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Publicado por Redacción i-ambiente el Lun, 19/01/2015 - 11:50

Compostaje para acabar con los #Residuos

Cada vez más consumidores y plantas industriales utilizan este sistema para transformar la basura orgánica en varias aplicaciones ecológicas.

Frente al aumento de los residuos y su acumulación en vertederos, el compostaje es una de las posibles soluciones. La basura orgánica se convierte en un material capaz de enriquecer plantas y cosechas, o de luchar contra la contaminación. Un sencillo contenedor, unos cuantos consejos y un poco de paciencia son suficientes para que cualquier consumidor composte en su casa. A gran escala, diversas instalaciones industriales utilizan también este sistema en todo el mundo. Las iniciativas para generalizarlo son cada vez más numerosas y los consumidores pueden beneficiarse de ellas.

 

Para qué sirve compostar

España genera más basura que la media europea y recicla un 40% menos, según datos de 2007 de la oficina estadística comunitaria, Eurostat. El resultado: el 60% de los residuos acaba en los vertederos (la media de la UE es del 42%).

El compostaje puede ser una alternativa ecológica y económica para reducir la cantidad de residuos orgánicos urbanos, agroforestales y ganaderos. Al igual que en el sistema convencional, se utiliza un contenedor para depositar los restos, denominado compostador. Pero la basura no se lleva al vertedero, sino que se aprovecha. Los microorganismos del compostador realizan un proceso de descomposición aeróbica (con oxígeno) que transforma la basura en compost. Si se realiza de forma adecuada, no genera malos olores.

La materia resultante se puede aprovechar como complemento al abono en agricultura y jardinería, para controlar la erosión, mejorar la estructura de los suelos y recuperar los deteriorados o para destruir organismos patógenos. El compost también se utiliza en sistemas debiorremediación, para degradar hidrocarburos del petróleo y otros compuestos tóxicos y conseguir su reciclaje.

El resultado se puede obtener con diversas técnicas: en activo o caliente, en pasivo o a temperatura ambiente, o mediante la utilización de lombrices rojas o de la familia Lumbricidae (vermicompost).

La producción de compost en España a partir de desechos biodegradables se mueve en la media de la Unión Europea (17%), desvela Eurostat, pero está lejos de países como Austria, que alcanza el 38%. Las comunidades autónomas que más compostan son la valenciana y la cántabra, según el informe "Sostenibilidad en España", del Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM).

El compostaje también puede ser una buena práctica de educación ambiental. Las organizaciones ecologistas, las instituciones locales o los centros educativos pueden poner en marcha un programa para hacer compost. De esta manera, se aprende el valor de la reducción de residuos, el proceso natural de descomposición o cómo las plantas lo utilizan para crecer.

Consejos prácticos para compostar

Diversas instituciones han publicado información práctica para adentrarse en el mundo del compostaje. En Internet se pueden descargar algunos de estos contenidos, como el "Manual de compostaje" de la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía, la "Guía de compostaje doméstico" de la Mancomunidad Comarca de Pamplona o el "Manual de compostaje doméstico" del Departamento para el Desarrollo Sostenible de la Diputación Foral de Guipúzcoa.

Los consumidores también pueden contactar con los responsables de Medio Ambiente de su ayuntamiento o su comunidad autónoma. Las instituciones ponen en marcha diversas iniciativas prácticas y formativas que se pueden aprovechar. Si no las hay, los ciudadanos más proactivos pueden solicitarlo. Por su parte, organizaciones medioambientales como "Amigos de la Tierra o "Ecologistas en Acción promueven diversas actividades prácticas para fomentar el uso del compostaje.

Las personas más decididas y amañadas pueden construir su propio compostador. Varios manuales ofrecen ideas para fabricar estos contenedores. Los materiales pueden ser reutilizados y muy variados: palets de madera, cajas de fruta, bidones, malla metálica, ladrillo, etc.

Otra posibilidad es adquirir alguno de los modelos que diversas empresas comercializan desde hace años: con electricidad para acelerar el proceso, naturales sin ayuda eléctrica, especiales para vermicultura, para usos rurales o urbanos, etc. Los precios oscilan entre 60 euros y 290 euros. Marcas como Nature Mill, Sustainable Community Development, Joraform o Tumbewood diseñan compostadores para todos los gustos y necesidades. En España, trabajan empresas como Compostadores.

 

 

Fuente: Eroski Consumer