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Publicado por Redacción i-ambiente el Mié, 17/08/2016 - 13:22

¿Existe la comunicación vegetal? Los Compuestos Orgánicos Volátiles como lenguaje de las plantas

comunicacion plantas

No sólo los humanos tenemos la capacidad de comunicarnos. La abeja reina emite feromonas para controlar a sus obreras y las hembras de ratón pueden sufrir un aborto sólo oliendo los compuestos producidos por un macho que no la haya fecundado. También las plantas se comunican mediante señales químicas que se difunden en su entorno y las ayudan a interactuar entre sí y con los seres vivos que las rodean, incluyendo los microorganismos.

 

La comunicación vegetal es un hecho. Las plantas emiten Compuestos Orgánicos Volátiles (COVs), éstos les sirven para atraer polinizadores, así como para disfrutar de protección contra ciertos "estreses ambientales" o para repeler a los animales herbívoros. Los investigadores del CREAF y el CSIC están estudiando la estrecha relación que existe entre los COVs y los microorganismos que habitan en la planta.

Según explica Gerard Farré-Armengol, autor principal de un estudio reciente en este ámbito:

"Conocer la microbiota que vive en las plantas y su interacción con los COVs puede ayudar a comprender mejor la contribución que estas emisiones hacen a la composición de la atmósfera e, incluso, los efectos en el clima que se pueden derivar" 

 

¿Qué son los Compuestos Orgánicos Volátiles ?

 

Los COVs son sustancias químicas producidas y emitidas en forma de gas por las plantas y otros organismos .Están formadas por carbono y son el elemento clave de la comunicación de las plantas, pues ayudan a atraer polinizadores, sirven como señales para las plantas vecinas y como defensa ante la presencia de insectos herbívoros o parásitos.

Los terpenos son los tipos de COVs más frecuentes,  ellos son los encargados de otorgar un olor característico a cada flor. Los podemos encontrar en la resina y en compuestos aromáticos.

 

Los COVs en la simbiosis planta – microorganismos

 

Los COVs también ayudan a las plantas a relacionarse con las bacterias y hongos que cubren su superficie.

Las partes aéreas de la planta que componen la filosfera son colonizadas por bacterias, principalmente, y por hongos en una cantidad menor, y lo mismo ocurre en las raíces. Tal y como señala el Dr. Farré-Armengol:

"Puede haber 10 millones de bacterias por cm2 de hoja. Si imaginamos la cantidad de bacterias que tiene cada planta, y al mismo tiempo, la inmensidad de superficies vegetales que hay en el planeta, podemos hacernos una idea de cuán importantes son estos microorganismos"

Los COVs emitidos por la planta determinan qué microbiota podrá vivir en la filosfera: aquellos microorganismos que sean capaces de alimentarse de los mismos compuestos orgánicos volátiles y también aquellos que sean resistentes a determinados COVs con efectos antimicrobianos. De hecho, en cada tejido de la planta puede ser que proliferen diferentes tipos de microorganismos, como ocurre en los humanos. El tipo de bacterias de la piel no coincide con el del intestino, como tampoco coincide la microbiota de las flores y las hojas.

A su vez, la microbiota puede producir sus propios COVs, que se mezclan con los de la planta. Por ejemplo, los microorganismos de las flores y frutos afectarán el aroma que emiten éstos. Además, las moléculas gaseosas liberadas por los hongos y las bacterias pueden mejorar el crecimiento de la planta, su resistencia ante situaciones de estrés y prevenir el ataque de microorganismos patógenos.

 

Control de COVs en agricultura

 

Teniendo en cuenta la importancia de la microbiota de las partes aéreas de la planta, ¿qué pasaría si se fumiga un terreno y se destruye todo este microambiente?. A esta pregunta responde el investigador del CISC en el CREAF Gerard Farré-Armengol:

"Si aplicamos pesticidas en cultivos para que no haya infecciones de microbios, no sólo eliminaremos los microorganismos infecciosos. También mataremos aquellos que están de forma natural en la planta y que le modifican o participan en características tan importantes como el olor de las flores. Así, la respuesta de los polinizadores puede ser también diferente y terminar afectando la producción de los cultivos de forma negativa"


El futuro de la agricultura pasa por encontrar pesticidas que eliminen hongos o bacterias patógenas, pero no los integrantes de la filosfera. De esta manera los compuestos orgánicos volátiles no se verían alterados y la polinización o herbivoría sería la natural. El resultado, una producción mejorada.