Pesadilla en el cultivo: las malas hierbas y cómo gestionarlas

Las malas hierbas

Está claro, una de las cosas que más temen los agricultores es que aparezcan malas hierbas y que causen numerosas pérdidas en sus cultivos. Y es que, queramos o no, la naturaleza es muy rebelde y si quieren salir, van a salir. Pero ¿qué son las malas hierbas?

Una definición que se suele encontrar en la literatura es “especie vegetal cualquiera que puede causar un daño directo o indirecto a un cultivo”. Es decir, estas especies van a competir con nuestros cultivos por el agua, la luz y el espacio, afectándoles negativamente.

Fuente foto: http://www.jardinerosenaccion.es/control-malas-hierbas-el-cesped.php

Según datos del Land Care, organismo de investigación medioambiental de Nueva Zelanda, las malas hierbas pueden provocan pérdidas de unos 95 000 millones de dólares anuales en la producción alimentaria mundial. De esa cantidad, unos 70 000 millones de dólares corresponden a pérdidas en países subdesarrollados. Estas pérdidas van a depender de diversos factores como el tipo de cultivo, las condiciones climáticas, el tipo de suelo y de la economía del país.

¿Cómo las gestionamos?

Una solución bien conocida por los agricultores es el utilizar los famosos “herbicidas”. Sin embargo, las malas hierbas se hacen enseguida resistentes a este tipo de productos y al final no conseguimos eliminarlas. Es por ello que la Weed Science Society of America (WSSA) resume una serie de buenas prácticas y recomendaciones para gestionar el problema de la resistencia a los herbicidas.

En primer lugar, parece lógico pensar que lo primero que hay que hacer es estudiar a nuestro enemigo y saber a lo que nos enfrentamos de verdad. Hay que entender la biología de estas especies.

También es importante pensar qué herbicida vamos a utilizar, pues si la aplicación del herbicida sólo consigue eliminar las malas hierbas susceptibles antes de su reproducción total, creará una selección de hierbas más resistentes o aparecerán especies nuevas. Una forma de evitar esto podría ser hacer una rotación con distintos tipos de herbicidas.

Fuente foto: http://urbinavinos.blogspot.com.es/2010/09/herbicidas.html

Sin embargo, y enlazando con mi post anterior sobre “Agricultura ecológica y agricultura sostenible, el camino al futuro”, hoy en día no sólo hemos de preocuparnos por conseguir que nuestro cultivo sea el mejor, sino que además, hemos de procurar que nuestras acciones y prácticas sean respetuosas con el medio ambiente. Es por ello que para una correcta gestión de las malas hierbas, hemos de combinar el uso de herbicidas con otras estrategias como el control biológico, la rotación de cultivos, arados, el uso de semillas libres de malas hierbas, etc., cumpliendo así los objetivos de la agricultura sostenible. Según la FAO, algunas plagas, principalmente las malas hierbas en el cultivo de arroz, pueden combatirse mediante una mejor gestión del agua en el sistema productivo.

Su gestión en España

Para garantizar estos objetivos, en España está vigente el RD 1311/2012  de 14 de septiembre, por el que se establece el marco de actuación para conseguir un uso sostenible de los productos fitosanitarios, logrando así la reducción de los riesgos y los efectos del uso de los productos fitosanitarios en la salud humana y el medio ambiente y el fomento de la gestión integrada de plagas y de planteamientos o técnicas alternativos, tales como los métodos no químicos.

En este Real Decreto aparece además la figura de "asesor en gestión integrada de plagas", definido como “cualquier persona que haya adquirido unos conocimientos adecuados y asesore sobre la gestión de plagas y el uso seguro de los productos fitosanitarios a título profesional o como parte de un servicio comercial”. Éste debe de inscribirse previamente en el Registro Oficial de Productores y Operadores (ROPO) y asesorará a usuarios profesionales sobre la gestión integrada de plagas la aplicación de productos fitosanitarios, lo que hace que se refuerce mucho más el control de estos productos.

En resumen, tenemos las herramientas necesarias para hacernos cargo de nuestros cultivos y una guía y asesores para lograr un agroecosistema sano, así que, MANOS A LA OBRA.

Fuente

FAO (2011). Ahorrar para crecer. Guía para los responsables de las políticas de intensificación sostenible de la producción agrícola en pequeña escala.

Lamo De Espinosa y Jiménez Díaz, R. M. (1998). Agricultura sostenible.