#SmartCities, de la filosofía a la práctica. Las cuatro hélices de la innovación en la ciudad

Un ecosistema, según la definición de Wikipedia, es “un sistema natural que está formado por un conjunto de organismos vivos y el medio físico donde se relacionan. Los ecosistemas suelen formar una serie de cadenas que muestran la interdependencia de los organismos dentro del sistema”.

Por otro lado, la definición de innovación también en Wikipedia, es un concepto se utiliza de manera específica en el sentido de nuevas propuestas, inventos y su implementación económica. En el sentido estricto, en cambio, “se dice que de las ideas sólo pueden resultar innovaciones si se implementan como nuevos productos, servicios o procedimientos y que realmente encuentran una aplicación exitosa imponiéndose en el mercado, a través de la difusión”.

Por último si buscamos la definición de ciudad, igualmente en Wikipedia,  y seleccionando definición de D. Manuel Terán, podemos leer que la define como “una agrupación más o menos grande de hombres sobre un espacio relativamente pequeño, que ocupan densamente, que utilizan y organizan para habitar y hacer su vida, de acuerdo con su estructura social y su actividad económica y cultural.

Hago este preámbulo,  para que  desde mi punto de vista poder aportar una definición de un ecosistema innovador en la ciudad,  el cual lo planteo como  “un espacio territorial donde los ciudadanos definen su propia cadena de hábitos y necesidades, utilizando los recursos aportados por la ciudad y los medios técnicos de la sociedad, para implementar nuevos servicios o nuevas posibilidades para el desarrollo vital, económico, social o cultural”

Planteo una definición que busca unir las determinaciones que se vienen desarrollando sobre la ciudad inteligente o Smart City. Donde por un lado existe una corriente tecnológica que posibilita la puesta en valor de las ciudades y los ciudadanos a través de nuevas soluciones u oportunidades, pero por otro y muy importante, surgen nuevas posibilidades en la configuración basada en relaciones de la ciudad y la relación social de los ciudadanos

Siguiendo este planteamiento  y tras el enfoque inicial, parece interesante determinar cuáles son las claves para la activación de un ecosistema innovador y por otro lado determinar “sólo algunas de las tendencias”, con el ánimo de visualizar algo más que una aplicación, sistema operativo o tecnología avanzada.

La innovación en la ciudad. Cuatro hélices para su activación

No sólo por el hecho de buscar una defensa a ultranza de  modelos de ciudades inteligentes, sino porque la realidad está superando a la ficción. Hay que apostar por implementar la cultura de innovación en las ciudades, y encaminar al diseño de modelos de servicios y de negocios hacia propuestas tecnológicas que aporten valor.

En un ecosistema innovador, la tecnología no lo es todoEn el diseño de cualquier acción, hay que generar propuesta de valor, identificando, público objetivo, recursos necesarios, canales de comunicación, recursos claves y, en definitiva, diseñar una acción que debe tener una reacción (Canvas Smart City. La propuesta de valor de una ciudad inteligente). En este proceso determino que existen cuatro hélices para la innovación en la ciudad:

 

 

  1. El ciudadano, que con sus aportaciones y sus necesidades, puede aportar la necesidad y la demanda concreta, aportándola a la fase inicial del diseño. Para ello se requiere utilizar procesos de interconexión y comunicación adecuados. La sociedad hiperconectada, requiere de escucha activa y de adaptar la innovación a nuestros procesos creativos, que no siempre son exitosos por la falta de empatía con el ciudadano.
  2. Los recursos, “la tecnología insisto no lo es todo”.  A veces los avances tecnológicos buscan soluciones y no herramientas, transformando a los ciudadanos en “estúpidos”, sin aportarles valor. En cambio, estamos observando que la participación activa de la sociedad y su aportación, a veces altruista, compartiendo, co-diseñando, co-informando, construyen modelos de negocio de éxito o servicios de éxito para la ciudad.
  3. La hiperconexión ciudadana. Con una media de 2,3 equipos por individuo en la sociedad avanzada o con la posibilidad en cualquier lugar del planeta que conexión móvil, nos aporta muchas soluciones a problemas básicos. Entenderlos y entender a la ciudadanía, pasa por analizar al ciudadano y los recursos que se disponen, y mediante procesos de innovación disruptiva atender a su demanda.
  4. Comunicación efectiva con el ciudadano. Parece algo retórico, pero un ciudadano hiperinformado e hiperconectado, requiere algo más que un listado de datos “en forma de Reyes Godos” (soy algo más joven, pero siempre escuché ese mito español en la enseñanza de hace ya unos años), y que no se adapta a sus requerimientos. Los servicios o los modelos deben atender a un proceso de reciprocidad. Provocar el feedback permanente, y no el “ego tecnológico que viste pero no cubre”  provocará sin dudas, además de reducción de costes, el diseño evolutivo de una realidad  y demanda ciudadana.

Estas cuatro claves en forma de hélices de la innovación en la ciudad, forman parte de un proceso extendido de la demanda ciudadana para provocar que el diseño creativo sea innovador. Configurar el ecosistema de la ciudad que responda realmente a las necesidades territoriales y de sus ciudadanos, va más allá de atraer tecnología al territorio, la cultura y el hábito deben venir de la mano.

Algunas tendencias y oportunidades de innovación ciudadana

Dar respuesta a este apartado, es tan fácil como complejo. Fácil porque posiblemente se nos vienen a la cabeza un listado de tendencias y de soluciones “smart” que se están poniendo en funcionamiento y que, algunas con más éxito y otras con menos, sí están cambiando la configuración en la forma de entender la ciudad. Pero compleja, porque cada ciudad o territorio tiene su “solución smart” y será bastante complicado adaptar todas las tendencias que actualmente existen a una ciudad concreta.

Planteo algunos ejemplos, que buscan romper ese paradigma tecnológico que obnubila el diseño de una ciudad. Una serie de modelos, algunos ya en marcha y que seguro deben marcar y servir de base a la verdadera cultura de innovación sobre la ciudad, bien para crear modelos o bien para generar nuevos servicios:

  • Modelos basados en el Sharing: buscando soluciones, modelos y servicios compartidos que ayuden a adaptarnos al movimiento ciudadano. Con soluciones para vehículos como, Respiro Madrid  o  el Sharing City de Seúl que es la primera ciudad en el mundo que se plantea una política pública de incentivación e impulso de la sharing economy como una apuesta de futuro para la generación de nuevos negocios y empleo en la ciudad adaptados a las nuevas dinámicas sociales y económicas.

 

 

  • Prácticas colaborativas ciudadanas: Urban Labs” Comunidades ciudadanas que procuran poner en práctica metodologías de Living Labs de Ciudades Inteligentes, que cubren las necesidades de aprendizaje de doble cara: la de las empresas sobre la manera de ajustar mejor su oferta mediante la participación en la experimentación temprana con los usuarios y entornos de la vida real, y la que proviene de la ciudad, abordar la necesidad de fomentar la innovación y la creación de espacios innovadores que les rodean.
  • Co-creación de servicios ciudadanos: donde es necesario tener un conocimiento mucho más amplio del concepto «ciudadanía», lo que implica aprender ¿e ir más allá? de las reformas legislativas y marcos regulatorios de los servicios públicos pasados, que con frecuencia se han basado marcos normativos a cómo se comportan las personas y cómo se relacionan con la administración y los servicios públicos. Aquí tienen mucho que decir las empresas que prestan servicios a la ciudadanía desde la externalización de los servicios y las propias administraciones públicas.

Los modelos de producción de éxito, como eBay, Amazon, etc. son motores de riqueza en el mundo digital y se convierten en un laboratorio para experimentar formas de colaborar, con infraestructuras más flexibles, y con un grado de generosidad y puesta en común. Quizás puedan servir como ejemplo para una ciudad,  para soluciones y necesidades educativas, atención sanitaria, social, ocio o las conocidas de energía, agua, o residuos. Debemos pensar que la sociedad hiperconectada, puede plantear soluciones con el trabajo en red y con el diseño de actividades no planteadas hasta la fecha.

Conclusión

Existen multitud de soluciones innovadoras que basados en planteamientos de comunidades, trabajos en red y diseño de soluciones compartidas, adaptando tecnología y procurando una comunicación adecuada, puede proveer de soluciones de ciudad, adaptar a su modelo y puede aportar nuevos modelos de negocio. Donde, como vemos, “la tecnología y el software no lo es todo”. La innovación ciudadana pasa por compartir modelos, hábitos y recursos, poner a trabajar la tecnología con la innovación y diseñar estrategias que procuren modelos sostenibles, bien para el servicio en la ciudad o bien para el diseño de modelos de negocios. Modelos que también requerirán de financiación, complejos y dónde también será fundamental aportar innovación para crear estructuras financieras o procesos adecuados, adaptados a las soluciones demandadas.