Gestión inteligente del agua y el Medio Ambiente: ¿realidad o ficción?

Hace un tiempo que no escribo mis posts dedicados al Medio Ambiente, como fueron los dos primeros dedicados a la calidad del aire (post I y post II), y el dedicado a la energía (tengo en borrador la segunda parte pero no aún no lo he rematado).Espero en 2014 poder ampliar estos posts de forma regular, con más éxito que los propósitos de ir al gimnasio, adelgazar, etc.

En este post espero revindicar la gestión realizada por personas, frente a todo lo “Smart” que últimamente mueve el mundo tecnológico y el que no es tecnológico. Expondré parte de esta gestión el 21 de Enero en el Centro de Innovación del BBVA en la ponencia "Gestión inteligente del Ciclo Integral del Agua: experiencias de Hidraqua y Aquona", así como dirigiré la mesa de debate posterior del evento con los otros 4 ponentes de alta profesionalidad.

Para abrir boca, os dejo un vídeo sobre el proyecto G-CANS de la ciudad de Tokio, de una visita real a un tanque de tormenta anti-sísmico bajo la ciudad de tan solo 78 metros de altura con 59 “pequeños” pilares:

 

Todo es Smart

Últimamente, parece que las personas seamos “tontas” o “mudas”, y que las “cosas” son las que son “Smart”: la lavadora que chatea (grandes conversaciones esperadas), los contadores de electricidad que twittean (igual más interesantes tweets que algunas cuentas famosas, también hay 300 tiburones que twittean en Australia que también les ganan a los famosos). También tenemos Smart Meters (contadores digitales de toda la vida), las casas inteligentes (ver el final del post para conocer más de ellas), o la TV que es también Smart aunque hay veces que TV e inteligencia son palabras antónimas.

¿Pero qué es “Smart” o el término castizo “inteligencia”? Si nos vamos al Diccionario de la Lengua Española veremos:

En la Wikipedia se encuentra una definición que me reconforta más:

La inteligencia (del latín intellegentĭa) es la capacidad de pensar, entender, asimilar, elaborar información y utilizarla para resolver problemas.

Por lo tanto, vemos que la inteligencia es una condición humana. Las cosas, por mucho que queramos, tendrán la inteligencia que les hayamos dado las personas, ya sea por su programación o ya sea por su uso original para resolver un problema.

Pero entonces, ¿dónde está la inteligencia?

Frente a argumentos como “el agua baja por gravedad” o que “si embotellan el agua de un manantial y se vende en las tiendas, la gestión de un servicio del agua debe ser sencilla”, el mundo del agua y medioambiental está conformado por un grupo de profesionales multidisciplinar de muy diferente perfil: ingeniería industrial, civil, química, biología, TIC, pero también de abogados, economistas, administración y dirección de empresas, y personal operario cualificado, por supuesto. Sin todos ellos, en conjunto con unas Administración Técnica y gestión política coordinada no se hubiera podido hacer el proyecto G-CANS del que hemos hablado al principio del post.

Mi opinión es que, el conjunto de esos profesionales, con una gestión integrada con “cosas” tecnológicamente avanzadas y con unos valores compartidos son los que consiguen una “Gestión Inteligente del Medioambiente y el Agua”.

Recomiendo el especial dedicado por mis amigos y compañeros de iAgua sobre #SmartWater, donde profesionales de diferente perfil exponen cuáles son los retos y las soluciones para la gestión inteligente del agua.

No me queda más, que invitaros el 21 de Enero en el Centro de Innovación del BBVA, por streaming o por Twitter con el hashtag #Innocity, al evento “Tecnología, Big Data y Sostenibilidad”, a escuchar algunos ejemplos reales de soluciones de gestión de dos compañías innovadoras en el mundo del agua como son Hidraqua y Aquona.

PD: Como “BonusTrack” os recomiendo ver la película infantil “El Club de los Villanos” del año 2001, donde en una parte llamada “El Robot Mecánico (La Casa Automática de Mickey)”, Mickey Mouse se traslada de su casa “aburrida” a vivir a una “Smart Home”con todo tipo de comodidades: un sillón automático con botones y mando a distancia, escaleras mecánicas, palancas, teclados, etc. La casa está controlada por un robot, con el que Mickey acaba luchando porque no le deja libertad para jugar. Mickey destruye el robot echándole un cubo de agua (el agua siempre con nuevos usos), volviéndose locos todos los automatismos de la casa (la nevera, la aspiradora automática, etc). Al final, como todos los cuentos, acaba feliz  volviéndose Mickey a vivir feliz en su antigua casa de madera sin tecnología. ¿Es Mickey Mouse un visionario sobre el futuro de las Smart Homes?