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Entrevista a JONATHAN GÓMEZ CANTERO

Autor de informe sobre Cambio Climático en Europa

Esta semana se presenta en Madrid el informe pedido por algunos grupos del Parlamento Europeo que lleva por título:

 

“Cambio climático en Europa 1950-2050.

Percepción e impactos” (leer informe completo)

 

Dicen los expertos que si la temperatura del nuestro planeta se incrementa en 2 º C, las consecuencias derivadas de ello pueden ser realmente catastróficas. Sin embargo, parece que una parte de la ciudadanía permanece de algún modo ajena a esta realidad.

El próximo mes de diciembre París acogerá la Cumbre del Clima, de la que habrá de salir el protocolo post-Kioto. El reto es grande: países de los que se necesitan grandes renuncias, por el bien del planeta en su conjunto. ¿Y si la respuesta está en manos de la sociedad? A fin de cuentas, los Gobiernos son nuestros representantes.

Preguntamos hoy a Jonathan Gómez Cantero (@JG_Cantero) autor del informe, por el contenido y alcance del mismo. Jonathan es Geógrafo por la UAM y Máster en Planificación y Gestión de Riesgos Naturales por la UA se dedica como climatólogo al estudio y análisis de los riesgos naturales, especialmente los de origen meteorológico y oceánico.

Es miembro de la Comisión Técnica en Riesgos Naturales, miembro del IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático) de las Naciones Unidas (ONU), escritor y colaborador en más de una veintena de medios de comunicación (El País, Agencia EFE, El Mundo...) y además tiene sección propia en El Huffington Post. Ha colaborado con la Universidad Católica de Chile, con National Geographic y en más de media docena de proyectos de investigación además de participar en reuniones de alto nivel y un gran número de congresos nacionales e internacionales.

 

Susana Cegarra: ¿Por qué oímos hablar de que 2015 un año decisivo para nuestro futuro, para el futuro del planeta?

Jonathan Gómez: El año 2015 representará una fecha clave en la toma de decisiones y la creación de nuevas políticas que deberán gestionar la crisis climática a futuro. La COP21 de París a finales de año tiene que sentar las bases de los nuevos protocolos pero estos también tienen que ser firmados. Por otro lado, el planeta necesita una toma de decisión rápida pues cada vez nos acercamos más a ese punto de no retorno a partir del cual serán irremediables los errores.

 

Susana Cegarra: ¿Qué impactos ha habido entre 1950 y hoy?

Jonathan Gómez: En primer lugar debemos pensar que tal y como se ha consensuado científicamente, ya se han constatado cambios en las precipitaciones y temperaturas en casi todos los puntos del planeta lo que ha acarreado una serie de consecuencias ambientales gravísimas: fusión de casquetes glaciares, fusión de glaciares de montaña, aumento de especies invasoras, mayor número de inundaciones, alteraciones en la fenología, en la migración de las aves… y todo ello provocando daños en la economía (agricultura, ganadería, turismo, indemnizaciones…)

 

Susana Cegarra: ¿Qué previsión hay de lo que pueda pasar hasta 2050?

Jonathan Gómez: Las previsiones dependerán de cuánto sigamos emitiendo a la atmósfera. Actualmente con un modelo insostenible y que en el caso de nuestro país parece seguir anclado en los combustibles fósiles, los escenarios de futuro no son buenos. Si continúa esta situación podríamos estar hablando de temperaturas cálidas extremas en nuestras latitudes y de menos precipitaciones, además de menos número de nevadas, pérdida de humedales, desecación de bosques, mayor número de incendios forestales… y tal y como se comenta en varios capítulos del informe, afecciones graves en la salud de los ciudadanos y mayor número de enfermedades.

 

SOBRE EL INFORME

 

Susana Cegarra: ¿Qué es el informe “Cambio climático en Europa 1950-2050. Percepción e impactos”?

Jonathan Gómez: Este informe es una nueva forma de transmitir la importancia de la lucha sobre el cambio climático. De una manera clara y sencilla hemos bajado del mundo de los modelos matemáticos y las ecuaciones al campo para aplicar verdaderamente los impactos que se tendrán, de forma que cualquier lector podrá ver claramente cómo afectará en su vida diaria, qué impactos provocará en cada región o en cada sector económico. En el hemos hecho una gran parte de impactos desde 1950 hasta el día actual, es decir, cómo lo han vivido las personas mayores, y por otro lado desde la actualidad hasta 2050, para que los más jóvenes vean cómo afectará a sus vidas.

 

Susana Cegarra: ¿Por qué es éste un informe diferente?

Jonathan Gómez: Es un informe diferente por la gran cantidad de conocimiento aplicado que recoge y por la claridad de sus ideas, la sintetización de los conceptos y los ejemplos. Casi por primera vez se elabora un gran informe sobre cambio climático no sólo para que quede en las estanterías de los especialistas en el tema, sino para que todos los ciudadanos lo puedan leer e informarse, porque esta es una de las mejores formas de hacer democracia, educando de forma veraz.

 

Susana Cegarra: ¿Cómo implica el informe a la ciudadanía en la búsqueda de soluciones? ¿Es una llamada a la acción?

Jonathan Gómez: El informe tiene una finalidad muy clara: informar, explicar y divulgar. Con el se pretende hacer a la ciudadanía ver los impactos y cómo lo van a percibir, por lo tanto cada ciudadano verá de manera personal su grado de implicación y afección; también será capaz de ver si cree que debe tomar la decisión de luchar o seguir con su rutina normal sin ningún miramiento. La llamada a la acción se hace especialmente a los responsables de políticas y a todas aquellas personas que en la COP21 tomarán una decisión, pero ello no exime que cada uno de nosotros tenemos un papel de cumplir.

 

Susana Cegarra: ¿Eres optimista, crees que el reto es nuestro y que realmente está en nuestras manos liberarnos de intereses creados, y llegar a un modelo renovable?

Jonathan Gómez: El reto no es nuestro ¡ojalá lo fuera!. El reto no está en los que ya luchamos en temas de reducciones, de estudios o de nuevos modelos, el reto está en primer lugar en los grupos de poder político que son quienes deben tomar las decisiones de reducción y de educación, formación y compensación para que cualquier ciudadano vea que tiene el deber de contaminar menos pero que por supuesto se le haga posible y se le den las herramientas necesarias. De nada sirve apostar por coches eléctricos si estos no se subvencionan, se dan ayudas o se ponen más “eloctrolineras”, del mismo modo que de nada sirve seguir apostando por combustibles fósiles, algo que parece estar de moda de nuevo con el fracking o las prospecciones en alta mar. No soy optimista, pero si realista.

 

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Entrevista realizada por Susana Cegarra (@CegarraSusana