Redes de innovación y ciudades: tres casos en la Provincia de Buenos Aires, Argentina (Parte II)

LEER PARTE I

Los contextos políticos

El contexto nacional

Las políticas públicas de innovación productiva a escala local no pueden separarse de las políticas públicas a escala nacional y provincial. En el ámbito nacional, el Plan Argentina Innovadora 2020 constituye el lineamiento estratégico en materia de Ciencia y Tecnología e Innovación productiva. A nivel provincial, es destacable el Plan Estratégico Productivo 2020, que se inscribe dentro del Plan Argentina Innovadora, pero se suscribe al territorio de la Provincia de Buenos Aires.

En ambos documentos están plasmadas las líneas de acción, los plazos y las áreas estratégicas de desarrollo científico tecnológico. Una de las características principales del Plan Argentina Innovadora, que lo diferencia sustancialmente de las propuestas anteriores, es la incorporación de los Núcleos Socio Productivos Estratégicos (NSPE). El objetivo de los NSPE es combinar (…) “el aprovechamiento de las potencialidades que ofrecen las tecnologías de propósito general en distintos sectores socio-productivos y en entornos territoriales determinados, a fin de generar ganancias cualitativas significativas en competitividad productiva, mejoramiento de la calidad de vida de la población, y posicionamiento en términos de tecnologías emergentes y desarrollo tecnológico esperables en el mediano y largo plazo (…)[1]”.

El Plan establece seis grandes áreas de focalización de la inversión en ciencia y tecnología, de acuerdo a los criterios estratégicos nacionales, en consulta con las provincias y municipios: Agroindustria, Ambiente y Desarrollo Sustentable, Desarrollo Social, Energía, Industria, y por último Salud. Si bien el componente tecnológico se encuentra presente en todas las áreas y núcleos prioritarios de desarrollo, existe una subárea dentro de Desarrollo Social que remite a la idea de innovación y desarrollo local: “Economía Social y Desarrollo Local para la Innovación Inclusiva” que plantea el “Desarrollo y utilización de tecnologías dirigidas a la generación de productos y sistemas de producción con fines socio-productivos inclusivos tendientes a la satisfacción de derechos y acceso a bienes y servicios, participación en procesos de toma de decisiones y distribución y garantía de acceso y ejercicio de derecho de trabajo digno[2]”.

Además el Plan Argentina Innovadora 2020 indica: “La reciente reorientación en los modos de intervención del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva abarca cuatro tendencias principales:

  1. El viraje gradual de políticas horizontales hacia políticas diferenciadas y focalizadas.
  2. El mayor énfasis otorgado a una modalidad más sistémica de impulso a la innovación.
  3. La creciente relevancia asignada a la innovación en red, especialmente en el caso de las tecnologías de mayor complejidad.
  4. El reconocimiento de que las actividades de CTI pueden y deben contribuir a un mejoramiento de las condiciones de desarrollo e inclusión social[3]”.

En la página 34 expresa: “(…) se trata de que la generación de capacidades sistémicas potencie la aptitud de los agentes para explorar y detectar dónde se encuentran las nuevas oportunidades de desarrollo, “decodificarlas” y ajustar su respuesta en función de las necesidades emergentes, así como posicionarse en términos de conocimientos de base o precompetitivos que provean una adecuada plataforma para la innovación. A su vez, se aspira a generar un modelo de gestión de la ciencia y la tecnología a través del cual el conocimiento se distribuya socialmente y así la ciudadanía sea partícipe activa de la construcción de soluciones tecnológicas que contribuyan a dar respuesta a sus necesidades de  desarrollo integral y bienestar social[4]”. 

Esta política privilegia el uso de C&T para la resolución de problemas locales y el estímulo al desarrollo local. En la pág., 46, añade: (…) se pretende trascender la clásica mirada sobre la transferencia lineal de conocimientos y tecnologías para la resolución de problemas y se aspira, en cambio, a que los actores locales participen en ámbitos institucionales creados a tal efecto para decidir, con el apoyo de científicos, tecnólogos, representantes gubernamentales (ya sean de nivel nacional, provincial o local) y organizaciones de la sociedad civil (incluyendo, por ejemplo, sindicatos, ONGs, etc.), las formas de conocimiento y tecnología que consideren más adecuadas para dar satisfacción a sus demandas”[5].

Es evidente que desde el plano nacional se reconoce la necesidad de fortalecer los procesos de innovación a nivel local, a partir de la comprensión de la necesidad de dar lugar a políticas que emergen de abajo hacia arriba (bottom-up). Son las propias comunidades las protagonistas de la innovación, de acuerdo a las demandas, necesidades y capacidades endógenas de desarrollo local. Por otro lado, se estimula la participación social en la tomas de decisiones en busca de la democratización de la ciencia y la tecnología.

Sin embargo, esto no quiere decir que las políticas de desarrollo en ciencia y tecnología se descentralicen. Por el contrario, la estrategia nacional y provincial es la de la “focalización”, es decir delimitar las áreas prioritarias a desarrollar. Las localidades no son las que deciden las áreas prioritarias; simplemente se ha comenzado a considerarlas un actor central a la hora de implementar las políticas definidas desde el Estado. Los lineamientos estratégicos plasmados en el Plan Argentina Innovadora 2020, a nivel nacional, y en el Plan Estratégico Productivo 2020, a nivel provincial, constituyen los ejes centrales de las políticas públicas de innovación y desarrollo local. Las iniciativas y experiencias locales se enmarcan dentro de estas propuestas generales.

Al respecto, el científico Gabriel Baum comenta: “ … es necesario y posible ir construyendo un sistema de innovación, pero para eso hay que definir políticas públicas y perseverar en ellas. Por ejemplo, el Plan Argentina 2020 del MINCYT, el Plan Industrial del Ministerio de la Producción, el Plan Agroalimentario Nacional, el Plan Argentina Conectada, Conectar Igualdad, y otros, son ejemplos interesantes de políticas públicas, pero está claro que todos ellos recién empiezan. Hay que llevarlos adelante y hacerlos políticas de Estado en el largo plazo. Si hacemos todo esto, es posible que Argentina sea algo como "un lugar para la innovación". La buena noticia es que por primera vez en muchas décadas estamos haciendo algo en la dirección correcta.[6]” y añade: “Si un país descuida (y más aun destruye) su educación, su sistema de ciencia y técnica, su industria, es imposible que pueda ser un lugar para la innovación. Las políticas públicas de promoción de la ciencia y la técnica a nivel nacional pueden permitir avanzar hacia ese lugar, repito, bastante difuso. Pero hace falta además generar sistemas locales que puedan integrar los conocimientos con las realidades locales, sino será difícil que algo de eso ocurra. De todos modos, son procesos de largo plazo, en la última década lo que ocurrió fue un primer paso, ahora tenemos un relativamente pequeño y entusiasta sistema de ciencia, se incorporó gente joven con mucho talento y muchas ganas de hacer, eso es muy importante e imprescindible.”

El contexto provincial

El Plan Estratégico Productivo 2020 del Gobierno de la Provincia de Buenos Aires, está enfocado a la vinculación entre conocimiento científico y desarrollo industrial. Al mismo tiempo, señala la importancia del trabajo conjunto entre los diferentes niveles territoriales (nacional, provincial y municipal) tomando en consideración los actores de la innovación (universidades, referentes del mundo científico, gobiernos, empresas, sindicatos y organizaciones de la sociedad civil).

Respecto a la innovación productiva, el documento resalta la “Innovación como motor de dinamismo”. Asimismo, estipula como objetivo general: “Maximizar la creación de valor agregado, por medio de la incorporación de ciencia y tecnología a la producción de bienes y servicios, con especial énfasis en el sector PyMES[7]”.

El documento describe las inversiones en materia de ciencia, tecnología e industria que hacen posible la profundización de políticas de innovación y desarrollo local. Por ejemplo, el hecho de contar con 17 universidades nacionales, 3 provinciales y 10 privadas, supone un avance en la formación de recursos humanos; la presencia de 62 agrupamientos industriales, 41 distritos productivos consolidados, 43 agencias de desarrollo, 5 polos tecnológicos, 10 incubadoras de empresas, 32 centros de investigación (CIC), 2 zonas francas entre las cuales se destacan La Plata y Bahía Blanca, permite optimizar las condiciones de infraestructura.

La Provincia de Buenos Aires constituye el eje central de las políticas públicas de innovación productiva en el país, por varios motivos: genera el 35,4% del PBI nacional; constituye un tercio de las exportaciones; aglutina al 40% de las empresas industriales del país y concentra al 42,2% de las PyMES industriales; y representa el 40% de la población total del país[8]. Es decir, no se trata  sólo de una provincia que forma parte del país, sino la más importante en materia de innovación productiva. Resulta difícil pensar en el avance en materia de Ciencia, Tecnología e Innovación productiva sin la participación activa de la Provincia de Buenos Aires y las ciudades que la integran. Es por eso que las políticas nacionales y provinciales de ciencia y tecnología requieren de una coordinación y confluencia permanente entre ellas.

Dentro de las múltiples cadenas productivas prioritarias para la Provincia, se destaca la  cadena de software y servicios informáticos como un eje importante a desarrollar en el futuro.  El sector informático se ha expandido un 87% desde el 2007 al 2011, ese último año llego a representar el 24% de las exportaciones totales[9].

Los 5 polos tecnológicos, las 10 incubadoras de empresas y los 32 Centros de Investigación no podrían explicarse sin el crecimiento exponencial de la cadena de producción de software y servicios informáticos. Tal como se destaca en el documento, una de las principales limitaciones de este sector es la insuficiencia de recursos humanos. La vinculación entre universidades, PyMES y Centros de Investigación resulta crucial a la hora de potenciar la formación de recursos humanos y vehiculizar el desarrollo local de este sector productivo.

Al momento de analizar las políticas públicas locales en materia de innovación social y productiva, no se puede desconocer este marco general que determina el lineamiento estratégico a nivel nacional y provincial. De la misma manera que no se pueden comprender los procesos de innovación y desarrollo local sin comprender como interactúan los actores locales de la innovación, tampoco se puede profundizar el análisis de estos fenómenos desprendido de las políticas públicas nacionales y provinciales que le dan sustento y orientación.

En la dinámica histórica de la relación entre conocimiento y sociedad es importante preguntarse ¿Para qué se forman profesionales en ciencia y tecnología? ¿Para desempeñarse en las grandes multinacionales o para servir a las necesidades de desarrollo de los municipios, la provincia y el país?

Ciudades innovadoras y gobiernos inteligentes

Para impulsar procesos de innovación social y productiva perdurables en el tiempo y con cierta solidez para impactar en el desarrollo económico y social de la población, se requieren no solo políticas públicas a escala nacional y provincial claras, eficaces y focalizadas, sino también gobiernos locales comprometidos con la innovación y el desarrollo local.

Para construir ciudades innovadoras, se requieren gobiernos inteligentes. ¿Cómo podríamos definir a los gobiernos inteligentes? Los gobiernos inteligentes son más que gobiernos que ofrecen servicios TIC en términos de mejorar la transparencia y la administración pública. No solo favorecen instancias de gobierno abierto, utilizando las redes sociales para comunicarse con los ciudadanos o publicando la declaración jurada de los funcionarios o permitiendo que a través del sitio web de la municipalidad, los vecinos puedan pagar sus impuestos y acceder a información pública de utilidad. Sino que además, impulsan y crean espacios y entornos de innovación en las ciudades, abiertos a la participación de la ciudadanía en una perspectiva de co-creación de la innovación y el conocimiento.

Siguiendo esta línea, los gobiernos inteligentes están preocupados por la formación de ciudadanos que puedan participar activamente en la cadena de innovación socio- productiva. Ciudadanos que no son solo clientes o consumidores de tecnología y conocimiento, sino también productores. El término “prosumidores” sintetiza esta dualidad, donde los ciudadanos consumen pero también producen información y conocimiento.

Un ejemplo que ejemplifica estos conceptos es la creación por parte del Gobierno Municipal de Bahía Blanca de la Agencia de Gobierno Abierto e Innovación en el año 2011. Este agencia, que tiene el rango de secretaría y trabaja en conjunto con las otras áreas de gobierno (desarrollo social, economía, salud, educación, etc.), tiene como objetivo principal: “Diseñar, proponer y coordinar las políticas de innovación municipal en las distintas secretarías y direcciones del gobierno municipal, investigando y analizando experiencias internacionales de innovación gubernamental y proyectos de ciudades inteligentes a fin de evaluar su incorporación[10]”. Además, la Agencia de Gobierno Abierto e Innovación asume el desafío de: “Proponer, diseñar e implementar proyectos de gobierno abierto con el objetivo de transparentar información municipal, promover la participación y la colaboración con los diferentes actores de la sociedad civil[11]”.

Instancias como estas son ejemplos de gobiernos inteligentes que se proponen favorecer la innovación productiva con participación de la sociedad. Si bien corresponde a un objetivo incentivado desde los ámbitos nacional y provincial, fortalecer la participación social, cada ciudad encuentra las formas y métodos locales para implementar y desarrollar iniciativas y experiencias en materia de gobierno inteligente.

Lo que está claro es que ninguna ciudad pueda llevar a cabo un proceso de innovación abierta, sin la participación activa del gobierno local, y ningún gobierno puede llamarse inteligente sino estimula la participación pública en el desarrollo de la innovación socio-productiva.

Autores: Susana Finquelievich, Patricio Feldman y Celina Fischnaller

LEER PARTE III

 


[2]Idem, Pag. 34

[3]Idem, Pag. 33

[4] Idem

[5] Idem

[6] Revista Canal AR. ¿Cuán innovadores somos los argentinos? Opina Gabriel Baum. 16 de octubre de 2013, http://www.canal-ar.com.ar/nota.asp?Id=19460

[7] Plan Estratégico Productivo Buenos Aires 2020, Unidad de Estadísticas y Estudios, Ministerio de la Producción, Ciencia y Tecnología, Gobierno de la Provincia de Buenos Aires

[8]Idem, Pag. 7

[9]Idem, Pag. 17

[11]Idem