Los Espacios públicos en la ciudad en la era digital

La composición y la planificación de los elementos arquitectónicos en el seno de una ciudad revelan la superposición de las épocas, la adaptación constante de los lugares a la evolución de las funciones, los azares de la historia y las experiencias de vida de los hombres. La forma y la morfología de las calles resultan también de la organización del espacio deseada para responder a los usos que evolucionan durante los años: servicios de vías públicas, aceras para los peatones, plazas, monumentos, equipos de la ciudad, pero también recintos, alineaciones de árboles, acceso a las actividades ribereñas, etc.

Así es como también aparecieron en nuestras ciudades todos los elementos que a través de los tiempos expresan la transformación del espacio público y los usos, alrededor de lo que se llama "el ambiente urbano", “la atmósfera urbana". La iluminación de las calles, señales de todo tipo, bancos públicos, mobiliario urbano, marquesinas y diversos lugares de espera propios del transporte público y muchos otros pero también las enseñas,  avisos, neones  comerciales o publicitarios, tantos elementos que se nos hicieron familiares – pero que pueden también, en el caso de desarrollo no controlado, ser una fuente de perturbación de nuestro espacio cotidiano de vida. Muy a menudo y en muchas ciudades por el mundo el espacio público es un espacio caótico pero que siempre está estrechamente ligado a los valores fuertes que lleva: libertad de acceso, igualdad, carácter mixto, comunicación abierta, diversidad, tolerancia.

A través del tiempo, los espacios públicos son la expresión del pulso de la ciudad y también de sus transformaciones. Ellos se encuentran en el corazón de la vida de la ciudad y de la mezcla de sus habitantes y son un elemento mayor de la capacidad del ciudadano que se identifica con su ciudad.

Es el gran drama de la peri–urbanización metropolitana, por ejemplo, o más bien de la sub-urbanización[1] para evocar los brillantes trabajos de Marc Dumont y Emmanuelle Hellier sobre  este tema[2], la cual son sus barrios alejados, geométricos, con calles hechas para los coches que conducen a los habitantes hacia estaciones o sitios de trabajo, un «alejamiento escogido» pero que va a la par de una «relegación sufrida» y la ausencia de toda mezcla, amputaron el alma de la ciudad viva a los que viven. Esto condujo a este fenómeno instalado de forma duradera dicho del «gradiente de urbanidad» observable claramente, por ejemplo en Francia en las elecciones recientes y las tendencias que expresan[3], dichas de  " cólera sorda " con los votos extremistas tal como comprobado aun hace poco. Situación que se encuentra también en los países emergentes y con urbanizaciones cerradas y bien cuidadas, con guardias privados y dispositivos sofisticados de seguridad, son símbolos del repliegue sobre sí, de la abstención a la participación en la vida cívica y ciudadana y de vida, llevada en una forma de guetos  sociales y culturales.

Las calles en otro tiempo, en Europa en la Edad media y en su desarrollo en el mundo, eran ante todo lugares de vidas que se convirtieron luego en lugares de paso en muy numerosos casos y más tarde simplemente espacios utilitarios (aparcamientos de coches, puntos de acceso a edificios y otros edificios, lugares funcionales) pero perdiendo esta calidad suprema de ser lugares de vida, de mezcla, de creatividad[4].

Una encrucijada mayor para la ciudad viva es de re inventar la calle como el lugar de compartir. Y más allá de la calle, hacer devenir del espacio público verdaderos lugares colaborativos fuente de creatividad e innovación. La noción de compartir es en efecto crucial, porque ella permite, por una parte, fluidificar las relaciones sociales existentes, de desarrollar otras de un nuevo tipo, pero también de transformar de modo coherente las relaciones del ciudadano y del habitante con su ciudad y su medio ambiente y entorno socio – económico y cultural.

La utilización del espacio urbano cotidianamente y la frecuentación de los espacios públicos están íntimamente ligados a la percepción de los ambientes urbanos locales por los individuos. Ellos existen ante todo a través de la mirada de cada cual con esta connotación subjetiva dando paso  incluso a una relación afectiva que emerge al contacto directo de los lugares, para parafrasear la expresión de Arnaud Piombini a propósito del paisaje urbano.[5]

Foto de Carlos Moreno

El lugar preponderante del coche, el paradigma de la urbanización y el desarrollo de nuestras ciudades desde hace ahora más de 50 años impuso al espacio público y a sus habitantes una circulación que se desarrolla exponencialmente hasta nuestros días en la mayoría de las ciudades en el mundo. Observamos en numerosos países emergentes, el corolario, acumulativo de las calles hechas además de los  "enjambres" de las motos y otros vehículos motorizados ligeros de ruedas, que además de aumentar el trafico (y confrontarse con los coches) invaden (las pocas) aceras libres, que se convierten en zonas de aparcamiento.

Pero en el siglo XXI un componente mayor se impone en la vida cotidiana, con la omnipresencia del digital, la hibridación entre los objetos tecnológicos y los usos y las transformaciones que conlleva  la propia utilización del espacio público gracias a la capacidad de géo localizarse, de comunicar, de guiarse por si mismo, re encontrándose en el contacto con la ciudad, su ciudad y su ambiente de manera personalizada, según sus gustos, deseos, caprichos y en una temporalidad inmediata. El peatón provisto de su smart device, de su cada vez más poderoso teléfono inteligente y multi-usos, se ha convertido en  una verdadera entidad multi-sensorial y, de esta manera los lazos que le unen con los espacios urbanos y en particular con el espacio público se transforman en profundidad.


 Foto de Carlos Moreno

El ambiente urbano del peatón y su capacidad a hibridarse con la ciudad y sus espacios urbanos le abre una gran posibilidad de usos, le aporta una gran riqueza en su vivencia y hace de él, no solo un observador sino también un contribuidor en el conocimiento de su ciudad, sus espacios públicos y sus zonas urbanas. Por la multiplicación de las observaciones individuales, emerge entonces una comprensión colectiva de las prácticas urbanas detectando los espacios funcionales seleccionados en el seno del espacio real[6]El espacio público que existe por el acontecer que reúne en un mismo espacio - tiempo una colectividad, se renueva por esta otra calidad ubiquitaria de la relación entre el ciudadano y su ciudad[7] y se transforma por los nuevos usos que esto conlleva, aportando además su co creación como ciudadano conectado. Por primera vez en la historia de la vida urbana, el espacio público se cruza en el encuentro del habitante con un espacio digital en el cual esta realidad que se traduce su prolongación, lugar de hibridación de su conectividad. Foursquare, Plyce, Google Latitude, Just Around Us, Lovoo (éste alemán fue en unos meses Top 5 de las aplicaciones de redes sociales, basado en el principio del encuentro espontáneo en el medio ambiente inmediato).

La geo-localización  transforma igualmente la naturaleza de las redes sociales que no son así solamente sobre la base de las afinidades sociales, pero también y cada vez mas sobre la pertinencia geográfica. Ella permite particularmente a las redes sociales echar raíces en el mundo real abriendo nuevas vías de encuentros y de apropiación del espacio urbano o turístico. Ella resalta paradójicamente, más que nunca, la proximidad como el elemento primordial de la concretización de la socialización, llamada a menudo en el mundo “geek” la “desvirtualizacion”. El hecho de asociar automáticamente las informaciones generadas por los utilizadores a un contexto permite acceder en un lugar dado a informaciones que pueden ser socialmente útiles. Estas informaciones pueden entonces hacerse accesibles con un interfaz de alta calidad y facilidad de uso, o en los próximos tiempos gracias a tecnologías de realidad aumentada, como se produce ahora en el portal francés Proxima Mobile, de servicio a los ciudadanos sobre terminales móviles.

Me parece esencial, integrar este componente en el espacio urbano y en particular en el espacio público,  con estas características de hibridación, de instantaneidad y de reversibilidad del uso. Estas transformaciones deber ser tomadas en cuenta en la concepción de los nuevos proyectos urbanos, no sólo en cuanto a la construcción de nuevos edificios, sino en la misma disponibilidad de los lugares públicos.

Aunque muy propio del Marketing  que los americanos saben hacer, la presentación hace pocos días del banco publico solar SOOFA multi usos du MIT Media Lab y una start up por el presidente Obama, ilustra esta acción de hibridación. Así como lo recuerda en un artículo reciente en su (bonito) blog "GOODTOKNOW" S. Carré sobre el mobiliario urbano conectado e inteligente, tema que es una fuente de inspiración importante en Francia y en particular París, pionero con realizaciones múltiples.

 Foto de Citizen Post

París, Barcelona, Medellín, NewYork, Singapur, Londres, Adélaïde, Copenhague pero también ciudades intermedias y pequeñas construyen por todas partes proyectos, en un mundo que cambia con nuevos usos y paradigmas de transformación.  Lo invito, estimado Lector, a consultar el magnifico website PPS "Project for público Spaces" , la asociación que fue creada en 1975 por Holly Whyte, autor del libro « The Social Life of Small Urban Spaces » y ha desarrollado millares de proyectos en más de 40 países y miembro del  "Placemaking Leadership Council". Una acción pionera para ayudar a los ciudadanos a transformar sus espacios públicos y que  ponen en evidencia exitosas realizaciones y proyectos locales que estimulan la renovación urbana y los nuevos usos y servicios en convergencia entre la colectividad y los ciudadanos.

Estoy convencido que la hibridación entre el espacio urbano, el espacio público y las nuevas tecnologías no puede ser reducido a una  expresión " geek « de conectividad. Creo que mas allá del mundo tecnológico y digital, son ante todo  los nuevos usos quienes corresponden a una transformación profunda del lazo entre el ciudadano y su entorno : recuperar el espacio público para los niños, jóvenes, adultos, mayores liberalizarlo, abrirlo al “Street Art”, a la expresión lúdica, alos Fab Lab a cielo abierto, la proyección multi medios de comunicación de masa sobre las paredes, dar la oportunidad de crear y proponer otras prácticas deportivas y culturales, animar la jardinería urbana compartida y colectiva, las zonas transeúntes de descubrimiento, re utilización de los espacios tales como las estaciones, los aparcamientos de coches, permitir así a las plazas, los jardines, las estaciones, los centros comerciales, calles… etc, de metamorfosearse para crear atractividad y calidad de van en el sentido de estimular la renovación urbana y hacer vivir esta en convergencia entre la colectividad y los ciudadanos, los ciudadanos y la ciudad, la ciudad y la vida… la vida en la ciudad, la ciudad viva.


 Foto de Carlos Moreno

Hasta la semana próxima 

Carlos Moreno.

París, el 9 de septiembre de 2014

 

Quito (Ecuador), Foto de Carlos Moreno

 

Hanoi (Vietnam), Foto de Carlos Moreno

 

Amsterdam (Paises Bajos), Foto de Carlos Moreno

 

Hanoi (Vietnam), Foto de Carlos Moreno

 

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Kyoto (Japón), Foto de Carlos Moreno

 

Cali (Colombia), Foto de Carlos Moreno

 


[4] Compartir el espacio público, El Ghislaine Gefrroy, La ciudad de París, directora de la Voirie y Los desplazamientos

[5]http://ambiances.revues.org/261Contexto espacial de los ambientes urbanos y el uso de los lugares. Arnaud Piombini 

[6] Colette Cauvin, Para una aproximación de la cognición espacial intra-urbana, citada por Arnaud Piombini

[7] Mar Amenangaud Villes, Arquitectura y Territorios http://vatmalaquais.wordpress.com/informations/enseignants/marc-armengaud/