Urbanismo cuantitativo: nuevas capacidades para viejos retos

Fuente OPENMINDOpenMind es un sitio web donde expertos y el público general no especialista intercambian conocimiento en temas como ciencia, tecnología, economía, medio ambiente y humanidades. El objetivo de la comunidad es compartir y difundir el conocimiento de una manera abierta y participativa para crear entre todos un futuro mejor.

¿Es la ciudad un ente analizable mediante métodos científicos? ¿Se prestan las dinámicas urbanas a análisis numéricos?

Quizá la respuesta sea: sí, y no.

Sin duda en el plano físico la ciudad en sí misma es un producto tecnológico, un logro de la ingeniería, que se gesta diseñada en planos, acotada y medida en longitud, superficie, volumen y recursos. En el ámbito de las infraestructuras físicas que mantienen en funcionamiento el metabolismo urbano no puede quedar duda sobre la necesidad de medir para conocer, para comparar, identificando buenas prácticas a replicar y también áreas de mejora. De este modo surgen los sistemas de evaluación que, por citar un ejemplo, sirven a la Comisión Europea para elegir a la capital verde europea (actualmente Nantes, Vitoria el pasado año), ponderando los siguientes aspectos:

  • Mitigación y adaptación al cambio climático
  • Eficiencia energética
  • Transporte urbano
  • Gestión eficiente del ciclo del agua (abastecimiento y saneamiento)
  • Generación y gestión eficiente de residuos
  • Calidad del aire
  • Calidad acústica del entorno
  • Eco innovación y empleo en sectores vinculados a la sostenibilidad
  • Zonas verdes y usos sostenible del suelo
  • Naturaleza y biodiversidad
  • Gestión integral del medio ambiente

Pero el plano físico es sólo un aspecto muy parcial de la ciudad. Sobre él se dan las interacciones más complejas de todas, las socioeconómicas. Sirve de mero soporte para satisfacer las necesidades de los ciudadanos, y ciertamente éstos son los verdaderos protagonistas de la vida urbana. Es la sociedad la que ha de centrar el discurso sobre ciudades inteligentes, no las herramientas tecnológicas que nos permiten leer mejor las interacciones entre los planos físico y social.

Dicho esto, podemos replantear la cuestión inicial: ¿está la sociología urbana reñida con el empleo de indicadores, y por tanto con la filosofía determinista?. En este sentido la respuesta no puede ser tan rotunda como en el anterior caso. Al hablar de interacciones entre personas deben ser considerados matices culturales, educativos, sociales, económicos. Por un lado hay que ser cautos al aplicar el método científico a las dinámicas sociales, como recomendaba José Luis Sampedro en su artículo “el reloj, el gato y Madagascar“, tan vigente a pesar de haber transcurrido 30 años desde su escritura, pero por otro no hay que negar ni desestimar las nuevas oportunidades que nos brinda el desarrollo científico y técnico alcanzado.

La creciente interconexión entre todos los agentes, ciudadanos incluidos, y las actuales capacidades, ante todo en el ámbito del procesamiento de grandes cantidades de datos, permiten interpretar lo que sucede en el territorio desde nuevas ópticas. La tecnología pone a nuestro alcance nuevas visiones que hasta hace poco tiempo ni siquiera vislumbrábamos. Incluso aspectos de percepción subjetiva que a priori difícilmente son susceptibles de ser medidos y plasmados mediante indicadores numéricos son hoy en día descubiertos y puestos a disposición de quien tenga la voluntad de intervenir para mejorar nuestras sociedad: gobiernos, universidades y centros de investigación, corporaciones, medios de información y, por supuesto, ciudadanos.

SIGUE LEYENDO EN OPENMIND