Territorios y Digital: una esfera infinita cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna

Desde la antigüedad hasta nuestros días la cartografía desempeña un papel importante en la representación de los lazos entre el hombre y el territorio. 2D, con una diversidad de proyecciones sobre un mapa, o 3D con los globos terrestres que nos fueron  familiares en otro tiempo, fueron relacionadas con una proyección geométrica que situaba indicaciones en un plano. Estas representaciones han sido profundamente modificadas por la irrupción de lo digital que transformó del todo nuestra percepción y relaciones del hombre con su espacio. ¿Pero, entre los dos? ¿Cómo percibimos esos territorios numéricos?

De indicaciones simples e impresas que nos permitían guiarnos, encontrarnos, seguir un trayecto, más allá de ser nuevas herramientas, se convirtieron en lugares de hibridación mayores. Éstas constituyen ahora verdaderos espacios de vida, de construcción colaborativa, de emergencia del saber compartido, y encarnan la punta visible del iceberg de estos nuevos mundos del siglo XXI, cuando el numérico de manera difusa, presente por todas partes, impacta nuestras vidas, dándoles forma de otro modo cuando los usos sociales engendran transformaciones de nuestros comportamientos.

Del formato cartográfico impreso  hemos pasado a los formatos digitales, que con la geolocalización, el multimedia, las 3D, la realidad aumentada, aportan más allá del cambio de soporte, sobre todo un nuevo paradigma, el de la hibridación social-ubiquitaria inherente a la transformación de nuestras propias percepciones y reacciones. Es otra manera de aprehender nuestra inmersión en los espacios de vidas, de encuentros. Otra manera también de construir las indicaciones y de compartirlas.

En cierto modo, una nueva manera de construir entornos distintos, pero también  muy concretos. El gran JORGE LUIS BORGES, lo inmortalizó en su bello texto donde evoca una diversidad de las percepciones de la realidad y entre ellas los "Pensamientos" de Pascal, a propósito de la Naturaleza de la que cito:

"Podemos llevar nuestras concepciones más allá de los espacios imaginables y damos a luz sólo átomos, al precio

 de la realidad de las cosas. Es una esfera infinita cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna"

Pero, en la era de la revolución digital y todavía más de la de la ubicuidad, ¿de qué "realidad de las cosas" se trata, retomando los términos de Pascal, herencia del XVII? ¿Esta esfera infinita no nos hace pensar hoy en el siglo XXI en esta potencia que es el digital,  las redes e Internet, los hombres y objetos?

La reflexión que deseo compartir esta semana con usted, Amigos Lectores, concierne a la transformación  de todas las maneras en que nos relacionarnos con el entorno y  que nos son familiares en este período formidable que vivimos, dónde por primera vez en la historia de la humanidad vivimos la simultaneidad de las 4 revoluciones. La digital es la más visible, porque está presente desde hace ahora 15 años con la llegada de WEB y sus evoluciones vertiginosas. Pero más allá, las revoluciones aportadas por las nano-tecnologías, la robótica y la bio-sistémica, aunque en estadios diferentes, hoy revolucionan los fundamentos de los usos, los servicios y los modelos económicos que están presentes en nuestras vidas.

Querría volver a las fuentes de las culturas que dieron forma también a nuestro pensamiento, para ilustrar la emergencia, -término que es caro para mí como para todos los que trabajemos la axiomática de la complejidad- de estos nuevos paradigmas. Para los antiguos griegos, antiguos, un término fue forjado representando esta hibridación entre gente física, territorios, conocimiento y emergencia: el Ecúmene.

Noción geográfica al principio, designa los territorios que están habitados o explotados por el hombre, las tierras antrópicas. Pero esta definición relacionada con el descubrimiento de un territorio donde el hombre vive en un cierto entorno que domestica, se traduce luego en conocimiento cuando el hombre construye una visión personal del espacio de la que se apropió. De una visión métrica, la construcción de una visión ontológica es la verdadera ruptura, que trae a nuestros universos de vida a cambios mayores.

Comprobamos hoy que no hay más correspondencia entre un mapa territorial y espacios de vida, que ellos trascienden los territorios por la fuerza y presencia de las revoluciones tecnológicas que nos atraviesan hoy. Google Maps, Earth, OpenStreetMap, los navegadores variados, los sistemas de informaciones geográficas, no son confinados más a ser unas indicaciones geométricas, vectoriales, o capa de las representaciones icónicas portadores de signos en un formato dado, siendo  una fuente también de representaciones orientadas  del mundo, convertido también en información y potencialmente en saber.

Son, a mi juicio, las ontologías, el conocimiento, el saber y su emergencia colaborativa los que constituyen el punto de ruptura con el paradigma territorial geométrico, que poco a poco se borra delante de nosotros.  No se trata más de descubrir territorios y vecindades medidas, tales como Eratóstenes en 220 A J-C con el ecúmene de Terra Cognita pudo imaginarlo con su predicción de las zonas terrestres, la canícula esta banda ecuatorial, las dos extremidades  polares y las zonas templadas entre los dos, más todas las demás contribuciones que vieron poco a poco a marcar la huella del descubrimiento territorial.

Todas las proyecciones que a través del tiempo hemos heredado, tal Mercador con sus deformaciones por la ortogonalidad -que hace de América Latina un territorio más pequeño que Groenlandia o la India semejante a Escandinavia, y Rusia más extensa que África-, reflejan una métrica territorial donde  la verdadera vida está finalmente ausente, pero que constituyen una representación del mundo favorable para un cierto norte dominante. Nos regocijamos de una representación como la de Peters, en la que reconocemos fácilmente a estos continentes alargados del sur deformados, mas conforme con las verdaderas proporciones, aunque evolucionando siempre en este paradigma geométrico.

Pero finalmente, desde nuestros días existe esta capacidad de abstraerse del territorio para traerlo sobre el plano del conocimiento que transforma radicalmente nuestras percepciones: las llamamos las cartografías colaborativas, el wiki territorio, los wiki-walks, mapping–parties (como el Mapping Party Canarias en que I-AMBIENTE está asociado), u otra forma del saber compartido en el cual finalmente se encuentra este pensamiento notablemente pionero de Augustin Berque, entre "yo y yo, la Tierra" que resume su pensamiento onto-geográfico de la humanidad. Ser, es forzosamente estar en alguna parte: "decir que la cuestión del ser es filosófica, mientras que el del lugar, sería geográfico, es cortar la realidad por un abismo que prohíbe para siempre cogerle".

En esta visión que defiendo de  la Smart City humana, me parece esencial reivindicar este espíritu pionero del ecúmene en su visión ontológica, que atraviese y reúna este enfoque de la  Noosfera, del que a menudo nos habla Nicolas Curien de la Academia Francesa de Tecnologías, pero que hibrido hoy  con la reificación  en la vida real. Sí, este querido #IRL cuando las cartografías vueltas numéricos se integran bajo los contornos de los usos y de los servicios al servicio personalizado de cada cual. Sí, entre “Yo y Yo, la Tierra”… Es allí donde se percibe la ruptura… Vemos, pues, emerger bajo nuestros ojos esta nueva forma de encarnación del ecúmene que, más allá de ser antrópico, es social-ubiquo-antro-construida …  Es lo que considero el desafío mayor del siglo XXI, el desafío social-ubiquitario.

Es esta emergencia que, atravesado los nuevos espacios de representación, crea estos nuevos territorios en los cuales convergen las revoluciones tecnológicas. Mi Google Maps, mis indicaciones de usos que se presentan ante mí dinámicamente en función de mis evoluciones socio-temporales… Ante nuestros ojos, la patente que Amazon acaba de depositar en enero de 2014 para hacer la predicción de nuestros pedidos de consumo con el fin de anticipar la entrega en un perímetro geográfico nacido de la inferencia algorítmica… "En tal región, los clientes pidieron masivamente el último Premio literario, en los 8 días que siguieron el anuncio. Con anticipación, pues está previsto movilizar libros para el año siguiente en ese periodo, sabiendo definir en qué barrios los clientes compran desde hace varios años  tales libros ganadores de este premio".

Quienes leen mis escritos y escuchan mis conferencias, reconocen este enfoque que  me es propio: en el siglo de la ubicuidad, más que nunca, es indispensable movilizarse para producir la convergencia entre territorio, usos y tecnologías.

La asimetría cada vez más fuerte entre los territorios numéricos y los geográficos es una verdadera posibilidad, si somos capaces de contextualizarlo y de hacerlo colaborativamente en una construcción identitaria que permita construir usos y servicios personalizados y ad hoc. Es también indispensable que gracias al conocimiento adquirido, seamos capaces de no confundir identidades, territorio y repliegue sobre sí. Es por la  contribución de la fuerza del digital y su capacidad de atravesarnos en convergencia con las revoluciones tecnológicas, repitiendo a Jorge Luis Borges y Pascal, podemos entonces vivir y  desarrollarnos socialmente innovando en un territorio del que nos apropiamos, guardando el espíritu que en este siglo social–ubiquitario estamos “en una esfera infinita cuyo centro está en todas partes y la circunferencia en ninguna”.

El martes 11 de febrero, a partir de las 19:30 horas, tendré el placer de estar en directo para empezar la temporada 2014 en la "Cita con el  Futuro" #RDVF (@RDVfutur), en el Cubo en Issy les Moulineaux, en la Región de Paris.

Con mucho gusto podré responder a sus preguntas, Amigo Lector, en directo. Hasta pronto…

París, 4 de febrero de 2014