¿Se ajustan las Smart Cities a sus Smart Citizens?

La aplicabilidad de las medidas Smart en la vida cotidiana de los ciudadanos

Las Smart Cities o Ciudades Inteligentes son aquellas urbes que implementan nuevas tecnologías, concretamente tecnologías de la información y de las comunicaciones (TIC), con el objetivo de prestar al ciudadano unos servicios más interactivos, útiles y eficaces, además de buscar una mejora de las infraestructuras y de todos los componentes que conforman una ciudad, siendo las medidas Smart, aquellas mediante las cuales se logra una ciudad “inteligente”.

Ahora bien, ¿cómo saber cuáles de estas medidas son las que nuestra ciudad necesita para convertirse en Smart?

Como se dijo en el post sobre “La difusión al ciudadano como aspecto determinante de las medidas Smart”, la primera condición a tener en cuenta es que cada ciudadano demandará unos servicios diferentes, por lo que no cabe esperar que una medida sea utilizada por el 100% de la ciudanía.

Para medir el grado de utilidad de estas acciones, podemos  considerar la aplicabilidad de éstas a la vida cotidiana de los ciudadanos.

Gracias a la naturaleza tecnológica de estas medidas, muchas pueden ser contabilizadas y cuantificadas, pudiendo conocer en términos reales el grado de uso de un servicio puesto en marcha en la ciudad, en relación con la población potencial que podría demandarlo. De esta manera obtendremos los datos de su utilización proporcionada-real, siendo esta información la que determinará si esta medida ha tenido éxito y debe seguir adelante, o hay que desecharla y orientar nuestros esfuerzos hacia otras temáticas.

Ejemplos de medidas Smart cuantificables

Un ejemplo claro  es el turismo en las ciudades de Alicante, Marbella y Valencia, baluartes del turismo en nuestro país. Claro está que el sector productivo más importante en estas ciudades es el turístico y, por ello, gran parte de las medidas Smart llevadas a cabo se han enfocado en este sentido.

La delegación de turismo del Ayuntamiento de Alicante ha puesto en funcionamiento varias aplicaciones para smartphone con fines turísticos llamadas “iBeach”, para conocer toda la información que podamos necesitar sobre sus playas, y “iHogueras”, para informar sobre todo lo relativo a la fiesta de San Juan, tan relevante en esta región.

Por otro lado, el Ayuntamiento de Marbella ha puesto en marcha un sistema de códigos “QR” orientados principalmente al turismo, que permite obtener de forma rápida y gratuita información, tanto en inglés como en español, de monumentos, dependencias municipales, comercios del casco antiguo, etc.

Por último, el Ayuntamiento de Valencia ha lanzado la nueva aplicación gratuita “VLC Valencia”, una app para smartphones y tablets con toda la información turística de la ciudad y que además ofrece geoposicionamiento, rutas, recomendaciones y ofertas de última hora.

Movilidad como objetivo Smart

Estos son claros ejemplos de medidas enfocadas al turismo, una actividad que tiene gran calado en las ciudades citadas. Sin embargo, en otras urbes de gran tamaño y muy congestionadas se plantean acciones con otros objetivos como son los de movilidad y transporte, así ocurre por ejemplo en Barcelona y Madrid.

En el caso de Madrid podemos destacarla información que se facilita en la página web del Ayuntamiento  dentro del apartado “Informo” en lo relativo al estado del tráfico a tiempo real con las imágenes de las cámaras de tráfico, la comunicación de incidencias y el grado de densidad de la circulación con un código de colores. Por otra parte, también tenemos la aplicación para smartphone “Madrid Movilidad” que permite encontrar el aparcamiento público más cercano al destino del usuario y realizar varias gestiones relacionadas con el servicio de grúas, entre otras funcionalidades.

En el apartado de movilidad, Barcelona apuesta por la utilización de la bicicleta, combinada con otros medios de transporte y la movilidad eléctrica como alternativa a los vehículos tradicionales.

Objetivo Smart: transporte en Barcelona

En el contexto de este fomento de la bicicleta como forma de transporte, en la Ciudad Condal se ha desarrollado el proyecto “bicing”, un sistema que tiene por objetivo poner al alcance de los ciudadanos mayores de 16 años, bicicletas para desplazarse por la ciudad con un medio de transporte tan económico y sostenible como es éste. Dispone más de 400 estaciones y 6.000 bicicletas.

Barcelona, en lo relativo a la movilidad eléctrica, ha llevado a cabo el proyecto “LIVE”, un programa que busca la implementación del vehículo eléctrico en la ciudad. Gracias a este proyecto se han instalado más de 240 estaciones de recarga para dichos vehículos, lo que supone una de las infraestructuras más amplias de España, demostrando que se trata de una ciudad que apuesta fuertemente por la movilidad eléctrica.

En resumen, a pesar de la diferente naturaleza que tienen las distintas medidas Smart y de que ello complique su gestión, en muchas ocasiones su aprovechamiento se puede medir o cuantificar. Gracias a estos datos podemos conocer qué medidas no han fraguado, y así desecharlas, y cuáles tienen éxito para mantenerlas, mejorarlas y/o actualizarlas, con el objetivo de alcanzar una Ciudad Inteligente a la medida de sus propios ciudadanos