Espejito, espejito ¿cómo puedo ahorrar con las distintas facturas?

En estos años, todos hemos sufrido un descenso en nuestra capacidad adquisitiva y cada vez es más necesario encontrar formas originales y creativas de ahorrar. Tanto a nivel del consumidor doméstico, de las Administraciones Públicas, de las pymes o de las grandes empresas, el potencial de ahorro económico derivado de las distintas facturas suele ser enorme, y mayor cuanto mayor es el gasto que se realiza. La clave para un ahorro efectivo reside en un término que cada vez está más de moda: LA EFICIENCIA. Para conseguir alcanzar la mayor eficiencia posible, es necesaria la gestión integral de los distintos gastos (electricidad, gas, agua…). En el caso de los consumos energéticos, la metodología de gestión integral energética se puede certificar mediante la ISO 50001.

Los primeros pasos que todos podemos acometer a la hora de empezar a ahorrar es conocer nuestro perfil de consumo o línea base de actuación, y planificarnos. Esto requiere hacer un inventario de gastos y un estudio de la serie temporal de consumos. Para realizar esta tarea, es necesario ir conservando las facturas para poder descubrir nuestros gastos a lo largo del tiempo y mirar las características técnicas o las etiquetas energéticas que tienen los equipos.

El aprovechamiento de la energía es ese gran desconocido en muchos casos. Es una acción que, sin grandes costes, puede repercutir enormemente en la factura de la luz. La negociación de las distintas facturas y la optimización de las mismas es un arte y hay que mojarse los pies. Requiere de la comparación de distintas ofertas comerciales, y el ajuste de la tarifa y potencia o volumen de gas contratado, para adecuarse a tu perfil de consumo. No nos olvidemos de que esto es el mercado libre, cuanto más grande sea tu consumo, más capacidad de negociación tienes, así que ¡utilízala!

En el siguiente link aparece un comparador de la CNMC (Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia) muy útil para clientes pequeños y medianos. Los  grandes consumidores pueden ejercer su poder de negociación y conseguir una oferta comercial mucho más ventajosa que las expuestas aquí:

CONSULTAR COMPARADOR CNMC

A continuación viene el momento de las medidas de ahorro energético (MAEs). Es interesante hacer un esquema con el ahorro potencial de las distintas medidas y su coste, pudiendo representar las medidas en un gráfico de dos ejes coste-repercusión.

Ahorro de bajo coste y repercusión media

Las principales medidas de ahorro de bajo coste y repercusión media son las siguientes:

  • Cambio de las luminarias a lámparas de bajo consumo.
  • Revisión y aislamiento de cerramientos, puertas, ventanas, cubiertas o focos fríos (enchufes, huecos en los sanitarios, cajón de las persianas o puentes térmicos) mediante burletes, cubiertas aislantes, siliconas o poliestireno expandido (EPS).
  • Cambio de grifería por grifos termostáticos que optimizan la cantidad de agua y gas para ACS.
  • Cambio de hábitos de consumo, como reducción de la temperatura de consigna de las calderas o desplazar el consumo eléctrico a la zona valle durante la noche (contratar una tarifa con discriminación horaria).
  • Uso de los electrodomésticos a carga completa.
  • Apagado de los sistemas de stand-by y comparación y contraste de los gastos de los nuevos equipos mediante el etiquetado energético y adquisición de los que mejores características energéticas tengan.

Ahorro de alto coste y repercusión

Por otro lado, las principales medidas de ahorro de alto coste y repercusión son:

  • Cambio de marcos y ventanas o poner doble ventana.
  • Aislamiento de la cámara de aire de las paredes y mejora de su aislamiento.
  • Cambio de calderas y clima por cogeneración, bombas de absorción y bombas de calor con tecnologías más eficientes.
  • Instalación de tecnologías de aprovechamiento de energía renovables como paneles solares o micro-aerogeneradores para instalaciones aisladas, colectores solares térmicos, calderas de biomasa o pellets e intercambiadores geotérmicos de calor e inmótica y sistemas de control sobre las luminarias, el clima, los electrodomésticos o incluso la apertura de ventanas o subida de persianas.

Por último es necesario realizar un seguimiento, verificación y monitorización de ahorros para asegurarnos de que las medidas adoptadas han dado sus frutos o, en el caso contrario, ver por qué no es así.