hacen algo útil, así que el premio puede considerarse como secundario (de hecho, algunas startups han salido de convocatorias de este tipo).

Asimismo, algunos de estas iniciativas cuentan con la colaboración de multinacionales que supervisan los proyectos presentados, convirtiéndose en una ocasión única para darte a conocer y mostrar tus habilidades. Un ejemplo de ésto último podría ser un hackathon que se va a celebrar en Berlín a principios de marzo (adjunto el enlace de la convocatoria aunque imagino que una vez celebrado se desactivará) y que va a contar con la presencia de personal de Airbus, Cisco o Mercedes-Benz. Obviamente, estás en tu perfecto derecho de mostrarte reticente a exponer tus ideas en este tipo de concentraciones a cambio de un trozo de pizza, pero dime: ¿cuántas veces has tenido ocasión, por ejemplo, de que el mánager de innovación empresarial de Airbus evalúe tu trabajo?.

En lo que respecta al medioambiente, cabe comentar que esta temática suele ser una de las más beneficiadas por estas borracheras de creatividad, con un montón de cabezas buscando soluciones al unísono para hacer frente a problemas tales como la contaminación, el cambio climático, el tráfico ilegal de especies, la movilidad o el uso sostenible de los recursos.

De esta forma, se organizan multitudinarias concentraciones que adquieren carácter global como ocurre con el caso del Climathon, un evento anual organizado por Climate-KIC y que cuenta con la colaboración de la Unión Europea y en el que no solo tienen cabida soluciones de software, sino también otro tipo de desarrollos (en la convocatoria de 2016 participaron, por ejemplo, las ciudades de Castellón, Valencia y Murcia).

(infografía Climathon) Fuente: Climate-KIC

 

O el Space Apps que organiza la NASA y donde, además de temas espaciales o de robótica, también se incluyen soluciones relacionadas con el medioambiente (por si te interesa, aquí tienes un artículo sobre el Space Apps de 2016).

En el caso de España y aunque en los últimos tiempos se ve un poco más de movimiento en torno a este tipo de actividades, aún queda un largo camino por recorrer, tanto desde el punto de vista de la organización como desde el eco que se presta a las diferentes iniciativas que surgen.

Uno de los eventos que mayor notoriedad está alcanzando por aquí es el HackForGood, que este año se celebra su quinta convocatoria del 9 al 11 de marzo. En su fase previa (aún abierta), puedes presentar un reto o problema en torno al cual buscar algún tipo de solución.

Asimismo, otro concurso que al menos el año pasado concitó también bastante interés fue GoApp, un proyecto organizado por apps4citizens y Google y que se celebró en Madrid, Sevilla y Santander con una alta participación. Aunque para este año aún no tienen definido ningún calendario, me han asegurado que su intención es seguir con la misma dinámica (si crees que tu ciudad puede albergar una iniciativa de este tipo, lo mejor que puedes hacer es ponerte en contacto con los organizadores).

Fundación Telefónica también organiza ocasionalmente concursos de este tipo relacionados con sostenibilidad o smart cities, por lo que también puede resultar interesante que sigas su actividad. Y para estar al tanto de otras convocatorias (generales, no solo de temática medioambiental), te animo a suscribirte a las alertas de www.hackathon.com.

Como puedes observar, las oportunidades para demostrar tu talento y contribuir con soluciones que beneficien a la totalidad de la sociedad son numerosas. Y no hace falta que seas experto en informática. Los equipos multidisciplinares son igual de válidos.

Además, el mundo empieza a necesitar de savia fresca y nuevas ideas. Ya se lo preguntaba Benjamin Franklin hace unos cientos de años: «¿Qué es un reloj de sol en la sombra?»