Falta de Financiación Pública para I+D

No es noticia decir que la inversión en I+D+i en nuestro país siempre ha estado por debajo de la media europea, sobre todo cuando se ha tratado de financiación para la innovación.  España está sólo por encima de países como Italia, Malta, Eslovaquia, Grecia y Chipre. Sin embargo, en estos últimos veinte años, las empresas que han creído en la I+D+i,  han podido desarrollar sus proyectos de investigación con una parte de financiación pública y un esfuerzo económico privado. En estos momentos de crisis, la financiación pública para innovación en las empresas vuelve a caer, lo que hace prácticamente inexistentes las subvenciones públicas para el desarrollo e implementación de nuevas tecnologías. Esta falta de recursos y apoyos públicos a la innovación  está obligando a que las empresas con grandes ideas e iniciativas, con tecnologías emergentes, piensen en otros países  para establecer sus sedes. Nos enfrentamos pues, a una pérdida del tejido empresarial tecnológico y de personal con alta cualificación, que se ha formado en nuestro país, con la inversión pública que ello conlleva, y que decide investigar y desarrollar sus productos en otros países donde las ayudas al desarrollo de nuevas tecnologías y apoyo a los investigadores  son mucho mayores.

Esta situación es sorprendente, si se considera la opinión de los expertos en economía, que señalan que  la I+D+i es uno de los motores más potentes que tiene un país para poder salir de la crisis. Tanto es así que países como Estados Unidos o incluso Europeos como Alemania y Francia, a consecuencia de la crisis y para poder fortalecer sus economías en el futuro,  han decidido aumentar su inversión en I+D+i en estos últimos dos años. En países emergentes como Israel,  la inversión en I+D+i supera el 5% del producto interior bruto (PIB), teniendo en cuenta que más del 50% de las inversiones proceden de capital extranjero. Israel ha centrado sus líneas de investigación en defensa, medio ambiente, energía, telecomunicaciones, redes y ciudades inteligentes. Otro país, como Singapur, ha tomado como referencia, el modelo Israelí y ha conseguido concentrar en su territorio más de 7000 multinacionales focalizando sus líneas de investigación en las nuevas tecnologías como la  electrónica y nanotecnología aplicadas a  las ciencias ambientales, biomedicina y medios digitales. Parece que en España no creemos que la I+D+i es una buena baza para remontar la economía.

 Por otro lado, la mayoría de ayudas a la investigación han ido encaminadas a financiar proyectos de investigación básica. Muchos de estos desarrollos han estado alejados del mundo comercial, han sido proyectos a largo plazo y no han encajado con las necesidades del tejido empresarial, que ha necesitado mucha más inmediatez para poder sacar productos competitivos al mercado. Se ha hecho una gran inversión pública  que no  es proporcional con los resultados obtenidos en número de productos  y nuevas tecnologías implementadas con éxito en el mercado. Con la inversión pública realizada no se ha conseguido transformar  el conocimiento en innovación de nuevos productos, servicios e industrias para dotar a nuestro país de una ventaja competitiva y asegurar la prosperidad económica.

Así pues, nos enfrentamos a dos grandes problemas, la falta de financiación para nuevos proyectos de I+D+i y la necesidad de reorientar esa escasa financiación hacia tecnologías competitivas, involucrando a empresas que aporten una visión comercial a los productos de investigación y desarrollo. Además es necesario un apoyo a nuestro personal investigador para que puedan desarrollar sus tecnologías en nuestro país y no tengamos una pérdida de personal altamente cualificado en el que ya hemos invertido muchos recursos públicos. España necesita gran variedad de nuevos productos tecnológicos para poder ser competitiva y conseguir un retorno de la inversión en investigación y desarrollo. En este sentido, sería conveniente que nos fijáramos, por ejemplo, en las directrices que marca la Unión Europea y apostáramos por la innovación. Europa ya se ha  dado cuenta que el futuro está en que la financiación pública recaiga más sobre el tejido empresarial, por ello el objetivo de Europa 2020 es que la empresa privada alcance 2/3 de la financiación pública europea. Con las expectativas actuales de nuestro país en I+D+i, si la empresa Española decide subirse al tren de la financiación Europea, puede ver algo de  luz al final de túnel. 

Comentarios

Muy interesante Adela, esperemos que la empresa española no decida subirse a ese tren demasiado tarde.

Estoy completamente de acuerdo con la necesidad de incentivar la I+d+i a todos los niveles y de que esto es la base del progreso de los países modernos, pero no podemos olvidar que en España muchos de los proyectos de esta naturaleza se creaban a posteriori para cumplir los requisitos y cazar la "subvención".

Tenemos que pensar más y buscar entonces ayudas para sacar adelante esas ideas necesarias para el progreso de la industria o la ciencia.

Aquí se ha investigado mucho, se ha financiado algo, pero se ha patentado muy poco y sin esto último tendremos muy poco retorno y como consecuencia menos financiación.