Pon un lobista (o varios) a trabajar por tu ciudad (II)

PON UN LOBISTA (O VARIOS) A TRABAJAR POR TU CIUDAD (II): LOS RETOS URBANOS EN LA AGENDA DE LA GOBERNANZA GLOBAL*

Pon un lobista (o varios) a trabajar por tu ciudad (I)

Por Pablo Sánchez Chillón. Abogado. CEO Eolex Citylab. Public Affairs Advisor y experto en Diplomacia Urbana.

Continuamos con la segunda entrega de la serie de dos en las que trato de describir el panorama actual de la Diplomacia Urbana, la Influencia, el Lobby y la Advocacy en representación de la ciudad, en un esfuerzo por arrojar luz y facts & figures sobre una esfera de actuación bastante desconocida, denostada y aun temida como es la acción de lobby en general, y en particular, a la defensa de los intereses de la ciudad y sus stakeholders, acercando al lector de I-Ambiente el resultado de mis investigaciones y mi trabajo.

Si en la primera entrega de esta serie analizábamos con carácter general el nuevo escenario para el ejercicio de la labor de influencia global que asumen algunas ciudades, y la ventana de oportunidad que se abre para los actores urbanos en la arena de las relaciones internacionales por un evidente cambio de paradigma y la debilitación de las barreras de entrada para ejercer roles activos de embajada de ciudad, en este segundo artículo apuntaremos a ejemplos concretos de acción de advocacy en entornos de influencia internacional y al papel de las redes de ciudades para la defensa de una agenda de acción política y decisión más cercana a los intereses y desafíos de las ciudades, así como al creciente papel complementario de la iniciativa privada y la legión de influencers digitales en la promoción de los intereses de la ciudad.

3.- El ámbito de la decisión política y la influencia. Escenarios para la acción de la Urban Advocacy.-

Vistos los antecedentes, se trataría, por tanto, de reconocer que más allá de la pura inversión en campañas de marketing y en reclamos (on-line y off-line) que apelen a la singularidad y excelencias del territorio y la ciudad, existen centros de decisión y lugares en los que se diseñan y ejecutan políticas públicas (y no pocas privadas) que influyen de manera decisiva en las oportunidades reales y en el caudal de recursos de los que pueden llegar a disponer las ciudades, y que hoy más que nunca resulta necesario conocer, para establecer estrategias de lícita influencia para la defensa de la agenda compartida por las ciudades o la promoción y protección de los intereses particulares de un territorio en sana competición con sus challengers, destinando al efecto recursos personales propios o encomendando esta noble acción de Urban Advocacy a profesionales cualificados.

El primero de los lugares donde este fenómeno se manifiesta con mayor intensidad es, sin duda, los Estados Unidos, lugar en el que la cultura del lobby, las coyunturas vinculadas a las revolving doors o la public advocacy se desarrollan de manera extraordinariamente transparente pues forman parte de la cultura política de aquél país (resultaría impensable en nuestras sociedades un nivel de transparencia y detalle con respecto a estas actividades de lobby como el que encontramos en la cultura pública norteamericana, con sites tan interesantes como OpenSecrets.org).

Sin ánimo de profundizar en las virtudes y defectos de la gestión de las esferas de influencia y decisión en los EEUU, ni demorarme en la profusa literatura sobre los mitos y hazañas de los habitantes de la K Street de Washington (sede de las más importantes agencias y profesionales del lobby, think tanks y advocates) me gustaría destacar que prácticamente todas las ciudades medias y grandes de los Estados Unidos destinan cantidades ingentes de sus recursos para contratar servicios de lobistas profesionales en Washington en defensa de sus intereses particulares. En este punto, y según se publicita de manera oficial, la ciudad de Nueva York, por ejemplo, ha gastado desde 2003 hasta nuestros días ingentes cantidades de dinero en acciones de lobbying al igual que algunas de las decisiones políticas tomadas en la Gran Manzana en los últimos años –por ejemplo, la de prohibir la venta de las bebidas azucaradas- han obligado a los antagonistas del hoy ex – Alcalde Bloomberg (Bloomberg ban on soda”) a gastar ingentes cantidades en acciones de lobbying para combatirlas (hasta 70 millones de dólares gastados por Coca Cola, y PepsiCo en 2013 con este fin).

Un segundo entorno fértil para la influencia, pues en él se deciden cuestiones de relevancia para las ciudades, es, sin duda, el del eje Bruselas, -capital política de la Unión Europea- y Estrasburgo, sede del Parlamento Europeo y cuna de la legislación emanada de las instituciones comunitarias que da forma, de manera determinante, a las legislaciones nacionales de los estados miembros de la Unión. Según fuentes de la propia Unión Europea, en nuestros días, Bruselas acoge a más de 15.000 lobistas (consultores, ONG, abogados, empresas, think tanks, cámaras de comercio etc) y a casi 3.000 grupos de interés, que tienen sede permanente en la capital comunitaria europea, algunos de los cuales representan, sin complejos y con total transparencia, los intereses particulares de Ciudades, Regiones y otras entidades territoriales. Bruselas, además, reúne a los miembros de la Comisión, del Parlamento Europeo (y a sus staffs) y a otros órganos e instituciones de la Unión con capacidad de influir en el contenido y tenor de la legislación europea y las decisiones allí adoptadas.

En este sentido, y aunque no es mi intención abrumar con datos y cifras –públicos y publicados- en el caso de la Unión Europea, y al contrario de lo que en estos momentos sucede en varios de los países que la integran –entre ellos, España desde donde escribo este artículo- la actividad de lobistas y advocates está regulada con sometimiento a un código de conducta y al control que proporciona la existencia de un registro obligatorio para estos profesionales, empresas y defensores de los más variados intereses. En el contexto de esta reflexión que nos ocupa, no nos extrañaría conocer que las grandes compañías, bancos, ONG, organizaciones empresariales o sindicatos mantienen una activa y permanente vocación de influencia y de defensa de sus intereses en la milla del poder europeo– pues constituye, en todo caso, una derivada de su acción institucional, mercantil etc que se cruza con el creciente compromiso de transparencia pública de la Unión.

Lo que debe sorprendernos más, sin embargo, y aludiendo a la existencia de una agenda de influencia netamente urbana y a los retos de la Nueva Diplomacia de Ciudades es el hecho de comprobar, consultando el Registro de Transparencia (Apartado VI – “Organizaciones que representan a autoridades locales, regionales y municipales”), creado y gestionado por el Parlamento Europeo y la Comisión Europea, la existencia de una legión de lobistas, grupos de interés y advocates cuyo empeño no es otro que trabajar en el ámbito de decisión del Parlamento Europeo y la Comisión en defensa de los intereses de las Ciudades, por encargo de muchas de ellas. En este sentido, la acción de Advocacy en Bruselas de las capitales nórdicas de Europa (y cito Estocolmo, Copenhague, Oslo, Helsinki, Malmö o Goteborg) es paradigmática, pues todas ellas disponen de estructura de representación fija ante el Parlamento Europeo para la estricta defensa de sus intereses como ciudades, al margen de otras estructuras supramunicipales, regionales o nacionales. Además, y lo que es más interesante, la acción de lícita influencia de los representantes de estas ciudades nórdicas en el Parlamento Europeo resulta muy dinámica, persistente y bien dotada de fondos, como revelan sus fichas del Registro de Transparencia de la Unión actualizadas a 1 de abril de 2014.

No en vano, esta acción de notoria nordic advocacy coincide con el establecimiento de estrategias muy trabajadas para el futuro próximo de estas ciudades por parte de sus dirigentes y stakeholders cuyo futuro se juega, también, en clave europea. Baste el ejemplo de Estocolmo, que, haciendo una apuesta por la sostenibilidad ambiental, aspira a convertirse en 2050 en la primera ‘Fossil Fuel Free City’–encomiable aspiración para la que deberá contar, sin duda, con la ayuda financiera, legal y política de la Unión Europea. Para empezar, y por un mix de méritos (…) Estocolmo fue premiada por la UE con el reconocimiento en 2010 como la primera European Green Capital, mérito que en 2014 ha correspondido a Copenhague.

En orden decreciente en relación con la acción declarada de lobby urbano en Europa ejercido sin intermediarios, y partiendo de las mismas fuentes, cabe situar a los actores del orden local de Francia y Alemania como perseguidores de la ejemplar política de las ciudades nórdicas europeas, a la ciudad de Londres en temas de transporte (base de su estrategia de movilidad y desarrollo).

Finalmente, completando este análisis del entorno decisorio europeo en lo que a intereses municipales se refiere, cabe citar, como instrumento para la Urban Advocacy (y como escenario para el ejercicio de la acción de lobby por parte de las propias ciudades a título individual), la acción coordinada de estructuras de ámbito municipal en Bruselas como la desarrollada por el denominado Comité de las Regiones (CDR), que integra a 355 miembros (regiones europeas y municipalidades) y cuya función declarada es la de exponer los puntos de vista regionales y locales acerca de la legislación de la Unión Europea, emitiendo Dictámenes sobre las propuestas de la Comisión, que luego pueden terminar inspirando e informando esta legislación.

Por último, y en el ámbito español, resulta interesante detener la mirada, por su carácter paradigmático, en el proceso de aprobación de la denominada Reforma Local desarrollado en España (legislación de ámbito municipal que afecta a todos los Ayuntamientos y entidades provinciales del país), en la que la advocacy de los municipios españoles en el entorno del poder ejecutivo y el legislativo ha sido asumida por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), cuyo Presidente, Iñigo de la Serna, Alcalde de Santander) y Presidente, también, de la RECI – Red Española de Ciudades Inteligentes anunció la incorporación a este texto legal de una serie de enmiendas impulsadas en beneficio del rol de los Ayuntamientos españoles que les permitirá, entre otras cosas, gestionar directamente las TIC, –cosa que no podían hacer hasta ahora por no ser competencia de los Ayuntamientos españoles. Esta decisión, nacida de un complejo proceso de advocacy ante el Legislativo español, y para la cual se alinean los intereses de municipalidades, compañías tecnológicas y proveedores de servicios municipales, facilita en buena medida la conformación, en los próximos meses, de una verdadera agenda Smart City para los municipios españoles, erigiéndose en testimonio fehaciente, práctico y cercano de cuanto venimos apuntando en relación a los beneficios de una Diplomacia Urbana que atienda a la Agenda Urbana (ordinaria o extraordinaria – particular o colectiva).

4. Public joins Private: hacia una Diplomacia Urbana con múltiples actores.-

Durante muchos años, la acción de representación exterior de los intereses e intangibles de la ciudad ha recaído, de modo más o menos exclusivo, en las instancias institucionales y representantes electos de la ciudad, que la han ejercido de manera más o menos personalista o para la que se han dotado de estructuras, agentes y presupuesto, asumiendo una acción exterior de la ciudad de marcado carácter institucional y sometida a los vaivenes de la política y los réditos electorales.

Evidentemente, ser Alcalde o Alcaldesa de París, Berlín, Madrid, Barcelona o Londres implica un desempeño de funciones en el plano de la acción exterior cuasi equivalente al de la Jefatura de Gobierno de un Estado y que en no pocas ocasiones se acerca al del un miembro del star system (basta seguir la trayectoria de Boris Johnson, Xavier Trías o Michael Bloomberg para ratificar esta impresión), razón por la cual, sus acciones, opiniones e iniciativas –también las personales- no pasan desapercibidas para el resto de la humanidad y tienen un coste en términos de reputación y marca de la ciudad a la que representan. Al margen de la acción de las grandes metrópolis, - no en vano, Nueva York nombró ya hace años un Chief Marketing Officer para la ciudad -lo cierto y verdad es que esta apuesta por la embajada urbana no ha sido asumida de modo entusiasta por todas las ciudades de nuestro entorno, estando inédita en nuestros días esta acción en no pocas municipalidades que no consideraron nunca el teatro de la acción exterior como una escena propicia para la defensa de sus intereses.

Sin embargo, en nuestros días, múltiples factores (económicos, culturales, reputacionales y reducción de las barreras de entrada) han empujado a no pocas ciudades y a sus Alcaldes y oficinas de representación económica y de inversiones a adoptar roles proactivos en este campo, conocedores de que la batalla por la financiación y la influencia se juega en la última yarda del terreno de juego, con reglas y árbitros que conviene conocer, conformando un relato desigual de éxitos y fracasos jaleado por los medios de comunicación y en el que la implicación ciudadana ha sido la gran asignatura pendiente. Que, por ejemplo, Madrid fracase en su intento por ser sede de los Juegos Olímpicos en 2020 es tan trágico –en términos relativos de opinión pública y al margen de conocidas (por mediáticas) torpezas- como que Zaragoza o Lisboa hayan invertido ingentes capitales en alojar distintas Exposiciones Universales o que Barcelona enturbie su trayectoria de grandes eventos con el Fórum de las Culturas, episodiosfinanciados con cargo a presupuestos públicos que no pueden considerarse, con el pasar de los años, exitosos en sus resultados financieros ni activadores de una verdadera transformación de la ciudad o de un sentimiento permanente de engagement y orgullo de pertenencia de sus ciudadanos.

 

En ciudades como Londres, Nueva York o Barcelona se ha manifestado ya con relevante intensidad y notables resultados la advocacy por el sector privado de los intereses generales de la ciudad. Ejemplos de prestigiosas organizaciones como London First, nos ponen en la senda de acciones de Diplomacia Urbana Privada en las que el enfoque de la gestión de intereses y el lobby en pro de los intereses generales de la ciudad (y consecuentemente, de los intereses particulares de sus miembros e impulsores). Según relata su web, “We are a non-profit organisation with the mission to make London the best city in the world in which to do business. We aim to influence national and local government policies and investment decisions to support London’s global competitiveness”. Integrando a las empresas y agentes económicos más importantes de la ciudad de Londres, London First constituye un testimonio vivo y revelador (es especialmente interesante el apartado “Our Successes” de su web, lleno de facts & figures) del poder de la urban advocacy y el lobby en pro de la capital del Reino Unido).

En Norteamérica encontramos la interesante experiencia del Partnership for New York City, que se define como una red de business leaders dedicada a mejorar la economía de los 5 distritos de la Ciudad y a mantener la posición de la ciudad como centro mundial del comercio, las finanzas y la innovación. Nuevamente, y al igual que se ha descrito para el supuesto de London First, la calidad y prestigio de sus integrantes, su compromiso con el proyecto, la estructuración de su organización con desginación de responsables ejecutivos y consultivos y la auto-financiación a través de sus miembros hacen de esta organización un actor interesante en el plano de la Diplomacia Urbana ejercida por el sector privado, que ha encontrado resonancia en otras capitales como Barcelona. El resultado de sus acciones de urban advocacy para la ciudad de NY pueden consultarse en su Resource Center, y su entorno de acción abarca toda la esfera de Policy Making, acción de gobierno y gestión de intereses públicos de los EEUU y grandes entornos de influencia internacional.

Last but not least, y algo más reciente, podemos citar el ejemplo de Barcelona Global, autodenominada como “Thinking Plattform for thinking and doing”, y que se constituye en torno a un grupo de significados empresarios que pretende crear un programa para la promoción económica de la ciudad, sobre la base de fijación de una agenda urbana y el compromiso –también financiero- de un prestigioso elenco de socios del entorno privado empresarial con sede e intereses en la ciudad. Barcelona Global, bajo el objetivo común de mejorar la competitividad de Barcelona, a potenciar la marca Barcelona asociándola a los sectores y actividades de mayor valor añadido y calidad, a facilitar la atracción, acogida y retención de inversión extranjera y talento internacional en Barcelona, a poner en contacto el talento innovador y los centros dedecisión empresarial e institucional, a fomentar el diálogo transversal entre sectores económicos y colectivos como herramienta de detección de oportunidades de desarrollo y a colaborar con otras instituciones, entidades y administraciones públicas en diferentes tipos de proyectos e iniciativas que coincidan en sus objetivos estratégicos y su agenda urbana.

Barcelona Global, dirigida por el abogado Emilio Cuatrecasas, -que formuló su visión de manera rotunda hace unos meses “La actividad económica de Barcelona no puede decantarse en exceso hacia el ocio. El sol no es un mérito de los barceloneses. Hay que trabajar más para lograr que Barcelona sea también un lugar en el que hacer negocios, crear riqueza”, quiere reproducir en Barcelona el esquema de trabajo de otros lobbies locales como los ya apuntados London First o Partnership for New York, y que impulsan desde el sector privado políticas de desarrollo local con la complicidad y/o anuencia del sector público. Pretende la constitución de una red de ejecutivos barceloneses que viven en otras ciudades del planeta y a los que se quiere conferir la representación de los intereses de la asociación y por ende de la ciudad, y, que la vez, ejerzan de activos embajadores y observadores de lo que ocurre en su lugar de residencia, favoreciendo las conexiones con la ciudad de Barcelona.

5.- Redes de Ciudades como actores de la Diplomacia Urbana.-

Para concluir este análisis transversal de la Urban Advocacy y la Diplomacia Urbana, en la era de la híper-sociabilidad digital cabe una breve mención al papel de las Redes, Asociaciones de Ciudades y otros agregados de entidades urbanas que se constituyen para la defensa de intereses comunes de carácter general y a los que no es ajena la acción de lobby ad extram (son estas Redes las que la desarrollan) o ad intram (cuando son receptoras, por su condición de actores políticos y económicos, de la acción de otras estrategias de lobby e influencia de terceros).

Como ya hemos tenido ocasión de señalar, destaca en el ámbito europeo el papel del Comité de las Regiones (CDR), que integra a 355 miembros (regiones europeas y municipalidades) y cuya función es la de exponer los puntos de vista regionales y locales acerca de la legislación de la Unión Europea, emitiendo Dictámenes sobre las propuestas de la Comisión, que luego pueden terminar inspirando e informando esta legislación. En el ámbito europeo, al ya citado papel de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), o de la RECI – Red Española de Ciudades Inteligentes en el ámbito de la innovación urbana y las Smart Cities para los municipios españoles, testimonio real de una estrategia de Diplomacia Urbana que atiende a la Agenda Urbana ordinaria o extraordinaria de las ciudades españolas, cabe también reseñar el papel del ANCI (Associazione Nacionale Comuni Italiani), como canalizador de los intereses de los Ayuntamientos italianos. 

En el mismo sentido, cabe reseñar el papel de las alianzas forjadas en el marco del World Urban Forum de ONU – Habitat, la Red Eurocities, el C-40 Climate Leadership Group, la joven Red de Ciudades del África Occidental, la red de ciudades vinculadas al Mayor’s Challengeliderado por el ex – Alcalde de Nueva York Michael Bloomberg o la interesante experiencia de la Euro-Latin-American Alliance of Cooperation among Cities (Proyecto AL-Las), estrictamente orientada a fortalecer la acción diplomática de las ciudades y los entes locales. Habrá que seguirlas de cerca.

Las ciudades han tomado la iniciativa y el control y no lo dejarán (Cities networking rather than being networked). Si el mundo de la innovación urbana se declina en clave de Red, la nueva Diplomacia de Ciudades apuesta por la estrategia de advocacy, la comunicación y la embajada digital colectiva como pilares para su desarrollo y consolidación.

Sé el mejor Embajador de tu ciudad.

 

* Este post es una adaptación del original  publicado en URBAN 360º, el blog editado por Pablo Sánchez Chillón, Abogado Urbanista y Public Affairs Advisor, experto en Diplomacia Urbana y Co-fundador de la Consultora Eolex Citylab (España).