Redefiniendo la #CiudadInteligente (Parte II)

Leer Parte I

Recopilación de definiciones de  Ciudad Inteligente

Se suele presentar la Ciudad Inteligente como un modelo utópico de redes y sensores interconectados, donde todos los ciudadanos interactúan constantemente con los servicios de la ciudad a través de sus computadoras, Teléfonos inteligentes o tabletas, una ciudad que facilita la interacción del ciudadano con los diversos elementos institucionales, urbanos y tecnológicos, haciendo que su vida cotidiana sea más fácil, y permitiendo el acceso a una cultura y una educación que hacen referencia tanto a los aspectos ambientales como a los elementos culturales e históricos. Tal tipo de definiciones, aunque ciertamente cuentan con elementos fundamentales de lo que debe ser una Ciudad Inteligente, suelen ser demasiado irreales, y adolecer de enfocarse en uno u otro aspecto, traicionando el carácter holístico e integrador del concepto. A continuación se proponen algunas definiciones comúnmente utilizadas, tanto de bibliografía académica, como utilizadas por distintas empresas y organismos, incluyendo las definiciones que adoptan las propias ciudades que se proponen desarrollar iniciativas digitales mediante su plan plasmado en la Agenda Digital. El cuadro que se presenta es de elaboración propia, tomando como fuertes bases las recopilaciones ya realizadas por TaewooNam y Theresa A. Pardo (2011), y el grupo de investigación de Cintel, encabezados por Laura Liliana Moreno Herrera y Alejandro Gutiérrez Sánchez (2012).

FUENTE

DEFINICIONES Y ENFOQUES

Boyd Cohen (…)

Una definición sencilla sería la de una ciudad que usa tecnologías de la información y las comunicaciones (Tic) para proporcionar servicios a sus ciudadanos. Una definición más amplia, como propone el experto, es la que dice que las Ciudades inteligentes son las que utilizan las TICs para ser más inteligentes y eficientes en el uso de recursos, reduciendo costes y ahorrando energía, mejorando los servicios proporcionados y la calidad de vida, y reduciendo la huella medioambiental, todo ellos con la ayuda de la innovación y una economía baja en carbono.

Smart Cities Council

Aquella que usa las tecnologías de la información y las comunicaciones para mejorar su habitabilidad, productividad y sustentabilidad mediante la recolección, comunicación y análisis de datos dentro y entre ministerios y terceras partes.

Adam Greenfield, (2013)

“Against the Smart City”

investigador de London School of Economics

Afirma que el concepto de ciudad inteligente vendido por las empresas tiene poco que ver con la ciudad en sí misma y con su funcionamiento. Su crítica se basa en la idea de que la vida urbana es dinámica, sin estructura y caótica mientras que la ciudad inteligente es predecible. Greenfield afirma en su libro que las ciudades ya son inteligentes sin necesidad de las soluciones tecnológicas que venden IBM, Siemens, Cisco y demás y que esta inteligencia reside en sus ciudadanos.  Su invitación es que aquellos que estamos en el diseño y la gestión de la ciudad debemos centrar las acciones en el componente humano de la ciudad.

Cisco: Gordon Falconer y Shane Mitchel (2012)

Aquellas que mitigan los problemas relacionados con la alta urbanización a través de la adopción de soluciones que toman ventaja de las tecnologías de la información y la comunicación para incrementar las eficiencias, reducir costos y mejorar la calidad de vida.

JesseBent (2014)

El concepto de Ciudad inteligente en este contexto enfatiza un número de “productos inteligentes” que se caracterizan por una sensibilidad tecnológica que esta incrementalmente integrándose con la “internet de las cosas”, permitiendo al producto reaccionar y comunicarse con el entorno cambiante que lo rodea. Esto lleva a operaciones óptimas y mejoras en la eficiencia

Fadela Amara (2010)

Una Ciudad Inteligente lo es fundamentalmente a través de la digitalización, utilizando todo el abanico de tecnologías disponibles al servicio de los ciudadanos. Igualmente, una Ciudad inteligente debe ser capaz de crear empleos, además de tener un sistema de transportes de alta calidad al servicio de los residentes, para así garantizar una buena y cómoda movilidad. A esta lista también se agregan hogares saludables y funcionales, un buen sistema sanitario y educativo, y facilidades en materia de ocio y diversión.

Eco inteligencia (2011)

Las SmartsCities son la representación más ambiciosas de la internet de las cosas. El objetivo es aglutinar todo un ejército de sistemas inteligentes que suministren (y gestionen) información para y a través de los ciudadanos (…) Resumiendo, el modelo de Smart City agrupa una serie de características propias, moldeadas a través de la combinación de todos los factores que influyen en el progreso de la ciudad: Económico, político, social, medioambiental, de movilidad y de calidad de vida. Partiendo de ellos se camina hacia un modelo organizativo y tecnológico propio de una ciudad moderna. Sin embargo, este modelo urbano requiere un novedoso complejo de infraestructuras que faciliten la actividad diaria de sus habitantes”

ForresterResearch

Enfatiza el uso de la computación para monitorear la infraestructura e improvisar los servicios: “El uso de las tecnologías computacionales inteligentes para hacer los componentes de la infraestructura crítica y los servicios de la ciudad – que incluyen la administración de la ciudad, la educación la salud, la seguridad pública, el transporte y las utilidades – más inteligentes, interconectados y eficientes”.

Oficina norteamericana de información científica y técnica

Una ciudad que monitorea e integra condiciones de todas sus infraestructuras básicas, incluyendo caminos, puentes, túneles, vías, subterráneos, aeropuertos, muelles, comunicación, agua, energía, edificios gubernamentales, puede optimizar sus recursos, planificar sus actividades preventivas de mantenimiento y monitorear los aspectos de su seguridad mientras que maximiza los servicios para sus ciudadanos. servicestoitscitizens.”

IBM – Página oficial

http://www.ibm.com/smarterplanet/es/es/smarter_cities/overview/

Las ciudades más inteligentes impulsan el crecimiento económico sostenible y la prosperidad para sus ciudadanos. Sus dirigentes disponen de las herramientas necesarias para analizar los datos que les permitirán tomar mejores decisiones, anticiparse a los problemas para resolverlos de forma proactiva y coordinar los recursos para actuar de forma eficiente”. Una vez más los datos. Todos los dispositivos que puedan recopilar información de los ciudadanos, para conocerlos mejor, serán bienvenidos en este nuevo concepto de urbanidad. Al igual que esas soluciones de software capaces de interpretar todo esa información que constantemente crean los usuarios.

 

Smart cities should be regarded as systems of people interacting with and using flows of energy, materials, services and financing to catalyse sustainable economic development, resilience, and high quality of life; these flows and interactions become smart through making strategic use of information and communication infrastructure and services in a process of transparent urban planning and management that is responsive to the social and economic needs of society.

Agenda digital Ciudad de Malaga (2005)

Una Ciudad Inteligente se basa en la aplicación de las TIC a la gestión de los servicios públicos, con el objetivo de llegar a ser una ciudad eficiente, sostenible y de alcanzar ahorros para las arcas municipales. “A través de la implantación de tecnología y de sistemas inteligentes, se están logrando importantes ahorros económicos, se están reduciendo las emisiones contaminantes en la ciudad y se está mejorando la calidad de vida de los malagueños.”

IDC España (2011)

Consultora

Las Smart Cities o ciudades inteligentes son una unidad finita de una entidad local (distrito, ciudad o, eventualmente, región o pequeño país) que hace empleo de las TIC para transformar su modus operandi en áreas como la energía, medio ambiente, gobierno, movilidad o edificación.

Fundación País digital Chile

Smart Cities como ciudades que, por medio de aplicación de las Tics en su infraestructura, buscan lograr mayor eficiencia en sus recursos, un desarrollo más sostenible y un incremento de la calidad de vida de sus habitantes. Básicamente, se intenta mejorar la relación entre los ciudadanos y su ciudad, infraestructura y servicios.

Juan CristobalConstain (2014)

La ciudad inteligente es aquella que permite a los ciudadanos interactuar en múltiples niveles con los sistemas que la ciudad emplea día a día y en la cual el ciudadano es capaz de “hackear” las plataformas tecnológicas y la ciudad para mejorar su calidad de vida.

Hans Schaffers Et Al. (2011)

La Ciudad Inteligente es la respuesta de las ciudades a los retos que el desarrollo urbano y socioeconómico plantea para el bienestar de sus ciudadanos basadas en las posibilidades y soluciones que las tecnologías de la información y de las comunicaciones ofrecen.

Agenda Digital Ciudad de Quito (2013)

Ciudad Inteligente como “la que incorpora en su vida cotidiana tecnologías de la Información y de Comunicaciones para mejorar tanto su calidad de vida como su capacidad de desarrollo, incorporando canales de innovación y fortaleciendo su infraestructura, permitiendo el acceso de todos sus habitantes a la Sociedad Global de la Información y el Conocimiento”

Mahizhnan, A. (1999)

The Institute of Policy Studies

“Smart Cities. Singapour case”

Isla Inteligente: ciudad con infraestructura de información avanzada a nivel nacional para interconectar computadoras en cada hogar, oficina, escuela y fábrica con políticas nacionales centradas: IT-Educación, IT Infraestructura, IT Economía y Calidad de vida.

 

Hall, Robert E. (2000)

2nd International Life Extension Technology Workshop

“The vision of a smart city”

Una ciudad que monitorea e integra las condiciones de todas sus infraestructuras básicas (carreteras, puentes, túneles, rieles, metro, aeropuertos, puertos, agua, energía, incluso los edificios más importantes) para optimizar y mejorar sus recursos, planificar sus actividades de mantenimiento preventivo, supervisar los aspectos de seguridad y maximizar los servicios a los ciudadanos.

 

Centre of Regional Science –SRF (2007)

Vienna University of Technology.

“Smart cities. Ranking of European medium-sized cities”

Una ciudad inteligente se desempeña de manera prospectiva en seis áreas: (i) Economía/Competitividad, (ii) Ciudadanos/Capital Humano y Social, (iii) Gobernanza/Participación, (iv) Movilidad/Transporte y TIC, (v) Medio Ambiente/Recursos Naturales y (vi) Calidad de Vida, basadas en la combinación "inteligente" de dotaciones y actividades de los ciudadanos auto-determinantes, independientes y conscientes.

 

Moss Kanter, R. y Litow, S. (2009)

Harvard University / IBM Corporation

“Informed and Interconnected: A Manifesto for Smarter Cities”

Una ciudad donde la tecnología se utiliza para mejorar la infraestructura humana del mismo modo en el que puede mejorar la infraestructura física.

Una ciudad inteligente entiende que las personas son los conectores más importantes de múltiples subsistemas, convirtiendo la ciudad de un conjunto mecánico de elementos de infraestructura en un conjunto de comunidades humanas activas.

Una ciudad que ofrece soluciones sistémicas (integradas e interconectadas) basadas en tecnologías que pueden reducir los costos financieros y humanos/sociales al tiempo que aumentan la calidad de vida, con visión y compromiso para crear nuevas formas de trabajar juntos en las comunidades.

 

Caragliu, A. et al (2009)

Politecnico di Milano y otras.

“Smart cities in Europe”

En una ciudad inteligente las inversiones en capital humano, en capital social y en las tradicionales (transporte) y modernas (TIC) infraestructuras de comunicación son el combustible sostenible del crecimiento económico y de una alta calidad de vida, con una inteligente gestión de los recursos naturales a través de la gestión participativa.

 

Harrison, C. et al (2010)

IBM Journal of Research and Development

“FoundationsforSmarterCities”

Una ciudad que conecta la infraestructura física, la infraestructura de TI, la infraestructura social y la infraestructura de negocios para aprovechar la inteligencia colectiva de la ciudad.

Particular atención a la amplia gama de dispositivos inteligentes que recolectan información, llamándola una “instrumental, interconectada e inteligente ciudad”

Toppeta, D. (2010)

The Innovation Knowledge Foundation

The Smart City vision: How Innovation and ICT can build smart, “liveable”, sustainable cities.

Una ciudad que combina las TIC y la tecnología de la Web 2.0, diseñando y planeando esfuerzos para desmaterializar y agilizar los procesos administrativos gubernamentales y ayudar a identificar nuevas e innovadoras soluciones a la complejidad de la gestión de la ciudad, con el fin de mejorar la sostenibilidad y la habitabilidad.

Washburn, D. et al (2010)

Forrester Research

Helping CIOs Understand “Smart City” Initiatives

Una ciudad que usa computación inteligente para hacer más inteligentes, interconectados y eficientes los componentes críticos de la infraestructura y de los servicios de la misma: gobernanza, educación, salud, seguridad pública, bienes raíces, transporte y servicios públicos.

 

ARUP (2010)

Arup’s IT and Communications Systems team

Transforming the 21st century city via the creative use of technology

Una ciudad inteligente es aquella en la que la conectividad y las estructuras de los sistemas urbanos son claras, simples, sensibles y maleables, incluso a través tecnologías y diseños contemporáneos, creando soluciones más eficientes y ciudadanos informados.

 

Alcatel – Lucent (2011)

Getting Smart about Smart Cities

La ciudad inteligente es un modelo para una visión específica de desarrollo urbano moderno soportado en redes IP y accesos de Banda Ancha, implementado en etapas progresivas e inteligentes: (i) redes de infraestructura, (ii) contenidos y comunicaciones, (iii) construcción inteligente y (iv) e-servicios al ciudadano mayor acceso y redes core.

Fundación Telefónica (2011)

Smart Cities: un primer paso hacia la internet de las cosas

Ciudad que usa las TIC para hacer que, tanto su infraestructura crítica, como sus componentes y servicios públicos ofrecidos, sean más interactivos, eficientes y los ciudadanos puedan ser más conscientes de ellos, donde las inversiones en capital humano y social, y en infraestructura de comunicación, fomentan precisamente el desarrollo económico sostenible y una elevada calidad de vida, con una gestión sabia de los recursos naturales a través de un gobierno participativo. Primer paso hacia el internet de las cosas.

Modelo holístico de ciudad que permita ir desplegando servicios según prioridades pero sin que ello suponga tener silos de información que comprometan el desarrollo futuro de la Smart City y sus servicios.

Es una ciudad comprometida con su entorno, tanto desde el punto de vista medioambiental como en lo relativo a los elementos culturales e históricos.

Falconer, G. y Mitchell S (2012)

CISCO

Smart City Framework a Systematic Process for Enabling Smart + Connected Communities

El modelo de ciudad inteligente es una metodología de simple decisión que permite a los sectores público y privado planificar y poner en práctica iniciativas de ciudad inteligente con mayor eficacia.

Hans Schaffers, ESoCE Net NicosKomninos, URENIO Marc Pallot, INRIA. (2012)

Smart Cities as Innovation Ecosystems Sustained by the Future Internet

Los principales desafíos para el éxito de las estrategias de ciudad inteligente es la convergencia de las habilidades y creatividades, impulsadas por los usuarios de innovación, el espíritu empresarial, la financiación de capital riesgo y la gestión de las diferencias intra-gubernamentales

European Commision (2012)

Smart cities and communities - European innovation partnership

Las ciudades y las comunidades Inteligentes son un modelo que integra energía, transporte, información y comunicación con el objetivo de catalizar el progreso en áreas donde: (i) la producción, distribución y uso de energía, (ii) la movilidad y transporte y (iii) las tecnologías de la información y la comunicación están íntimamente ligadas y ofrecen nuevas oportunidades interdisciplinarias para mejorar los servicios y reducir el consumo de recursos: energía, gases de efecto invernadero y otras emisiones contaminantes.

 

Chourabi H. et.al (2012)

IEEE.2012 45th Hawaii International Conference on System Sciences

Understanding Smart Cities: An Integrative Framework

Construir ciudades inteligentes son estrategias emergentes para mitigar los problemas generados por el crecimiento de la población urbana y la rápida urbanización. Las iniciativas que se diseñen e implemente deben considerar ocho (8) factores claves: (i) gestión y organización, (ii) tecnología, (iii) gobernanza, (iv) contexto político, (v) personas y comunidades, (vi) economía, (vii) infraestructura construida y (viii) el medio ambiente.

Estos factores influencian las iniciativas con diferentes grados y momentos de tiempo. La tecnología puede ser considerada como un factor meta ya que podría influir cada uno de los otros siete factores.

 

¿Hace falta un cambio de paradigma?

Observando a grandes rasgos las definiciones presentadas se observa que tales definiciones provienen en general de Rankings y artículos elaborados por distintas empresas del sector privado, que por lo general suelen tener sus propios intereses a la hora de armar una definición del objeto de estudio. Al margen de esto, la mayoría de las definiciones presentan las mismas falencias generales, que llevan al presente trabajo a invitar a una nueva reflexión sobre el concepto de Ciudad Inteligente. Recordemos la importancia de las definiciones para enmarcar los objetos de estudio, y advertiremos rápidamente que según las definiciones tradicionales el campo de estudio de las Ciudades inteligentes se vuelve muy limitado, impidiendo considerar Inteligentes a la mayor parte de las ciudades en el mundo, a pesar de que en muchas se desarrollan iniciativas y proyectos holísticos que hacen uso de las tecnologías de la información y la comunicación para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Partiendo desde esta limitación, incentivada por el popularizado uso de rankings de ciudades inteligentes, otras tantas limitaciones se desprenden de las definiciones comúnmente utilizadas de Ciudad Inteligente. El objetivo  principal del presente trabajo es no solo resaltar las falencias comunes de las mismas, sino proponer los lineamientos para una nueva definición.

En primer lugar, es fácil advertir, y ha sido hecho por otros autores, que muchas definiciones de Ciudad Inteligente se limitan a propugnar el uso de las tecnologías del mundo contemporáneo, sin proponer objetivos claros para el uso de tales tecnologías. En otras palabras, para muchas definiciones, cualquier ciudad que haga uso de las tecnologías es una Ciudad Inteligente. Esta conceptualización debe ser superada por lo limitada y perjudicial que es en sí misma. Adoptar esta definición ha llevado a muchos políticos a preocuparse simplemente por implementar tecnología “porque si”, acumulando gastos a sus ciudadanos sin plantear objetivos definidos, y terminando en costos altísimos para proyectos fracasados. El simple uso de las tecnologías tal vez pueda definir a una ciudad como Ciudad Digital, pero jamás podrá ser llamada una ciudad que usa estas tecnologías sin una eficiente adecuación de medios a fines como ciudad inteligente. Aprovechando las palabras de Gemma Galdón Clavell (), “la euforia tecnológica nos lleva a infravalorar los costes a medio y largo plazo de la apuesta Smart, y la pelota de las responsabilidades continua rodando de despacho en despacho, de legislatura en legislatura”. A menudo, quienes tienen que decidir sobre la adquisición de soluciones y productos tecnológicos infravaloran los costes a largo plazo, lo que hace fácil vender malas soluciones para problemas poco o mal definidos.  A su vez, considero, al igual que…, que una Ciudad Inteligente no se limita a su elemento estructural, entendido como la implementación de las nuevas tecnologías, sino que debe tratarse de un concepto más amplio y mucho más comprehensivo, que incluya instituciones y  valores diferenciados y una continua preocupación en el ser humano y el ciudadano en sí mismo. Una ciudad solo puede ser inteligente si se preocupa por la calidad de vida de sus ciudadanos, y nunca puede serlo si su única preocupación es la implementación de tecnologías caras sin sentido u objetivo definido alguno.

En segundo término, las definiciones normalmente utilizadas limitan la definición a unas pocas ciudades, principalmente concentradas en los países industrializados, destacando Europa y Estados Unidos, o permitiendo la introducción de algunas capitales de países en vías de desarrollo, pero con escasas posibilidades de ser realmente tenidas en cuenta como modelos a seguir por el resto de los municipios de la región.Las definiciones limitan las posibilidades de ciudades más pequeñas, o con menores recursos, como lo son la mayor parte de las ciudades o municipios en Latinoamérica. Esto sin duda minimiza los incentivos de implementación de iniciativas “inteligentes” en tales ciudades, que por sus características de base jamás lograrán entrar en los rankings (y por ende, obtener la mirada de inversores interesados en tales iniciativas). Las definiciones normalmente utilizadas limitan el campo de estudio de las ciudades inteligentes a aquellas grandes ciudades industrializadas, capitales económicas, políticas o intelectuales globales, donde habitan millones de personas y cuentan con amplios recursos. Por sus características de base menos del 1% de las ciudades en el mundo podrán llegar a ser “inteligentes” según las definiciones actuales.

No sólo, la vara es alta, sino que las agendas, realidades, capacidades y problemas de unas y otras son muy diferentes

El punto anterior sin dudas se refuerza a partir de los rankings comúnmente elaborados por empresas privadas u organismos internacionales en base a las definiciones de Ciudad Inteligente tradicionalmente utilizados. Sorprenden algunos indicadores comúnmente utilizados, como cantidad de cámaras de seguridad, cantidad de servicios de transporte público disponibles, cantidad de museos, teatros o cines o eldesarrollo de edificios eco- sustentables. Según estos estándares, por definición, miles de ciudades alrededor del mundo quedan irremediablemente afuera de cualquier posibilidad de clasificación, aun cuando muchas de ellas realizan esfuerzos activos por mejorar la vida de sus ciudadanos y manejar de forma más eficiente sus recursos a través del uso de las nuevas tecnologías. Por otro lado, la popularización de los rankings tiene el peligroso efecto de hacer a los políticos presos de los mismos, intentando estos a veces destacar en indicadores que sus ciudades ni siquiera necesitan (como el caso implementación de cientos cámaras de seguridad en poblaciones con índices de inseguridad increíblemente bajos) solo para subir puestos en tales rankings, para conseguir tal vez la atención de los organismos internacionales y de nuevos inversores.

La mayoría de las definiciones comúnmente utilizadas de Ciudad Inteligente y los rankings tienden a promover una homogenización del  concepto. No podemos negar que las ciudades son diferentes. Proponer objetivos de máxima universales para todas conlleva el peligro de obviar sus diferencias y presuponer que todas quieren o necesitan lo mismo. Como menciona Pablo Sánchez Chillon (2012), “tal punto se destaca en los países de América Latina, que parten de unos antecedentes y un marco de realidades bien distinto del que caracteriza a los maduros procesos de reflexión y acción sobre la Smart City que se desarrollan en Europa, con las contradicciones sociales manifestadas en sus metrópolis y la tozuda permanencia de desequilibrios en términos de renta urbana que generan barreras de acceso y excusión a los servicios elementales para una parte significativa de la población de estos lugares”.

En ciudades tan heterogéneas como las latinoamericanas, con gran diversidad de tamaños de población, recursos disponibles, climas, localización geográfica, culturas, etc, se torna sumamente peligroso imponer objetivos o indicadores que todas debieran alcanzar por igual si pretenden ser llamadas ciudades inteligentes.

Las definiciones comúnmente utilizadas y los rankings que se llevan a cabo con frecuencia olvidan que no todas las ciudades quieren, necesitan o pueden lograr lo mismo. Para dar ejemplos concretos, prácticamente ninguna ciudad del interior argentino cuenta con programas de bicicletas públicas, porque gran parte de sus habitantes ya cuenta con la suya propia, no precisan de la posibilidad de realizar trámites o reclamos por internet porque los ciudadanos se encuentran lo suficientemente cerca de su intendente como para realizar el reclamo personalmente (y muchos disfrutan de ello), no cuentan con museos y teatros simplemente porque no es redituable o sostenible económicamente, o no cuentan con cámaras de seguridad en todas sus esquinas porque los crímenes son escasos como para justificar tal gasto, y esto no quiere decir que estas ciudades no quieran llegar a ser inteligentes, sino simplemente que sus necesidades o capacidades son distintas. Las definiciones “de máxima” comúnmente utilizadas y los rankings de ciudades inteligentes suelen olvidar esto y pretenden homogeneizar las necesidades que tiene que cubrir una ciudad para ser inteligente, cuando muchas veces los ciudadanos ni siquiera tienen tal necesidad.

Pareciera necesario debatir y hasta proponer definiciones alternas de Ciudad Inteligente para la región.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA