Estás tirando dinero a la basura, y lo sabes

Pues sí, aproximadamente, unos 250 €/año por persona, según recogía un estudio de 2013 del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. Así que teniendo en cuenta que el verano es una época en la que se desperdicia más comida, el artículo de este mes va estar dedicado a este problema o, mejor dicho, a algunas de las soluciones que se están desarrollando para paliarlo.

 Según publicaba el diario digital Huffington Post el pasado 5 de julio haciendo referencia a datos de la FAO, en el mundo se desecha aproximadamente un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano, aunque un reciente informe desvelaba que solo EE.UU. desperdicia la mitad de la comida producida. En cuanto a los países europeos, «España es el séptimo país europeo que más comida desperdicia, después de Reino Unido, Alemania, Holanda, Francia, Polonia e Italia», con una cantidad que se sitúa en torno a 1,3 kilos/semana de alimentos por hogar. Cabe comentar que es justamente en los hogares donde se genera la mayor parte de los alimentos desperdiciados, en contra de lo que mucha gente cree, como bien recuerda este gráfico elaborado por Statista en base a los datos recopilados por la encuesta “Food waste and date marking” de la Comisión Europea.

Infografía: La comida no se tira | Statista

 

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Statista

 

Es necesario reconocer que en los últimos años han proliferado numerosas iniciativas para reducir el desperdicio de alimentos, siendo Francia y Dinamarca dos de los máximos exponentes. En el caso francés, las medidas han adoptado rango legislativo, es decir, los supermercados de más de 400 m2 tiene prohibido por ley arrojar comida sobrante, debiendo ser distribuida entre organizaciones benéficas y bancos de alimentos.

En Dinamarca, el país europeo con mayor número de iniciativas para atajar el desperdicio de alimentos, triunfan proyectos como el supermercado que vende a menor precio alimentos defectuosos o a punto de caducar (sí, ese cuyas colas suelen dar la vuelta a la manzana) o las comidas que preparan voluntarios con alimentos donados por supermercados (esta idea es similar a la que se está desarrollando en Singapur).

También en España parece que empieza a cundir el ejemplo, siendo el modelo francés uno de los espejos en los que mirarse. De hecho, en la XI legislatura española (disuelta en mayo de 2016), se presentaron en el Congreso de los Diputados tres proposiciones no de ley orientadas a la reducción de esta problemática que fueron aprobadas por unanimidad.

Muchas de las soluciones actualmente existentes se cimientan sobre un desarrollo tecnológico más o menos complejo, pudiendo encontrarse alternativas que van desde la conversión de los residuos alimentarios en fertilizante líquido (la empresa productora asegura que los cultivos aceleran su crecimiento con un menor consumo de agua) hasta numerosas aplicaciones móviles, algunas de las cuales se han gestado en concursos, hackathones o desafíos convocados por organismos o entidades nacionales e internacionales. tales como Biomimicry Institute o Sustainia.

Entre las apps, abundan las que ponen en contacto a donantes de alimentos con asociaciones de recogida, comedores sociales o con otros consumidores dispuestos a aprovechar lo que tú tenías pensado tirar a la basura. Dentro de esta categoría podrían incluirse, por ejemplo, “Yonodesperdicio”, de la ONG Prosalus, que permite compartir alimentos entre usuarios, pudiendo hacer búsquedas por código postal; FoodCloud, que funciona en Irlanda, y pone en contacto supermercados con asociaciones benéficas; u Olio, que pone en contacto a vecinos de un mismo barrio y tiendas locales para compartir comida.

Otras aplicaciones, como Foodkeeper, creada por el gobierno estadounidense (recientemente se ha traducido también a español, aunque hay algunos textos que permanecen en inglés), ofrecen consejos sobre cómo conservar los alimentos y qué medidas de seguridad conviene observar.

También hay varias apps que permiten a los restaurantes ofrecer alimentos a menor precio. Una iniciativa de este tipo es “To good to go”, implantada en países como Reino Unido, Alemania (la ciudad de Leipzig, por ejemplo), Dinamarca, Noruega, Francia y Suiza, donde los establecimientos ofrecen su comida sobrante poco antes del cierre (en el caso de Reino Unido, el precio máximo de venta es de 3,50 £, unos 4 €). Un proyecto similar va a comenzar también a desarrollarse en Toronto.

Aunque un poco diferente, Winnow también comparte algunas características con algunas de las aplicaciones mencionadas hasta ahora, si bien esta herramienta está diseñada especialmente para restaurantes. Su objetivo es que estos establecimientos conozcan cuáles son los alimentos más desperdiciados, introduciendo su cantidad a través de una pantalla táctil que contabiliza las diferentes cantidades. Los creadores de la aplicación aseguran que este sistema permite reducir el desperdicio a la mitad.

Como puedes comprobar, existen múltiples alternativas, aunque también es cierto que la mayor parte de ellas proceden de países extranjeros, ya que en España este tema no está todavía muy desarrollado (obviamente si conoces proyectos de este tipo, puedes darlos a conocer en la sección de comentarios). Sería genial que alguna de estas ideas despertara tu curiosidad y fuera la mecha para diseñar una aplicación que permitiera atajar en parte este problema del desperdicio de alimentos, ¿no crees?

Disfruta del verano y no desperdicies comida. Nos vemos en septiembre.