Nitrógeno y el Síndrome del Bebé Azul

Introducción

Como comentábamos en el post de “Nitrógeno y Fósforo, muerte de un ecosistema”, el nitrógeno y el fósforo son elementos esenciales, tanto por su efecto e importancia en el organismo humano, como por su caracterización como nutrientes formando la base para el crecimiento de plantas y microorganismos.

Ciclo Nitrógeno

En el caso del Nitrógeno y como vemos en su ciclo, es un elemento esencial que introducimos en la cadena trófica principalmente por los vegetales; siendo nitrato, es un componente esencial de los alimentos, siendo el volumen ingerido dependiente de los hábitos alimenticios, por lo que si decíamos que gran parte se incorpora al organismo por los vegetales, los vegetarianos tienden a ingerir más nitratos que los que mantienen una dieta variada:

  • Alimentos con baja concentración de nitratos: guisantes, champiñones, patatas, contienen concentraciones inferiores a 200 mg/kg.
  • Alimentos con alta concentración de nitratos: remolachas, apios, lechugas y espinacas, son muy ricos en nitratos con concentraciones superiores a 2.500 mg/kg.

Como siempre, la intervención humana afecta en gran medida en la concentración de nitratos, tanto es así que los vegetales cultivados fuera de temporada, generalmente contienen una concentración de nitratos mayor que las producciones normales. Por lo que en una dieta variada, la cantidad de nitrato ingerido en los alimentos varía entre 30 y 300 mg NO/día.

La EXPOSICIÓN A NITRATOS Y NITRITOS puede ser a través de:

1. ALIMENTOS Y AGUA:

Vegetales, derivados cárnicos y en menor proporción pescado y quesos

2. VAPORES, HUMO DE LA COMBUSTIÓN DE TABACO, POLVO, MEDICAMENTOS Y OTROS:

La inhalación de determinado tipo de vapores, del humo del tabaco, del polvo generado en algunos procesos agrícolas (abonado) y el consumo de algunos medicamentos (sobre todo de aquellos relacionados con el tratamiento de cardiopatías) pueden ser vías de incorporación de nitratos y nitritos al cuerpo humano.

Cómo llegan al agua potable y cuál es la ingesta máxima

Como comentábamos en la introducción, el nitrógeno (nitratos) se encuentra de forma natural en las aguas potables y es el uso humano el que provoca concentraciones anómalas; estos nitratos se disuelven fácilmente en el agua y llegan así al suministro de agua de consumo humano, no confiriendo ningún sabor u olor a las aguas de bebida.

Como se muestra en la imagen de la introducción, las fuentes de nitratos son:

  • Fertilizantes inorgánicos y orgánicos.
  • Purines y estiércol.
  • Actividades industriales y urbanas (vertidos efluentes, aguas residuales, etc.).
  • Herbicidas y plaguicidas que contienen nitratos.

El exceso de nitratos, que no es utilizado por las plantas para la síntesis de proteínas vegetales, puede llegar a las aguas superficiales, o bien, infiltrarse a través del suelo y llegar a los acuíferos subterráneos.

Ingesta diaria máxima admisible de nitratos y nitritos

La ingesta diaria admisible de una sustancia es la cantidad máxima de dicha sustancia que puede ser ingerida por un individuo al día durante toda su vida sin que le produzca ningún efecto adverso sobre su salud.

El Comité Conjunto de la FAO/OMS (JEFCA) en el año 2002 estableció los siguientes valores:

Por lo tanto, para una persona que pese 70 kg, la ingesta diaria admisible de nitratos y nitritos no debería ser superior a 259 mg/día (para nitratos) y 4,9 mg/día (para nitritos), respectivamente.

Límites legales en el agua de consumo humano

En las aguas de consumo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señaló como valor máximo orientativo la cantidad de 50 mg/L de “ión nitrato”. Éste límite se estableció para prevenir el principal problema tóxico de los nitratos/nitritos que se produce en los niños menores de cuatro meses.

La legislación española establece las cifras siguientes:

Los efectos tóxicos de los nitratos se deben a su conversión (reducción) a nitritos y no a los nitratos directamente, que se dan bajo ciertas condiciones de ph en intestino, estómago y en la saliva humana. Pero no todo es malo, pues en una dieta equilibrada, los nitratos tienen efectos beneficiosos al incrementar las defensas naturales del organismo ante patógenos gastrointestinales.

El nivel máximo tolerable de nitratos en las aguas de bebida envasada es de 50 mg/L y el nivel orientador de calidad es de 25 mg/L. La mayoría de nuestras aguas envasadas tienen menos de 15 mg/L y ninguna supera los 30 mg/L.

El Síndrome del Bebé Azul

En el caso de los recién nacidos, los que se alimentan de pecho de sus madres reciben muy bajos niveles de nitrato, pues actúa el cuerpo de la madre como filtro. Sin embargo, los bebes entre 4 y 6 meses, que por cualquier problema, se alimentan mediante preparados reciben mayores concentraciones de nitratos aportadas por el agua usada en sus preparados. La leche en polvo utilizada para alimentar bebés contiene algo de nitrato, aproximadamente unos 5 mg/l. Siendo como hemos dicho el aporte principal el agua potable que contiene 25 mg/l de nitrato, alcanzando un biberón concentraciones de 30 mg/l.

La metahemoglobinemia o síndrome del niño azul (blue babysyndrome), es el término utilizado para definir el exceso de metahemoglobina (MetHb) en la sangre de los niños menores de 4 meses. La metahemoglobina es una hemoglobina anómala que no transporta oxigeno por lo que produce dos tipos de síntomas:

  • Color azulado (cianosis) característico de piel y mucosas. (De ahí el nombre de Síndrome de Bebé Azul).
  • Síntomas debido a la falta de oxígeno (hipoxia tisular) en los tejidos que provoca dificultad respiratoria, taquicardia, náuseas, vómitos y en casos graves convulsiones y coma.

Síndrome del Bebé Azul

En condiciones normales existe un mecanismo enzimático capaz de restablecer la alteración y transformar la metahemoglobina en hemoglobina.

Los bebés menores de 3 meses tienen diferentes pigmentos respiratorios que se combinan más fácilmente con los nitritos que la hemoglobina, haciéndolo especialmente susceptible al síndrome. Su ingestión de nitratos a estas edades es también alta en relación a su peso comparado con niños mayores. Chicos hasta de 12 meses de edad pueden tener incompletamente desarrollado el sistema de reducción de la metahemoglobina, siendo deficientes por naturaleza en dos encimas específicos que vuelven a convertir la metahemoglobina en hemoglobina, y por eso también están en peligro. Aunque la metahemoglobinemia no es un problema normal en adultos, se piensa que las mujeres embarazadas están en peligro, aunque las razones no están claras.

Aunque los lactantes menores de cuatro meses son el principal grupo de riesgo a la metahemoglobinemia, existen otras personas que pueden tener riesgo:

  • Embarazadas.
  • Pacientes en tratamientos con medicamentos para el estómago.
  • Personas con déficit hereditario en metahemoglobina-reductasa, NADH, G6PD.
  • Personas con hemoglobinopatías.

 

Febrero de 2014 por José Antonio Martínez (@jomargo77)