Smart City: importancia del ahorro en las medidas Smart

En el contexto económico actual, en el que el dinero ya no crece de los árboles y la eficiencia y el ahorro son pilares básicos en todos los aspectos de nuestras vidas, las políticas Smart constituyen un buen método para ofrecer a los ciudadanos todos los servicios prestados anteriormente en su ciudad, con igual o incluso mayor calidad, sin que ello conlleve un aumento del gasto público.

Debemos recordar que las políticas y las medidas Smart, son aquellas que se basan en las tecnologías de la información y de las telecomunicaciones, y que buscan ofrecer unos servicios y unas infraestructuras más eficientes e interactivas para que los ciudadanos seamos más conscientes de ellas y las usemos para satisfacer nuestras necesidades en mayor medida. De manera que aquellas ciudades que implementan este tipo de medidas serán las llamadas Smart Cities o Ciudades Inteligentes.

Pero, ¿son en realidad este tipo de medidas la solución a nuestros problemas?

Desde el sector de las Smart Cities destacamos siempre la necesidad de la existencia de estas medidas para mantener las condiciones de vida y conseguir que nuestra sociedad progrese. Hay medidas de todo tipo:

  • Algunas requieren una fuerte inversión para luego obtener un beneficio continuado en el tiempo, como es el caso de las infraestructuras.
  • Por otro lado, las hay con una inversión moderada de las que se derivan beneficios inmediatos, como es el caso de las aplicaciones para los dispositivos inteligentes Smartphone, Tablet, etc.
  • Por último, existen otras que pueden suponer un desembolso grande o pequeño, pero que son necesarias, la cuestión en este último caso sería si merece la pena realizar un gasto algo mayor y convertir así esa medida en Smart, un ejemplo es la construcción de zonas de aparcamiento al que se añaden sensores para mejorar la gestión de las plazas libres y ocupadas.

El segundo tipo de medidas expuestas son muy atractivas para el sector público y más aún para el privado, gracias a su naturaleza, ya que sin una inversión muy grande se pueden obtener beneficios muy rentables, por lo que no es de extrañar que las compañías e instituciones opten por estas.

Sin embargo, para los otros dos tipos de medidas, el riesgo que se corre es bastante grande y por ello las compañías privadas son más reticentes a embarcarse en estos proyectos. Por ejemplo: la creación de las infraestructuras necesarias para la incorporación de la movilidad eléctrica a una ciudad, así como de la tele-gestión del alumbrado público, la del riego, etc.

Es cierto que estos tipos de proyectos necesitan de un desembolso inicial muy grande, pero si la medida funciona, los beneficios que podemos obtener a largo plazo serán sin duda muy rentables. Por esta razón, para valorar la posibilidad de éxito de cada medida, hay que realizar un importante estudio previo.

Una idea a destacar es que este tipo de proyectos son la base necesaria para la creación de una Smart City de calidad y con capacidad de desarrollo, ya que sin las infraestructuras adecuadas, una Ciudad Inteligente nunca podrá ofrecer las posibilidades ni los servicios que se presuponen a este nuevo concepto de desarrollo urbano.

Proyecto Ciudad Digital de Rivas Vaciamadrid

Un ejemplo claro de la aplicación de estas medidas lo constituye el proyecto Ciudad Digital de Rivas Vaciamadrid. Comenzó en el año 2004, con la creación de una Red MAN (Metropolitan Area Network) que, mediante el despliegue de una infraestructura de más de 120 kilómetros de fibra óptica entre las distintas dependencias municipales y complementado por una red WiFi MESH (red inalámbrica mallada) desplegada por la ciudad, ha permitido crear una plataforma IP sobre la que integrar todos los servicios municipales, ya sean de voz, de datos, de vídeo, servicios técnicos de edificios y otros distribuidos por la ciudad.

Un barrio inteligente: la Ecociudad Valdespartera

Otro buen ejemplo es el barrio inteligente de Valdespartera, en Zaragoza. Se trata de una de las mayores promociones de vivienda social de España, y cuenta con casi 10.000 viviendas, de las que el 97% son de protección oficial. La construcción de las mismas y en general de la urbanización, está orientada a la sostenibilidad medioambiental, ya que disponen de avanzadas infraestructuras tecnológicas que permiten una gestión remota e integral de las infraestructuras del barrio. Para ello se ha implantado una Red de Control integrada, que dispone de una infraestructura común de transmisión de datos y que controla todas las redes municipales y de suministro de las compañías de servicios que componen el proyecto.

El objetivo principal de este proyecto es gestionar y conocer los consumos ordinarios de sus vecinos, las incidencias y las eventualidades, con el fin de optimizar el uso de los servicios prestados, con el ahorro potencial que ello supone.

Podemos decir, como conclusión, que las grandes infraestructuras y los proyectos Smart son esenciales para constituir un Smart City de calidad y adecuada para el ciudadano, y que permiten además obtener un beneficio y un ahorro potencial muy notables.