Ganadería sostenible para conservar los ecosistemas del Chaco Húmedo americano

El chaco americano o Gran Chaco es una llanura aluvial con una superficie de unos 675 000 km2 que abarca territorio de Bolivia, Paraguay, Brasil y Argentina. Pueden diferenciarse dos subregiones, el Chaco Seco y el Chaco Húmedo (Maturo et al. 2005), si bien el chaqueño es uno de los grandes territorios menos conocidos fuera de Latino América, a diferencia de la Amazonía o los Andes.

Fuente: www.oocities.org


El chaco húmedo ocupa en la región paraguaya las zonas más bajas de las cuencas de los ríos Paraguay y Pilcomayo. La mayor parte del chaco húmedo sufre de inundaciones estacionales por lluvias y desbordes fluviales-a diferencia de la aridez del chaco seco-, unidos a las características edáficas y topológicas, de baja permeabilidad y escasa pendiente. Las temperaturas son suaves en invierno, siendo muy raras las heladas, y elevadas en verano, pudiendo sobrepasar los 40 grados en enero, coincidiendo con la época de lluvias.

Las variaciones locales de las características topológicas y microclimáticas dan como resultado los distintos patrones de vegetación (Vázquez, 2013), así como una alta diversidad paisajística, ecosistémica y de biodiversidad. Se caracteriza por la presencia de humedales y riachos, palmerales de caranda’y (Copernicia alba) con sabanas de pastos naturales, bosques de quebracho (Schinopsis balansae) de preciada madera en las zonas más secas, y densos bosques subtropicales de ribera, resistentes a las inundaciones.

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Foto: Ana María Merenciano

 

Bosque de inundación. Foto: Ana María Merenciano

 


Palmeral de caranda’y. Foto: Ana María Merenciano

 

La fauna aún conserva gran riqueza de especies, si bien algunas se encuentran amenazadas, teniendo enorme variedad en insectos, en anfibios y en aves, destacando entre éstas las acuáticas, migradoras y rapaces, y especialmente el ñandú, esta “pequeña avestruz” es el segundo ave más grande del mundo.

En la región también habitan mamíferos como el jaguar o el puma –en una situación casi límite por la presión humana-, el oso hormiguero gigante, varias especies de armadillos, pecaríes, primates como el mono aullador negro, y otra fauna asociada a los sistemas fluviales y humedales como el carpincho y el caimán yacaré.

 

Hay enorme diversidad de invertebrados en el chaco, especialmente insectos. Destacan las libélulas y las mariposas en cantidad y belleza, pero en los meses de verano los mosquitos son el gran problema.

Melanophryniscus klappenbachi

Termitero en sabana de palmeral

 

Pero la ganadería de vacuno es uno de los principales motores económicos del Paraguay, superando en exportación de carne a Argentina y Uruguay, algo que juega en contra de esta riqueza biológica. El desarrollo ganadero es la principal causa de cambios de cobertura del suelo y deforestación del chaco en la actualidad, con la sustitución de bosques y sabanas naturales por pastos exóticos, con la contaminación atmosférica de los incendios y la contaminación y de humedales por el exceso de carga ganadera, alterando los ecosistemas y los servicios que proveen.

Es el chaco el lugar de Sudamérica donde más rápidamente se está deforestando en la actualidad, teniendo una de las tasas de deforestación más elevadas del planeta

 

Tras haber explotado inicialmente la región oriental del país, de mejores condiciones para los cultivos, y habiendo llevado a la práctica desaparición del bosque atlántico paraguayo, la misma suerte acecha ahora a la región del chaco.

Ganadería y deforestación: desafío para la vida silvestre de Paraguay

Mapa de la deforestación en el chaco, comparativa 2000-2013, Proyecto de Avance de la Deforestación, Google Earth con la NASA, extraido de ecoforestalia.blogspot.com

 

Ante la voz de alarma y el peligro que se cierne sobre los ecosistemas chaqueños y las formas de vida tradicionales, han surgido algunas iniciativas de carácter conservacionista y científico. El Centro de Investigación del Chaco Americano es una de ellas. Organización sin fines de lucro activa desde 2010, promueve la realización de estudios científicos sobre los ecosistemas chaqueños y su relación con las formas de explotación económica, por la preocupación que supone el crecimiento de estas actividades en impactos ambientales y sociales.

Tiene su sede de investigación en una estancia ganadera de la región del chaco húmedo paraguayo, con una superficie total de casi 4000 ha colindantes al río Paraguay y a unos 40 km de Asunción. Lleva una explotación bovina de tipo sustentable que hace uso de pastizales nativos, y combina la ganadería con la investigación en servicios ecosistémicos y en restauración ecológica, con estos fines conservacionistas y de búsqueda de buenas prácticas agroganaderas, que puedan ser implantadas en otras explotaciones. Porque es inevitable el desarrollo y crecimiento económico de un sector tan relevante, pero sí se puede procurar que éste sea lo más respetuoso posible en materia ambiental.

 

Actualmente tiene abiertas tres líneas de investigación: 


1) Certificación de ganadería ecológica, implantación de buenas prácticas y manejo, e investigación en los procesos e impactos de la ganadería convencional en el chaco y sus habitantes.
2) Proyectos de conservación, restauración y protección de espacios naturales.
3) Realización de un compendio en extenso sobre la información científica y literatura generada por el Centro y otras organizaciones sobre el Chaco Americano.

 

En relación al último punto, se encuentra preparando este compendio en el que se incluyen las 8 publicaciones realizadas hasta la fecha por diversos investigadores en la sede experimental, en relación al estado de los servicios ecosistémicos en el espacio productivo.

Por el momento estos estudios han lanzado resultados en cuanto a captura de carbono en humedales y bosques, infiltración y evaporación del agua, potencial de los pastos, valoración económica del sistema de producción sostenible, vulnerabilidad ambiental y social, conectividad ecológica, resistencia de la vegetación a las inundaciones, y diversos inventarios forestales y faunísticos.

Los resultados muestran la necesidad de mantener un sistema productivo sostenible y de bajo impacto en el medio y la preservación de los parches forestales, para conservar la biodiversidad y la conectividad ecológica de un territorio cada vez más fragmentado, y la buena salud de unos humedales frágiles, en riesgo de ser contaminados por la presencia del ganado y un mal manejo.

Gracias a mantener una práctica desde la conciencia ambiental respetuosa con el medio, los parches boscosos de esta sede experimental todavía mantienen una buena conectividad para fauna arborícola como el mono aullador, los pastos siguen siendo de las especies nativas, manteniendo la biodiversidad local, y los humedales albergan herpetofauna como el caimán yacaré y cierta ictiofauna, si bien en algunos puntos aparecieron signos de eutrofización y de contaminación por materia orgánica del ganado, lo que es una señal para la implementación de prácticas de conservación y monitoreo de la calidad de las aguas.

 

Otras recomendaciones elaboradas a partir de los resultados de estos estudios han sido mejorar la conectividad ecológica de las estancias mediante la instalación de setos o cercas vivas, en lugar de los tradicionales vayados de alambre y madera, así como la retirada de los electrificados. A raíz de los inventarios forestales y estudios de resistencia a las inundaciones, se pretende realizar un experimento de enraizamiento para obtener viverística viable de especies autóctonas para restauración.

Todo esto no solo redunda en un bien para el ecosistema y la vida salvaje, también para la población local, que obtienen beneficios de los recursos forestales como frutos, miel, caza o pesca, así como de una mejor calidad paisajística y ambiental.


Recolectando guayabas.

Niños pescan en el humedal

Es habitual que las familias humildes del mundo rural chaqueño añadan a su alimentación caza de animales como el armadillo. Es importante la concienciación y bienestar de este sector para evitar problemas como la caza de especies amenazadas o el tráfico ilegal de fauna y sus derivados.

 

Paseando por estas sabanas y bosques, cercanos al río Paraguay y a Benjamín Aceval, no solo se pueden observar a las vacas pastando tranquilas con sus terneros, se pueden apreciar multitud de aves como los bellos trogones y tucanes, el loro de cabeza azul o el ñandú, aves rapaces como el caracara y aves acuáticas como los ibis bandurria; no es difícil escuchar a media tarde los sonidos del mono aullador negro ni acercarse a verlos, puede cruzarse por tu camino un armadillo, o sorprenderte un oso hormiguero gigante en las inmediaciones de los grandes montículos de hormigueros y termiteros que se esparcen por los pastos de esta sabana húmeda prácticamente desconocida.

Que la producción cárnica convierta el chaco en un desierto de fauna salvaje y un monocultivo de ganado y pastizal -como casi ha ocurrido en la sección oriental sojera del Paraguay- o en un santuario para la biodiversidad autóctona con potencial para el ecoturismo y la investigación, depende de la concienciación de los propietarios de las tierras y de la evolución de las políticas del gobierno paraguayo. Existe legislación ambiental, como la obligación de mantener el 50% de la cobertura vegetal natural en los ranchos, pero al igual que en otros ámbitos, como ocurre con la caza de especies amenazadas, falta control, y no siempre se lleva la ley a la práctica. De momento, los estudios de servicios ecosistémicos y las valoraciones económicas apuntan a que esta compatibilización producción-conservación, es posible.

Más información: http://chacoamericano.org/index.html

Fotografías tomadas por la autora, Ana María Merenciano. 

Milvago chimachima

Quebrachal

 

Acutíes y coatíes son animales que dependen de la permanencia de las masas boscosas y bosques de galería.

Ramphastos toco

Trogon curucui

Coragyps atratus