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Publicado por Redacción i-ambiente el Mar, 10/04/2018 - 10:46

¿Es el tren la solución a los atascos?

Trasladar por carretera los mismos viajeros que mueven los Cercanías costaría cinco veces más. Foto: Patier

La red de Cercanías presume de puntualidad y eficiencia medioambiental contra atascos y contaminación

 

El acceso a las ciudades, sobre todo en hora punta, se complica cada vez más. En España, Madrid y Barcelona encabezan la lista de minutos de vida pasados en atascos. El año pasado se restringió la circulación de vehículos privados en la capital por los históricos niveles de contaminación registrados durante nueve días consecutivos. En Barcelona, el pasado mes de noviembre entró en vigor un protocolo semejante para atajar episodios de elevada polución. Ante estos problemas, el transporte ferroviario urbano se presenta como la solución, dada su mayor eficiencia energética, su gran capacidad de transporte de viajeros y sus ventajas comparativas en sostenibilidad ambiental.

El primero de los problemas en los que se piensa a la hora de moverse desde las afueras al centro de las dos mayores ciudades españolas son los atascos. Los conductores madrileños pasan 42 horas de media al año en un atasco y los barceloneses, unas 28. Los datos, provenientes de un estudio mundial publicado por la consultora especializada en tráfico Inrix, apuntan a más de un día retenidos, frenando cada pocos metros. En esa clasificación, Las Rozas, a las afueras de Madrid, es la octava. Mataró, cerca de Barcelona, ocupa la duodécima posición.

La incertidumbre desaparece al saber el momento exacto en el que se llegará al destino. La puntualidad de los trenes de Cercanías Madrid supera el 96% de todos los viajes. Teniendo en cuenta que las estaciones que registran más movimiento de pasajeros son Atocha Cercanías, Nuevos Ministerios, Sol y Chamartín, llegar a tiempo al centro deja de ser una preocupación. Sobre todo si se tiene en cuenta que la gran mayoría de usuarios utilizan la red de Cercanías en el trayecto de ida y vuelta al trabajo.

El transporte ferroviario regional es la opción elegida cada día por cerca de 900.000 viajeros en Madrid provenientes de todos los puntos de la Comunidad. Más de 1.300 circulaciones diarias comunican el extrarradio con la capital, y también con las provincias limítrofes de Ávila, Guadalajara o Segovia. La suma de todos los viajeros supera los 240 millones al año, con un aumento interanual en 2017 cercano al 4%. Está anunciado, además, un nuevo plan integral de actuación en Cercanías Madrid hasta 2025 con nueve ejes de actuación para mejorar la fiabilidad y capacidad de la infraestructura, las estaciones y los trenes.

En el área metropolitana de Barcelona, por su parte, los más de 800 trenes diarios que conforman la red de Rodalies son la opción elegida por más de 110 millones de viajeros cada año. Las seis líneas y más de 120 estaciones que componen esta red recogen un crecimiento interanual en torno al 5%, y la puntualidad de los últimos años roza el 95%.

En plena hora punta, el tiempo medio que debe esperar el viajero en los Cercanías de Madrid y Barcelona se sitúa en cinco y seis minutos, respectivamente. La red ferroviaria funciona prácticamente como un metro, y en ambas ciudades permanece en servicio 20 horas diarias, según apunta el último informe del Observatorio de la Movilidad Metropolitana del Ministerio de Medio Ambiente.

Tanto Madrid como Barcelona han registrado aumentos en el número de usuarios de trenes interurbanos. Es una consecuencia lógica en una época en la que están aumentando las restricciones sobre el vehículo privado, debido a la imperiosa necesidad de reducir la presión ambiental a la que están sometidas las ciudades más pobladas.

Madrid lleva ocho años superando los límites de contaminación. En seis meses de 2017 se aplicaron restricciones a los vehículos privados

 

Madrid lleva ocho años superando los límites de contaminación fijados por la Unión Europea. En seis meses diferentes del 2017 se aplicaron restricciones a la circulación en vehículos privados en la capital, unas medidas que el Ayuntamiento ha aplicado en nueve ocasiones desde 2016. El pasado mes de noviembre, el protocolo anticontaminación se mantuvo activo durante nueve días consecutivos. La situación sería aún más acuciante de no existir una completa red de transporte ferroviario como la que conecta la capital con sus alrededores.

La electrificación de la red de Cercanías en Madrid permite que esos 240 millones de viajeros anuales se muevan sin emitir contaminantes atmosféricos como el dióxido de nitrógeno, principal causante de los episodios de contaminación de las ciudades modernas. Además, cada año los trenes de Cercanías evitan 114 millones de viajes en automóvil por las carreteras del área metropolitana de Madrid: más de 300.000 trayectos diarios que no se hacen en coche. Esta sustitución, calculada con la metodología del Observatorio de Movilidad Metropolitana, significa que cerca de 350.000 toneladas anuales de dióxido de carbono nunca lleguen a emitirse a la atmósfera.

No es solo que el uso de las redes de Cercanías ayude a mitigar la polución de las ciudades y a combatir el cambio climático, sino que además sale más barato. Trasladar por carretera los mismos viajeros que mueven las redes de Cercanías en España al año cuesta cinco veces más en costes externos (aquellos derivados de los accidentes, la congestión urbana o el ruido), una cifra calculada según la metodología del estudio Costes externos del transporte en Europa. Cercanías habría ahorrado así unos 520 millones de euros, un tercio de los cuales se debe a todos esos vehículos que saca de la carretera.

De ahí la importancia de potenciar el transporte ferroviario regional y urbano, una opción utilizada por 9 de cada 10 pasajeros de tren en toda Europa, según el último informe sobre el estado del ferrocarril del Consejo Consultivo Europeo de Investigación Ferroviaria. Ese mismo estudio explicita que la media de pasajeros por cada tren es de 76 pasajeros en los trenes regionales españoles. En el caso madrileño, por ejemplo, el viajero medio es una mujer de más de 35 años, asalariada y con estudios medios que utiliza el Abono Transporte para ir a su lugar de trabajo, según la última encuesta de calidad de Renfe, en la que las usuarias respondieron que el motivo principal por el que lo usaban era por su “rapidez”, otorgando a Cercanías Madrid una puntuación de 7,33 sobre 10. Sergio G. Morán