Redes de innovación y ciudades: tres casos en la Provincia de Buenos Aires, Argentina (Parte III)

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La formación de ciudadanos inteligentes

La creación de Polos Tecnológicos en las ciudades de La Plata, Tandil y Bahía Blanca, constituyen un ejemplo concreto de aplicación de políticas transversales y multisectoriales, donde participan múltiples actores sociales como universidades, empresas, gobiernos locales y organizaciones de la sociedad civil en el proceso de innovación productiva.

Sin embargo, una ciudad no se vuelve innovadora solo por contar con un polo tecnológico. Es necesario, formar a los ciudadanos para que puedan participar en el diseño e implementación de innovaciones socio-productivas y tecnológicas. No basta con generar entornos o espacios para la innovación, se requiere también formar y capacitar a los ciudadanos en habilidades TIC, emprendedorismo, e-democracia, entre otros conocimientos que favorecen la innovación y el desarrollo local.

Las ciudades innovadoras y los gobiernos inteligentes necesitan impulsar instancias como  seminarios, Workshops, Hackatons, ferias de innovación, City Camps, entre otros; abiertos a la participación de los científicos y ciudadanos.

Además la presencia de universidades y centros de investigación que promueven actividades de I+D, permite formar los recursos humanos que necesitan las empresas locales y el polo tecnológico para generar procesos de innovación a escala local.

En el caso de la ciudad de Bahía Blanca, la Agencia de Gobierno Abierto e Innovación organizó el primer Hackaton[1] con el objetivo de: “desarrollar modelos de comunicación claros para la Sociedad en temas de Medio Ambiente, Salud y Desarrollo Social, sin excluir otros temas de interés que puedan surgir en el evento, así como también promover el desarrollo de aplicaciones que brinden información útil a los ciudadanía o instituciones[2]”. Participaron del evento, numerosos actores sociales como funcionarios de la Municipalidad, programadores independientes, investigadores, periodistas, académicos, expertos en Salud, Desarrollo Social y Medio Amiente, y representantes de ONGs.

Como resultado del Hackaton, los programadores que participaron del evento diseñaron un prototipo de plataforma de comunicación en temas referidos a la Salud y el Medio Ambiente; y han desarrollado un sistema inteligente de transporte de información que funciona a través de SMS y permite a los ciudadanos recibir información precisa sobre los horarios del transporte público en tiempo real. Esto sirve como ejemplo de cómo ciudadanos inteligentes pueden generar conocimiento disponible para mejorar la calidad de vida y bienestar de la sociedad.

Además, el gobierno de Bahía Blanca ha desplegado en algunos barrios postergados de la ciudad, los Centros de Alfabetización Digital (CAD), que tiene como objetivo principal la capacitación y alfabetización de los niños y adultos en el manejo de las TIC. Como señala el propio Gobierno local: “Educación con TIC (Tecnologías de la Información y la Comunicación) no es solamente el uso instrumental de las nuevas tecnologías sino que implica el aprendizaje de competencias de gestión de información, comunicación, intercambio con otros en un mundo global y capacidad de actualización permanente.  Hay una intención de entender a estas tecnologías como un recurso psico-social fundamental para la comunidad[3]”.

Estas iniciativas constituyen un claro ejemplo, no sólo de políticas sociales que buscan reducir las desigualdades en el acceso a la tecnología y el conocimiento, sino también como políticas tendientes a formar ciudadanos inteligentes en pos de construir ciudades innovadoras.

Otro caso destacado es el de la Ciudad de La Plata. El gobierno local organiza anualmente, a partir del 2012, la feria TEC[4], una exhibición de la producción local en ciencia y tecnología. Participan empresas, universidades nacionales e instituciones públicas, lo que constituye un ejemplo de trabajo en red entre el gobierno local y otros actores sociales para difundir la producción e innovación en TIC.

Acercar la ciencia a la sociedad, estimular la participación pública en materia de políticas de innovación y desarrollo local, construir redes entre los actores de la innovación (universidades, empresas, gobierno, organizaciones de la sociedad civil, etc.); permite distribuir geográfica y socialmente el conocimiento y el desarrollo económico. Que sean las ciudades, polos de desarrollo tecnológico, y no meros receptores de estas.

Las ciudades y la innovación productiva

Los gobiernos locales de la provincia de Buenos Aires han tomado medidas e impulsado políticas específicas para promover la innovación productiva en las ciudades. Los procesos de innovación no están desligados del contexto económico y social, y operan en aquellos sectores de la economía que son más dinámicos en un momento histórico determinado.

La incorporación de tecnología y conocimiento al proceso productivo constituye una fuente para agregar valor a la cadena de producción. Por ejemplo, en el caso de de actividades económicas como la agricultura, el aporte realizado por la biotecnología ha permitido generar mayor valor agregado en un sector en el que históricamente ha sido difícil.

El caso de la Ciudad de Tandil es emblemático. La economía de Tandil está basada principalmente en laagricultura, laganadería, el turismo, y la actividad minera. También se han instalado en la ciudad, entre otras, varias empresas de desarrollo de software, a medida que crece su reciente polo tecnológico. La creación del Parque Científico Tecnológico en la Universidad del Centro de la Provincia de Buenos Aires (UNICEN) es un ejemplo de articulación público/privada en torno a la incorporación de tecnología a la producción agrícola/ganadera. Se han firmado alrededor de 60 acuerdos entre empresas nacionales e internacionales, asociaciones de productores, el gobierno local y la Universidad señalada, en materia de investigaciones y desarrollo en áreas como salud y producción agrícola. La universidad aporta el soporte científico en temas relativos a Toxicología, Metabolismo, Psicología y Genética. Esto permite mejorar la producción agropecuaria, pero también estimular la investigación y desarrollo para agregarle valor y conocimiento.  

En el Polo están presentes empresas del sector que buscan establecer un polo de desarrollo de software que actúe a nivel local y regional. Más de 20 empresas nacionales e internacionales se encuentran participando del PI, la idea es transferir los aportes del campo informático a la actividad económica central de la ciudad, la agricultura y ganadería, de modo tal que un sector económico pujante sirve como motor de desarrollo de otro sector con gran perspectiva de futuro.

La incorporación de las TIC al proceso productivo no solo se limita a las actividades  económicas predominantes en algunas ciudades de la Provincia de Buenos Aires, como la agricultura y ganadería. La presencia de universidades, polos tecnológicos, y PyMES, permite impulsar actividades como el desarrollo de software y servicios informáticos que no tienen que ver con las condiciones naturales e históricas de estas ciudades.

Un ejemplo de esta complementación, es el proyecto de “Educación Continua” impulsado por la Escuela de Veterinaria de la UNICEN, que se propone diseñar un prototipo de software para almacenar, generar y centralizar información sobre la producción de carne bovina. El software podría ayudar a las empresas a que mejoren el proceso de producción, a partir de contar con mejores indicadores, registros y almacenamiento de datos.

En la Ciudad de Bahía Blanca, la existencia de un puerto comercial de gran envergadura transformó a esta ciudad en un polo de comercio importante para la Provincia de Buenos Aires. Bahía Blanca es además el mayor centro petroquímico del país, con una participación del 87% en la producción provincial y que concentra también el 64% de la producción nacional.

La creación del polo tecnológico y la instalación de empresas dedicadas al desarrollo de software permitieron iniciar un camino complementario de desarrollo local, priorizando la incorporación de las TIC de forma integral y permanente. En el año 2013 se inauguró el Centro Nacional de Micro y Nanotecnología del Bicentenario, cuyo objetivo central es: “promover la investigación y el desarrollo sustentable de la industria en Micro y Nano electrónica a nivel nacional, a través de la participación de empresas productoras de bienes y servicios y del sector académico, propiciando la sustitución de importaciones del sector y generando los mecanismos tendientes a facilitar la participación de la pymes[5]".

Con la participación del Instituto Nacional Nacional de Tecnología Industrial (INTI), la Universidad Nacional del Sur (UNS), la Universidad de San Martín (UNSAM), la Universidad Tecnológica Nacional (UTN), el gobierno de Bahía Blanca, empresas como Coradir, Unitec Blue, Probatery, Microtro, La Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE) y La Cámara Argentina de Industrias Electrónicas, Electromecánicas y Luminotécnicas (CADIEL), el centro prevé la producción de circuitos integrados de alta complejidad, utilizables en telefonía celular, televisores inteligentes y computadoras, entre otros dispositivos.

Por último, la ciudad de La Plata inauguró en el 2009 el Parque Tecnológico para promover la industria TIC con el fin de estimular la innovación y desarrollo. Este Polo está pensado para competir con el de Rosario y Córdoba, que son dos de los más grandes a nivel nacional en el rubro de la industria tecnológica. El Distrito Informático del Gran La Plata (DILP), un cluster de empresas nacionales e internacionales, forma parte del Parque, junto al gobierno local y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), una de las más importantes del país en términos de formación de recursos humanos para la industria. El objetivo principal es transformar a la ciudad en un “SilliconValey propio[6]”.

En La Plata también se localizan la Universidad Católica de La Plata, la Universidad Notarial Argentina, la Universidad del Este, y además, cuenta con una Facultad Regional de la Universidad Tecnológica Nacional, y con la Universidad Pedagógica.48 Éstas atraen estudiantes de todo el país y del extranjero, dándole a la ciudad una rica vida cultural joven, permeable a las innovaciones.

La relación entre los gobiernos locales y los ciudadanos a través de las TIC

Una de las características principales de una ciudad innovadora, tiene que ver con la relación fluida y transparente entre el gobierno local y los ciudadanos, a través del uso de las Tecnologías de Información y Comunicación (TIC).

La municipalidad de Bahía Blanca cuenta con un portal de Gobierno Abierto, donde los ciudadanos pueden realizar preguntas a los funcionarios y proponer iniciativas al intendente. En la sección de datos abiertos, los ciudadanos pueden acceder a las declaraciones juradas de los funcionarios, el presupuesto municipal, información acerca del intendente, programas sociales, etc. Además, el gobierno local se comunica con los ciudadanos, a través de las redes sociales como Twitter y Facebook.

El gobierno de la ciudad de La Plata, utiliza la telefonía móvil para comunicarse con los ciudadanos, a partir de dos iniciativas puntuales e interesantes: a) envía a través de SMS información referida a la disponibilidad de lugares para estacionar b) informa a los ciudadanos, también vía SMS, en caso de alerta meteorológica. Estas iniciativas responden a dos problemas locales: el tráfico y las inundaciones. Por eso, sirve como ejemplo de políticas públicas que atienden un contexto específico e intentan resolver problemáticas locales.

La municipalidad de Tandil no tiene un portal de gobierno abierto, y no utiliza las redes sociales para comunicarse con los ciudadanos, si bien estos pueden enviar por email sugerencias, reclamos e inquietudes al intendente de la ciudad.

La falta de herramientas de interacción entre gobiernos y ciudadanos, evidencia, muchas veces, la falta de herramientas que estimulen la participación pública en los procesos de innovación productiva. Por eso, de la mano de la creación de gobiernos inteligente, se forman ciudadanos activos e innovadores.

No es casualidad que la ciudad más avanzada en materia de participación social en los procesos de innovación productiva, Bahía Blanca, sea la ciudad que más ha avanzado en fortalecer y crear vínculos entre gobierno y ciudadanos a partir del uso de las TIC. El Portal de Gobierno Abierto y la Agencia de Gobierno Abierto e Innovación son un reflejo de este fenómeno.

Conclusiones

El análisis de los procesos de innovación productiva en entornos urbanos y la conformación de redes de innovación a escala local, constituyen modos de abordar la investigación sobre las problemáticas del desarrollo local en un mundo globalizado.

El creciente avance tecnológico y el peso específico de la Ciencia y Tecnología en el aparato productivo, estimulan a los gobiernos locales y a las empresas a tomar medidas para impulsar la incorporación del conocimiento a la producción. Las ciudades cobran mayor relevancia y se configuran de modo creciente como verdaderos entornos de innovación.

En definitiva, la ciudad es un gran tubo de ensayo, un laboratorio viviente. El mero hecho de experimentar hace mover las ruedas del desarrollo. Tal como señala Levy, es  importante constituir colectivos inteligentes que partan de una idea básica: “la inteligencia está repartida en todas partes” (Levy, 2004). La inteligencia colectiva no puede desprenderse del contexto cultural en el que se desarrolla. Está en todas partes, es glocal, pero anclada a una realidad local que le da sentido y sustento. No se trata de un concepto abstracto, sino que se remite a las relaciones sociales.

Por eso, Gabriel Baum afirma: “hace falta generar sistemas locales que puedan integrar los conocimientos con las realidades locales”. El carácter relacional de la inteligencia colectiva implica pensar cómo generar redes de innovación en las ciudades, que logren potenciar el vínculo entre los actores de la innovación y las necesidades de la comunidad en la que se inscriben. No es el desarrollo económico el que “empodera” a la sociedad sino el empoderamiento de la sociedad el que impulsa el desarrollo económico.

Por otro lado, el tamaño de las ciudades influye en la generación de innovaciones. Precisamente por el potencial para generar redes de conocimiento entre los diversos actores sociales. Si la inteligencia está en todas partes, la posibilidad de vínculo es mayor cuanto mayor sea el tamaño de la población. En ciudades grandes, las ideas fluyen y circulan con mayor velocidad, la posibilidad de que “lleguen a buen puerto” son mayores, dado el alcance y la probabilidad de acertar en el blanco. Las relaciones sociales constituyen el pilar dinámico de la economía del conocimiento, cuanto mayor sea el potencial de vínculo, mayor será la probabilidad de que surjan nuevas ideas.

Por último, ha sido interesante notar en los últimos años, que el avance de los procesos de innovación comienzan a fundamentarse no sólo en los productos innovadores, sino también en los procesos de producción de los mismos. Si bien tanto los desarrollos de software como de tecnologías aplicadas se han basado siempre en la identificación de necesidades sociales y/o económicas, se ha constituido en los últimos años un nuevo desafío para empresas, universidades y comunidades científicas, que consiste precisamente en lograr que el plus innovador de sus resultados sea haber cambiado la manera en la que se produce y conoce tradicionalmente, a partir de involucrar en los procesos creativos a comunidades y grupos sociales específicos. Estos grupos, pueden abandonar así la mera lógica de la necesidad y el consumo, para tomar parte en la lógica de producción y creación de conocimiento científico e innovación.

El grado en que estos procesos -entre los que se encuentran los que forman parte de la denominada “ciencia ciudadana”-, se están dando en el país y en los territorios abordados en este trabajo, es poco relevante en relación al gran desarrollo que están teniendo en Europa o América del norte. Sin embargo, la tendencia mundial a -al menos- fomentar este tipo de procesos, comienza a vislumbrarse, en particular en las ciudades de mayor potencial innovador.

Según se puede deducir del grado de avance de nuestra investigación, el tamaño de una ciudad condiciona el grado de innovación socio-productiva, pero no inhibe ni garantiza por sí mismo la posibilidad de avanzar en procesos innovativos. El rol de los gobiernos locales y del Estado, la voluntad política al momento de diseñar y diagramar las políticas públicas de desarrollo científico tecnológico y productivo resulta esencial para generar innovación local en ciudades, al menos en las ciudades grandes y medianas.

En tanto investigadores, resulta fundamental analizar la conformación y desarrollo de redes entre gobiernos, empresas, universidades y/o organizaciones de la sociedad civil.

La inteligencia colectiva se construye. Supone la constitución de ciudades inteligentes y la formación de ciudadanos inteligentes.

Autores: Susana Finquelievich, Patricio Feldman y Celina Fischnaller


[1] El termino hace alusión a lo que usualmente se define, en el ambiente hacker, como un encuentro entre programadores cuyo objetivo es el desarrollo colaborativo de software

[6]http://ftp.laplata.gov.ar/nuevo/gobierno/institucional/desarrollocal/parquetec.shtm

Bibliografía

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  • FINQUELIEVICH, Susana, Coordinadora: (2005) Desarrollo local en la sociedad de la información. Municipios e Internet. La Crujía, Buenos Aires.
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