La innovación en Europa, un reto pendiente

La política de innovación está actualmente muy en boga. La Unión Europea la ha convertido en una de sus siete prioridades en su  “Estrategia 2020”, cuyo principal objetivo es aumentar la productividad para lograr altos niveles de crecimiento en el futuro, como respuesta a la crisis económica.  El gobierno de Obama también lo ha incluido como centro motor de su estrategia para la recuperación económica.

Pero, ¿Qué entendemos por innovación? Existen muchas definiciones y formas de entender la innovación pero quizá esta  es la más sencilla y la que mejor recoge su objetivo: La esencia de la innovación es encontrar nuevos caminos para cubrir las necesidades de los clientes (John Kay, profesor de la Escuela de negocios de Londres y columnista en el “Financial Time”).  En definitiva, la innovación atiende a la demanda del mercado. Así pues, la innovación no sólo se encuentra en los laboratorios y en las personas con bata blanca, la innovación también puede y debe salir de las mejoras generadas para crear competencia y atender a las demandas de los clientes, en un esfuerzo por mejorar desde las empresas.  De hecho, los pioneros en innovación, son empresas empujadas por los competidores cuyas principales habilidades están en el mercado y no en el laboratorio. Un ejemplo claro de innovación lo podemos encontrar en Apple, la empresa de productos de consumo más innovadora de la última década. Ha redefinido la forma de escuchar música, y reinventado la telefonía móvil. Pero el éxito de Apple no es el resultado de sus tecnologías, su éxito está en haber sabido cubrir las necesidades del mercado, diseñando y desarrollando sistemas atractivos y extremadamente sencillos para el consumidor final.

La innovación en Europa sufre

Según la última edición del ”Innovation Union Scoreboard” (marcador de la “unión” por la innovación, 2014), publicado el pasado 4 de marzo, las diferencias, en cuanto a innovación se refiere, entre la Unión Europea y los Estados Unidos siguen siendo altas.

Entre los países miembros existe todavía muchas diferencias y la reducción entre ellos está siendo muy lenta.  Los resultados en materia de innovación han empeorado en casi una quinta parte de las regiones de la UE. Sin embargo, la clasificación general, sigue siendo relativamente estable, con Suecia en primer lugar, seguida de Dinamarca, Alemania y Finlandia, los cuatro países que más invierten en investigación e innovación. Los países cuya posición ha mejorado son Portugal, Estonia y Letonia. La mayor parte de los avances han sido impulsados por la apertura del  nuevo sistema de investigación de la UE, así como por la colaboración para la innovación empresarial y la comercialización del conocimiento, medida por los ingresos en patentes y licencias procedentes del extranjero. 

Aunque, según este informe, Europa ha recortado la ventaja que tenía EEUU en cuanto a innovación, todavía queda un amplio camino por recorrer. La mentalidad y funcionamiento del sistema en la UE dista mucho del establecido en Estados Unidos, donde  existe un entorno de políticas públicas que permite a los emprendedores tomar riesgos, crear compañías, e incluso fracasar sin arruinarse. Esta arquitectura incluye leyes que protegen los derechos de la propiedad intelectual, un entorno regulatorio que permite a las PYMES su crecimiento, una red de seguridad (como es la ley de quiebras), un entorno de relaciones institucionales que aproxima a los protagonistas esenciales al apoyo financiero público.  En definitiva, EE.UU ama a sus emprendedores, les concede un estatus más alto y mayores recompensas que en ningún otro país del mundo, es por eso por lo que el número de emprendedores es más alto allí  que en otros países. Europa necesita ese cambiar el modelo para poder competir en el mercado mundial.

Hacia una Europa más competitiva

Parece que todos tenemos claro cuál es el objetivo y lo que tenemos que conseguir pero para llegar tenemos que encontrar las vías,  el soporte adecuado que defina las líneas maestras de actuación para poder a través de esa innovación conseguir un mercado competitivo dentro de la Unión Europea que nos permita competir tanto con EE.UU como con los países emergentes.

Entonces, ¿qué deben hacer los gobiernos para promover la innovación? En primer lugar deben entender   que el apoyo a la innovación no es el mismo que el apoyo a la I+D. Hasta el momento la mayoría de apoyos en forma de subvenciones han ido encaminados principalmente a la investigación básica y se ha descuidado su parte de aplicación y sobretodo la visión final del mercado. Segundo, los fondos que los gobiernos han derivado al apoyo de la innovación, hasta hace muy poco, han ido a las grandes empresas, dejando a las pymes en desventaja, esto ha hecho que las personas anónimas con buenas ideas y pocos recursos no pudieran sacar su producto al mercado de forma competitiva. Así pues las ayudas tienen que ir encaminadas a fomentar una nueva generación de empresas y/o personas con ideas brillantes. Pensemos  por ejemplo en los “Gates”, los  “Dells” o  los “Haji-Ioannous” que han hecho de la innovación la clave de su éxito. En tercer lugar, la ventaja competitiva de Europa debe derivarse de una mayor productividad, mejorando nuestras habilidades y la fabricación de productos de alta calidad y servicios, que puedan compensar los salarios y los costes más altos de producción frente a los países emergentes, que avanzan en innovación a pasos agigantados. Nuestra prosperidad futura depende de la calidad de la mano de obra de Europa y en la capacidad que tengamos para impulsar la innovación en diferentes áreas donde podamos ser pioneros. 

Para conseguirlo, los gobiernos nacionales tienen un papel clave que desempeñar, especialmente proporcionando educación excelente que facilite a las personas la formación necesaria  para  prosperar en una sociedad basada en el conocimiento, y el apoyo al espíritu empresarial y la asunción de riesgos. Para concluir, en definitiva la UE para aumentar la productividad a través de la innovación debe permitir la rápida difusión de las nuevas tecnologías y  sobretodo, facilitar la destrucción creativa.

Fuentes