← Volver

Publicado por Redacción i-ambiente el Jue, 19/04/2018 - 23:53

¿Es posible la armonía con la naturaleza?

El abuso sobre los recursos impacta en el planeta. Ejemplo de ello, el deshielo en zonas como Groenlandia. Foto: ONU. Mark Garten

La ONU recuerda el 22 de abril, día de la madre tierra, los problemas con la producción sostenible y los patrones de consumo

 

La tierra que habitamos la solemos llamar Madre Tierra, una expresión común utilizada para referirse al planeta. Desde Naciones Unidas recuerdan que esto es una prueba de la interdependencia entre los seres humanos, las demás especies vivas y el planeta que todos habitamos. Por eso el 22 de abril lo dedican a recordar que vivimos en un pequeño planeta.

Este año, el organismo internacional celebra el octavo Diálogo sobre armonía con la naturaleza. El 23 de abril en la sede de la ONU de Nueva York se acogerá este encuentro con el que tratarán temas como la producción sostenible y los patrones de consumo en la armonía con la naturaleza. Mediante el diálogo quieren fomentar que los ciudadanos y las sociedades se conciencien sobre cómo se relacionan y cómo pueden relacionarse con el mundo natural. Al mismo tiempo, pretende mejorar los cimientos éticos de la relación entre la humanidad y la Tierra, en términos de desarrollo sostenible.

En la Declaración de Río de 1992 ya marcaron que un objetivo que deberíamos seguir es el de fomentar esta armonía con la naturaleza y la Madre Tierra. Para alcanzar un justo equilibrio entre las necesidades económicas, sociales y ambientales de las generaciones presentes y futuras, es necesario promover dicha armonía.

La Asamblea General ha reconocido ampliamente que el agotamiento mundial de los recursos naturales y la rápida degradación ambiental son el resultado de patrones insostenibles de consumo y producción que han tenido consecuencias adversas tanto para la Tierra como para la salud y el bienestar general de la humanidad. La comunidad científica tiene pruebas bien documentadas de que nuestro modo de vida actual, en particular nuestros patrones de consumo y producción, ha afectado gravemente la capacidad de carga de la Tierra.

 

La ONU destaca que existe la necesidad de diseñar un modelo más sostenible para satisfacer las necesidades básicas de una población en crecimiento

 

La pérdida de biodiversidad, la desertificación, el cambio climático y la interrupción de una serie de ciclos naturales se encuentran entre los costos de nuestra falta de respeto por la naturaleza y la integridad de sus ecosistemas y procesos de soporte vital. Como sugiere el trabajo científico reciente, se están transgrediendo varios límites planetarios y otros están en riesgo de serlo en un mundo sin cambios.

Desde la revolución industrial, la naturaleza ha sido tratada como una mercancía que existe en gran medida para el beneficio de las personas, y los problemas ambientales se han considerado como solucionables mediante el uso de la tecnología. Para satisfacer las necesidades básicas de una población en crecimiento dentro de los límites de los recursos finitos de la Tierra, existe la necesidad de diseñar un modelo más sostenible para la producción, el consumo y la economía en general.

Diseñar un nuevo mundo requerirá una nueva relación con la Tierra y con la propia existencia de la humanidad. Desde 2009, el objetivo de la Asamblea General, al adoptar sus nueve resoluciones sobre Armonía con la Naturaleza, ha sido definir esta nueva relación basada en una relación no antropocéntrica con la Naturaleza.

Las resoluciones contienen diferentes perspectivas con respecto a la construcción de un nuevo paradigma no antropocéntrico en el que la base fundamental para la acción correcta y la incorrecta en relación con el medio ambiente se basa no solo en las preocupaciones humanas. Un paso en esta dirección se reafirmó en 2012, con el documento final de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Desarrollo Sostenible, titulado El futuro que queremos.