Living City: identidad, virtualidad y plataformas

La semana pasada se produjo la convergencia de eventos señalados: en Barcelona, SmartCity Expo, a donde asistió la comunidad internacional de la ciudad inteligente, y en simultáneo, la Feria de Alcaldes y Colectividades en Francia y en Montpellier, el DigiWorld Summit. Se trata de eventos destacados en los cuales se expresa esta preocupación central que es la convergencia entre el mundo real y sus necesidades, y la potencia del mundo digital con su efecto transformador cuando se aplica a la construcción de usos y servicios ciudadanos.

Desde Marsella, dándole la vuelta al mundo en 24 horas,  en “24 heures sur la Terre- #24hOnEarth” estuvimos con aquellos que contribuyen a mover el mundo; esta expresión de la integración cotidiana de la innovación, de la tecnología, del aporte de la revolución digital fue clara cuando, en cada continente, innovadores del planeta expresaban con ejemplos concretos cómo se lleva a cabo ese proceso de transformación.

En pocos días estaré en Hanói con la comunidad internacional de la transformación urbana, en el marco del 37° Congreso del INTA. Una vez más con actores de la vida urbana, para intercambiar nuestras visiones, proyectarlas al futuro e, igualmente, hacer balance de nuestras lo que vamos llevando a cabo, siempre en un proceso de construcción desde hoy para la ciudad de mañana.

En esta crónica, hago una síntesis de los puntos fundamentales que he expuesto en esta serie de encuentros :

Identidad y Virtualidad

He tenido la oportunidad de expresar lo que considero debe ser primordial tener en cuenta en el proceso de transformación de la ciudad. Ante todo, comprender las raíces profundas de la vida de la ciudad en el contexto de su historia, su geografía, su cultura, su economía y tantas otras consideraciones que dan una connotación propia en un espacio y tiempo. Sostengo que es indispensable contextualizar en cada momento la ciudad y su desarrollo, para que la inteligencia urbana, socialmente innovadora y tecnológicamente avanzada, confluya de manera coherente, hacia una visión de transformación.

La afirmación, cada vez más necesaria, de identidades urbanas frente a la globalización de los intercambios, la coordinación por la información del espacio de la ciudad,  deben conducir a los actores de las  ciudades a preocuparse, ahora y de manera coordinada, de sus espacios y, en particular, del  público fuente de construcción de vida colectiva, bajo sus dos aspectos: físico y virtual.

Así, la composición y la planificación de los elementos arquitectónicos revelan la superposición de las épocas, la adaptación constante de los lugares a la evolución de las funciones y la historia y vivencias de los lugares y sus gentes. La forma y la morfología de la calle, resultan también de la organización del espacio deseada para responder a los usos en el curso de los años, cuando se crearon o se transformaron los sitios, las calles, las aceras para los transeúntes, las plazas, monumentos o equipos mayores, las cercas, alineaciones de árboles, los accesos a las actividades ribereñas…

La ciudad vio surgir la incorporación de  las iluminaciones públicas, los tableros de señalización, las señales de comerciantes o publicitarias, mobiliario urbano variado, etc.; tantos elementos que se hicieron familiares a nuestra vista, constituyendo  el paisaje urbano pero, cuya convivencia en un marco de desarrollo no controlado, se traduce a menudo en perturbación del espacio de vida o, en muchos casos, simplemente  en la banalización de un espacio caótico como referencia cotidiana.

La fragilidad de la ciudad

La ciudad, en constante transformación, es muy frágil. En todo momento pueden aparecer riesgos y peligros de consecuencias imprevisibles. La complejidad de la ciudad dificulta la planificación y anticipación de sus evoluciones. Los retos esenciales son: comprender la fragilidad de la ciudad, concebir la ciudad como un lugar de vida altamente sensible, ser conscientes de su delicadeza, comprender su fragilidad, hacer la ciudad más ligera, más accesible y resistente frente a los riesgos.

Esta ciudad viva está constituida por un gran número de sistemas interdependientes, que constituyen la estructura urbana y en cuyo centro se sitúa el ciudadano. Por esta razón, la reflexión sobre los proyectos urbanos, sobre la inteligencia social y la tecnología urbana al servicio del ciudadano, sobre la resiliencia y su construcción, exigen prácticas transversales con el fin de poder innovar, experimentar, explorar las relaciones que existen entre el espacio público de la ciudad, sus infraestructuras, sus necesidades públicas y privadas de desarrollo. Todo ello en el marco de una evolución urbana permanente que representa la cotidianeidad de millones de ciudadanos, sea cual sea el tamaño de su ciudad, pequeña o grande.

Revolución digital  e hibridación

La ciudad es territorio de vida y de encuentros en permanente mutación. La ciudad viva posee su propio metabolismo con la interacción de los múltiples sistemas que la constituyen.  Las cuestiones energéticas y la emergencia de la ciudad libre de carbono obligan a ubicar el desarrollo sostenible en el centro de la vida de la ciudad. Gracias a Internet, la cartografía, la geo-localización, los objetos de comunicación, las redes, la electrónica, las telecomunicaciones, los usos actuales y del futuro, se transforman las relaciones de los habitantes con su ciudad.

¿Cómo levar a cabo en nuestras ciudades la transición hacia este nuevo hecho, que combina a un ciudadano actor de su ciudad, para que sea protagonista en su vida cotidiana gracias a la potencia del mundo  digital, difundido por todos los ámbitos de nuestra vida?

Una cosa resulta patente observando comportamientos a lo largo de mis viajes: el fenómeno digital, que ocupa el centro de las reflexiones actuales, ya no es una cosa reservada a especialistas, tecnólogos o informáticos consagrados. En los cuatro rincones del planeta está en marcha la revolución digital. Ésta se inició hace ya mucho tiempo con la instalación de las densas mallas de las redes de comunicación e Internet, a las que vinieron a sumarse nuevas mallas capilares, las de los objetos comunicantes, especialmente los Smartphones y demás dispositivos ubiquitarios.

Este fenómeno no debe hacernos olvidar otro. Ya se trate de redes sociales o del Internet de los Objetos, el verdadero reto que se nos plantea hoy en día consiste en hacer converger el mundo físico o real, y el mundo virtual, el de la comunicación y las interfaces hiperactivas conectadas, y todo ello con el fin de producir servicios que transformen nuestras vidas y nuestras ciudades. Los usuarios ya no son simples consumidores de Internet, se han convertido  en protagonistas.

Cuando hablamos en la ciudad de vehículos compartidos, de movilidad multimodal, de energías descentralizadas, de valorización patrimonial, de espacios públicos urbanos de convivialidad, de salud pública personalizada, de mejor calidad de vida para la tercera y cuarta edad, de educación masiva online, de espacios de cultura, de arte y de diversión abiertos, de democracia participativa bajo gobernanzas abiertas, de sistemas de información colaborativos… estamos hablando de ese nuevo paradigma. En él, los objetos existen por su uso social; la revolución digital encarnada en los objetos a través de los servicios, ofrece al ciudadano espacios de vida, permitiendo así una transformación cotidiana real.

Diseño de servicios y plataformas

Observo con satisfacción que, en todo el mundo, la cuestión de la concepción y el diseño de los servicios ocupa cada vez más el centro de los debates. Ésta es efectivamente la piedra angular de este mundo fantástico de la tecnología, que ha de traducirse en usos y servicios, creando vínculo social y valor, y transformando realmente nuestras ciudades y nuestras vidas.

Resulta esencial pensar en usos y servicios e integrar la noción de diseño de servicios para llevar a la tecnología hacia una auténtica conquista social, sin la que no podría ser sinónimo de progreso y de utilización eficaz.

El diseño de servicios, cuando se proyecta en plataformas para realizarlo en común, permite acceder al crowdsourcing, al open data y a las aportaciones de la multitud, asegurando así una hibridación con el mundo físico a través del Internet de los Objetos. De este modo se convierte, más que nunca, en una vía de futuro.

Las plataformas son sistemas que permiten sumar, enriquecer, recrear y contextualizar información; pero, sobre todo, es a través de ellas que los usos y funcionalidades pueden replantearse y cobrar forma. Las plataformas constituyen auténticos espacios de reunión y acumulación, en los que convergen varios mundos: el físico, el digital y el social, y de este modo se convierten en lugares en los que se perciben los usos de forma distinta. A través de las plataformas dedicadas a la movilidad en la ciudad, por ejemplo, ya no se piensa en el coche como un objeto propio, sino como una funcionalidad, entre otras, para poder desplazarse. De este modo, las plataformas dan vida a una cultura de ida y vuelta, indispensable entre el mundo físico y el mundo físico a través del mundo digital; y, a partir de ahí, la hibridación permite aumentar las posibilidades, y la inmersión social hace posible concretarlas.

De ahí el concepto de “estética de la hibridación”, ya que ésta genera lo que se denomina diseño de servicios, noción ésta primordial para comprender la cultura de la innovación que está surgiendo. Al igual que un diseñador rediseña un objeto funcional para conferirle nuevos usos con cierta estética, las idas y vueltas entre el mundo físico y el digital a través de las plataformas permitirá rediseñar los servicios y las funcionalidades de la vida diaria, especialmente urbana.

Un ejemplo CIT’EASE: plataforma de inteligencia territorial

Quisiera destacar la iniciativa de GDFSUEZ y de SUEZ ENVIRONNEMENT quienes, de común acuerdo, han lanzado una plataforma de inteligencia territorial destinada a las ciudades, colectividades públicas y ciudadanos.

Cit'Ease ™ está basado en OPENcontrol de COFELY INEO, que es la plataforma tecnológica de mi ex Start Up SINOVIA, y que fue objeto de mis trabajos pioneros en este campo. Nacido de trabajos de investigación en mi laboratorio universitario, el trayecto de la idea científica hasta su integración hoy en un anuncio mundial, es también un resultado importante para mí y los equipos, además de un reconocimiento. Habiendo ganado múltiples premios, entre ellos el Premio de la Investigación en el seno de GDFSUEZ en 2011, se ve coronada también hoy esta vía de creación de valor de la investigación, así como sus aplicaciones.

Combinando las posibilidades múltiples de lo digital y la inteligencia territorial, ésta plataforma les permite a los especialistas de los sectores urbanos y a los responsables públicos, alcanzar más fácilmente los objetivos globales, tales como la preservación de los recursos, el mejoramiento de la realización de los servicios urbanos, la gestión de los riesgos o la comunicación con los habitantes. En un ecosistema cada vez más complejo, que trata de desarrollase y de alimentarse, Cit'Ease ™ contribuye a la construcción de una ciudad sostenible, de una comunidad a la vez perfecta, responsable y respetuosa con los equilibrios.

Esta herramienta innovadora, centraliza y combina los diferentes datos del territorio, tales como la calidad del agua, la valorización de los residuos, la eficacia energética, la gestión de la movilidad, la demografía o la meteorología local.  En tanto que Plataforma colaborativa, Cit'Ease ™ también restituye los datos que provienen de ciudadanos.

Cit'Ease ™ ayudará a los responsables públicos que comprometen (contratan) las buenas acciones, a evaluar el resultado y ajustarlo con reactividad. Los servicios municipales con mejor fluidez e información ganarán en eficacia  diaria, obteniendo en tiempo real un mejor conocimiento de su territorio. Los ciudadanos podrán conocer su ciudad con transparencia y participar.

Mi próxima crónica, desde Hanói.

Paris, 25 de noviembre 2013