#Moncayo: un espacio de interés ecológico y cultural (PARTE I)

Situado en la parte central de la cordillera Ibérica, al oeste de la provincia de Zaragoza en su límite con la de Soria, se encuentra el macizo de Moncayo, del  que su cota más elevada es el llamado pico de San Miguel. Con sus 2315 metros de altitud es asimismo el más alto de dicho sistema montañoso.

La etimología del término Moncayo es de origen latino. Los romanos lo llamaron Mons Caius que significa Monte Cano, porque durante la mayor parte del año su cumbre permanecía nevada, pudiendo avistarse desde varios cientos de kilómetros de distancia. Es una atalaya natural que domina el valle medio del Ebro y lo separa de la meseta castellana. 

FIGURA 1. Macizo de Moncayo con el pico de San Miguel

(Cortesía de Fernando Orte)

 

La incomparable belleza de sus paisajes, donde es patente la presencia de frondosos bosques surcados por más de 100 riachuelos y manantiales de aguas cristalinas, unida a su rica biodiversidad, propició que en octubre de 1978, fuera declarado espacio natural protegido, bajo la denominación de “Parque Natural de la Dehesa de Moncayo”. Ya antes, en 1927, había sido definido como “Sitio Natural de Interés Nacional” como respuesta a una vieja y ambiciosa aspiración planteada a comienzos del pasado siglo por naturalistas e intelectuales, de convertirlo en parque nacional. Aunque estos deseos no llegaron a satisfacerse plenamente, la declaración de “Parque Natural” ha preservado a tan bello espacio de la especulación y ha propiciado el desarrollo sostenible de sus recursos. En la actualidad, el parque propiamente dicho comprende una extensión de 11.144 Ha, todas ellas en la provincia de Zaragoza, distribuidas entre los términos municipales de Añón, Calcena, Litago, Lituénigo, Purujosa, San Martín de la Virgen de Moncayo, Talamantes, Tarazona y Trasmoz. Un viejo y legítimo deseo de la comunidad de Castilla  y  León  es ampliar el espacio protegido a la parte de Moncayo comprendida en la provincia de Soria, porque la Naturaleza no entiende de políticas territoriales.

En Moncayo nacen dos ríos tributarios del Ebro: el Queiles y el Huecha, así como diversos arroyos que se aprovechan in situ para la generación de energía eléctrica. Tal es el caso de los arroyos de Morca y Morana.

FIGURA 2. Nacimiento del Queiles en Moncayo – Vozmediano

(Cortesía de Laura Orte)

 

La fotografía que se muestra en la figura 2 fue tomada el 29/03/2015, tras las abundantes precipitaciones registradas durante el mes de marzo de 2015. El caudal del manantial estimado ese día fue de unos 4000 litros por segundo frente a los 1400 litros por segundo surgidos de media en la misma fecha en años anteriores.

La gran diversidad de los bosques de Moncayo se debe a la confluencia simultánea de dos factores en el lugar privilegiado donde se halla enclavada la sierra. Estos factores son la latitud y la altitud. Teniendo en cuenta el primer factor, puede decirse que el macizo montañoso se encuentra emplazado en la región mediterránea, con unas connotaciones climáticas que se caracterizan por unos inviernos fríos y unos veranos largos, secos y calurosos. Estas condiciones hacen que la vegetación mediterránea esté representada por especies vegetales capaces de soportar la prolongada sequía estival. Por lo que concierne a la altitud, Moncayo intercepta los frentes nubosos que procedentes del Cantábrico penetran en el valle del Ebro, provocando abundantes precipitaciones que generan una cubierta vegetal más propia de zonas templadas y húmedas. Por otra parte, conviene recordar que por cada 100 metros que se asciende, se produce un descenso de un grado en la temperatura media aproximadamente.

Así pues, la masa vegetal se distribuye por estratos o “pisos de vegetación”, de forma que en el estrato basal, hasta unos 900 metros, en donde se dan las condiciones más cálidas y secas, habrá un predominio de vegetación típicamente mediterránea, con presencia de diversas especies de fagáceas tales como la coscoja y la encina, cuyo fruto es la bellota. En el nivel más bajo de este estrato se desarrolla el coscojar, siendo frecuente encontrar especies que adaptan su forma a los largos periodos de sequía que han de soportar, reduciendo el tamaño de las hojas o transformando éstas en pequeñas acículas e incluso en espinas. Como ejemplos pueden citarse, plantas aromáticas como tomillo, romero, lavanda, etc.,  la genista o aliaga y la jara. En el mismo piso vegetal, pero algo más arriba domina el encinar, en el que aparece con frecuencia el quejigo, otra especie de fagácea que constituye una entidad vegetal de transición entre el seco clima mediterráneo y el oceánico, más húmedo. Tapizando los taludes del encinar, puede encontrarse la gayuba y son también especies propias de este piso el endrino y el rosal silvestre.

FIGURA 3. Vista parcial de dos pisos de vegetación

(Cortesía de Fernando Orte)

 

Entre unos 900 y 1300 metros aparecen el pino silvestre y el roble, otra especie de fagácea. A diferencia de otras especies de su familia, más propias de clima seco, los robles son caducifolios. Compartiendo el espacio con las clases dominantes mencionadas pueden encontrarse diversas clases de arces.

A continuación, dentro del llamado piso montano, entre los 1300 y 1800 metros, las frecuentes precipitaciones y el descenso de la temperatura favorecen la condensación de nieblas, propiciando las condiciones idóneas para el desarrollo del hayedo. Los hayedos de Moncayo se cuentan entre los más meridionales de Europa. Por lo general, la intensa sombra proyectada por su dosel arbóreo dificulta el crecimiento de otras especies vegetales en el sotobosque. Sin embargo, en las zonas de claros y suelos frescos y sombreados es frecuente encontrar acebos, arándanos y chordones. Asimismo, allá donde se encuentra una fuente o un manantial, abundantes ambos en Moncayo, o bien una corriente de agua que da lugar a un suelo encharcado, se forma y crece una comunidad vegetal hidrófila compuesta por numerosas especies.

FIGURA 4. Vista parcial de un hayedo del Moncayo

(Cortesía de Fernando Orte)

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