Minería y agua de mar: fuente adicional de abastecimiento

El agua es un recurso fundamental para el desarrollo del ser humano en todas sus dimensiones. Sin embargo, a pesar de su evidente importancia, hace pocas décadas que se empezó a tomar conciencia pública de la escasez.

La superficie de agua sobre el planeta supera en abundancia a la continental, pero esta abundancia es relativa, pues tan solo un 2,5% del total corresponde a agua dulce y cerca del 80% de esa agua dulce se encuentra en estado de congelación. Por lo tanto, un porcentaje muy pequeño del total de agua está disponible para el consumo humano y para su uso en actividades productivas. Es por ello que el agua se convierte en una variable fundamental a la hora de establecer políticas públicas en cada nación.

El crecimiento de la población, la urbanización y los procesos de industrialización, entre otros, crean fuertes presiones sobre el recurso hídrico, afectando directamente a su disponibilidad y calidad a través del aumento de la demanda y de la contaminación que resulta posterior a su uso. Se hace necesario, entonces, la generación de fuentes adicionales de abastecimiento.

Fuentes adicionales de abastecimiento: Agua de Mar

En Latinoamérica, Chile es pionero en este tema. El norte de Chile es una de las zonas más secas del mundo y con menos disponibilidad de agua. Este escenario ha obligado a su industria minera, que precisamente se encuentra concentrada en esa zona del territorio, a buscar nuevas fuentes para abastecerse del recurso hídrico y la principal opción ha sido el agua del océano Pacífico. La experiencia de mayor envergadura hasta ahora la constituye el caso de Minera Esperanza, de Antofagasta Minerals, que inició su operación comercial a finales de 2011.

En Colombia, el Instituto de Minerales Cimex, de la Universidad Nacional en la ciudad de Medellín, propone aprovechar el potencial de los mares para recuperar las riquezas minerales. Encontraron que, a pesar de tener una cantidad de carga orgánica y de electrolitos, era posible llevar a cabo un tratamiento del agua de mar para disminuir la cantidad de dicha materia, de modo que pueda ser utilizada:

  • En el lavado de carbón en los depósitos del Caribe colombiano.
  • O bien en el procesamiento de minerales auríferos.
Ventajas e inconvenientes del agua de mar

El aprovechamiento del agua de mar se puede hacer de forma directa, es decir, sin tratar, o bien desalinizándola; en ambos casos se reduce la presión sobre fuentes existentes, como el agua subterránea y representa una gran ventaja, porque no experimenta periodos de sequía como otras fuentes.

Ambas formas de utilización del agua oceánica tienen pros y contras a nivel económico y ambiental. Por un lado, el uso de agua de mar sin tratar puede aumentar drásticamente la salinidad de los suelos y de las aguas subterráneas y puede no ser compatible con equipos y maquinaria si éstos no están protegidos o diseñados contra la corrosión abrasiva, pero los procesos de desalinización requieren energía, producen efectos adversos sobre el ambiente y no siempre se pueden realizar. Sin embargo, en la actualidad, las plantas de osmosis inversa son cada vez más eficientes en su capacidad para eliminar la sal, esta eficiencia se traduce en un menor consumo energético y, en consecuencia, en menores costos de operación.

El uso de agua de mar representa grandes ventajas, sin embargo, es importante hacer un estudio concienzudo en el que se analice la relación coste/beneficio de esta alternativa, no sólo en materia económica, sino también ambiental. Y en la medida que la utilización de agua de mar en proyectos mineros sea complementada con el suministro de energía proveniente de fuentes limpias se logrará verdaderamente que esta nueva fase de los proyectos mineros sea una etapa sostenible.