Smart Mobility: movilidad inteligente en las ciudades

El término "smart mobility" o movilidad inteligente hace referencia a una serie de iniciativas, políticas y acciones cuyo objetivo prioritario es favorecer la movilidad en las ciudades de modo que ésta no suponga una traba al quehacer diario en las urbes ni a su desarrollo. Se trata de una serie de actuaciones que lo que pretenden es facilitar la movilidad de los usuarios -bien sea a pie, en bicicleta, transporte público o privado- bajo una premisa común: ahorro en costes económicos, ambientales y tiempo, que es en definitiva lo que las otorga el apellido de "inteligentes".

Así, no cabe sólo pensar en soluciones en movilidad en torno al tráfico rodado, sino que antes que éstas, se plantean otras tan interesantes o más, enfocadas a la mejora de la movilidad de las personas, nos referimos principalmente a aquellas dirigidas al peatón. Junto a ellas, deberíamos centrarnos en aquellas enmiendas o, mejor aún, nuevas propuestas orientadas a la optimización del transporte en bicicleta, para después concluir con la potenciación de la idoneidad del transporte público -hacerlo saber y ver- y, por último, de aquellas relacionadas con la eficiencia (o, en cierto modo, poca eficiencia...) del transporte privado. Quizá ese debería ser el orden lógico, aunque en función de las características intrínsecas, la naturaleza, los avances, el planeamiento, etc. de cada ciudad, deberán priorizarse entre unas medidas u otras, sin duda.

Para comenzar, habría que contextualizar con algunos datos de los que la mayoría ya serán conscientes: actualmente en el 2% de la superficie del planeta se alberga el 50% de la población mundial -las ciudades-, que consumen el 75% de la energía que se produce y, a su vez, supone el 80% de las emisiones de CO2 a escala global. Con esta información, no debe sorprendernos la preocupación generada en torno a las urbes del futuro, o que hayan surgido así las "ciudades inteligentes" o smart cities. Y, por ende, la concienciación por unos sistemas de transporte sostenibles, maduros e inteligentes también en definitiva. Algunos de los principales problemas que se presentan a la hora de analizar el transporte en las ciudades se relacionan con la contaminación, el ruido, los accidentes, la congestión, etc. pero seguramente el más trascendental de todos ellos sea la falta de previsión o análisis territorial (del que después penderán los otros). Fruto de este diagnóstico del territorio, pueden plantearse soluciones globales a nivel local; y no nos referimos a la "glocalidad" -pensar globalmente y actuar localmente-, que también, sino a soluciones que afecten a todos los parámetros o problemas ambientales con una actuación puntual o local. De este modo, algunos proyectos relacionados con la correcta ordenación territorial, la mejora de los vehículos -tanto públicos como privados-, una óptima gestión del tráfico o aquellos de índole social, pueden repercutir muy ventajosamente sobre la habitabilidad urbana y la movilidad.

El objeto de la movilidad es el flujo de las personas independientemente del medio que utilicen para desplazarse: a pie, transporte público, automóvil o en bicicleta. Esta característica hace que la movilidad en las ciudades sea un concepto mucho más amplio que transporte. La estructura de las ciudades es un factor que influye directamente en la demanda de movilidad y condiciona las respuestas individuales y colectivas a ella, es decir, el modo de transporte elegido, la frecuencia de desplazamientos, su distancia. En este sentido, vamos a mostrar algunas actuaciones interesantes que se están llevando a cabo, sin que tengan porqué ser siempre replicables o adaptables/adaptativas a todos los espacios urbanos por igual.

Movilidad a pie

Comenzamos por la movilidad a pie, la forma más sana y fundamental de desplazarse, caminar. De esta manera comienzan y terminan todos los desplazamientos, no es costosa, no contamina, es saludable y es accesible para todos, salvo para personas con movilidad reducida para lo cual se está trabajando. Además, el hecho que supone favorecer la peatonalización o dinamizar el pequeño comercio de nuestras calles hace la ciudad más habitable, atractiva y sostenible. Vayamos a lo práctico: en Huesca se ha puesto en marcha un nuevo plan de movilidad que peatonaliza las principales arterias, creando aparcamientos disuasorios y mejorando la red de carril-bici favoreciendo los desplazamientos no motorizados e incluyendo nuevos servicios de transporte en autobús.

Movilidad a pie

Movilidad en bicicleta

En cuanto a la bicicleta, en la mayoría de las ciudades que se consideran "inteligentes" existe un sistema de préstamo de bicicletas. Diferentes precios, horarios, modelos de préstamos; pero todas ellas buscan incentivar el uso de la bicicleta por los ciudadanos, reduciendo así la utilización de autobuses, tranvías o el metro. Ciudades como Barcelona, Zaragoza o Sevilla han experimentado una gran mejora en la movilidad urbana con la introducción de estos sistemas. Si bien, los servicios de préstamo de bicis, van más allá, no deberían buscar perpetuarse, sino hacer que el usuario al experimentar la movilidad ciclista, opte por utilizar su propia bici, por lo que se hace necesaria la instalación de bicicleteros. También empiezan a implantarse servicios de bici-transporte, sin restricciones horarias de carga y descarga, sin multas y, más importante todavía, de una forma sostenible. Tanto para reparto de paquetería como de personas.

Movilidad ciclista

Transporte público

Otra de las premisas necesarias para que la movilidad sea un elemento transformador y democratizador es mejorar el transporte público. Actualmente se tiende a buscar vehículos mucho más ecológicos, como han hecho muchas ciudades, por ejemplo Santander con buses híbridos, o Córdoba con minibuses 100% eléctricos y adaptados a un casco histórico Patrimonio de la Humanidad. Una de las últimas experiencias es el Proyecto Victoria en Málaga, donde un autobús 100% eléctrico modificado se carga en movimiento y sin cables. Pero además de ecológico, el transporte público para competir con el transporte privado ha de ser rápido, cómodo y económico. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Zaragoza se ha planteado estudiar ajustar la demanda y  cobrar por el transporte público en función de la hora. Incentiva su uso en las franjas horarias más tranquilas y evitar aglomeraciones en horas punta, eludiendo poner buses de refuerzo. Además puede ofrecer servicios complementarios al ciudadano, como wifi a bordo, apps informativas, mejoras en accesibilidad para invidentes y personas con movilidad reducida, sistemas de pago más rápidos (NFC).

Apps informativas sobre transporte público

Transporte privado

Y, para finalizar, el transporte privado. En primer lugar, en lo que a vehículos particulares se refiere, cabe resaltar la importancia que cobra la gestión de los centros de tráfico, así como soluciones de aparcamiento, bien con sensores en vía pública (Málaga o Santander), bien utilizando al ciudadano como propio sensor a través de su Smartphone (Valladolid, Madrid u Oviedo). A esto, se suman otras iniciativas de diversa índole; por ejemplo, en Valladolid existen un conjunto de medidas municipales para favorecer la implantación de la movilidad eléctrica en la ciudad, tanto fiscales, informativas o de fomento, entre las que se encuentra el Proyecto piloto “Recarga VyP” para la implantación de puntos de recarga de vehículo eléctrico que comparte con Palencia o la creación de itinerarios VELID (Vehículos Eléctricos de Limitadas Dimensiones), que se benefician de la utilización de los accesos o itinerarios restringidos a motocicletas. También, en España cada vez más ciudades ofrecen el sistema de car sharing alquiler por cortos espacios de tiempo. Pero, sin duda, la mejor manera de apostar por el vehículo eléctrico es utilizarlo para las actividades públicas, bien sea por la policía municipal (Palencia o Valencia) o para el uso del servicio de parques y jardines como en el Parque Natural de Gestión Municipal de Clot de Galvany (Elche), así como favorecer el uso de flotas eléctricas para empresas de reparto, con beneficios como el acceso a zonas restringidas o un horario más amplio.

Itinerarios VELID (Vehículos Eléctricos de Limitadas Dimensiones)

Éstos son sólo algunos ejemplos de lo que se puede hacer y está haciendo en torno a de "movilidad inteligente", lo que está claro es que el momento es clave en cuanto al proceso de transformación de los sistemas de transporte. Sólo aquellas urbes que sepan generar un cambio en la forma de moverse de sus ciudadanos estarán en ventaja respecto al resto (movilidad, no transporte). Si hacemos ciudades para coches, tendremos coches, si hacemos ciudades para bicis, tendremos bicis, si hacemos ciudades para peatones, tendremos peatones. Y es que, como decía el geógrafo David Harvey, “el tipo de ciudad en que queremos vivir está ligado al tipo de personas que queremos ser”.