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Publicado por Redacción i-ambiente el Lun, 22/02/2016 - 12:42

#NiUnHogarSinEnergía: la lucha de @ecodes contra la #PobrezaEnergética

ecodes pobreza energetica ni un hogar sin energia

Casi un 20 % de los hogares en España viven en situación de pobreza energética

Las facturas de suministro energético en España han incrementado su coste un 60% en 6 años

Trabajando sobre los hábitos de consumo, ajustando el contrato a las necesidades reales e implementando sencillas medidas de eficiencia, se obtienen ahorros del 35%

 

La pobreza energética que afecta a casi un 20 % de los hogares en España es la consecuencia de una serie de circunstancias que han confluído en el tiempo: el incremento de más del 60 % del coste de las facturas de suministro energético en 6 años, la ineficiencia energética de gran parte del parque de viviendas españolas -no solo en sus aspectos constructivos, sino también en los equipos consumidores que albergan-  y la disminución paulatina durante casi una década de los ingresos por familia motivada por la crisis económica.

Ante esta problemática, ECODES insta a que España debería hacer caso de las Directivas europeas en la materia y poner en marcha planes para la identificación, prevención y corrección de las situaciones de pobreza energética. La organización lanzó en 2013 el programa  Ni Un Hogar Sin Energía con el objetivo de ayudar a colectivos en riesgo de pobreza energética a reducir el importe de sus facturas de energía, a mejorar el confort térmico y de humedad de sus viviendas e incrementar su cultura energética empoderándoles en la gestión de la energía de sus viviendas, evitando que se lleven sorpresas al recibir la última factura de energía en su  buzón.

 

El programa desarrolla acciones formativas mediante dos tipos de talleres.

  • Hábitos del uso de la energía en el hogar y comprensión de la factura.
  • Diagnóstico energético de las viviendas in situ con monitorización de los consumos.

 

Ni un hogar Sin Energía ha puesto de manifiesto que frenar la pobreza energética requiere de soluciones colectivas


Estas dos acciones permiten establecer un informe de recomendaciones con cambios de hábitos y medidas de eficiencia energética. Además, sabemos que el consumo solo representa una parte del importe que pagamos en las facturas de energía. Por ello, les apoyamos en las gestiones con la compañía para optimizar aspectos de los contratos, que no tienen que ver directamente con la cantidad de kWh consumidos, pero si con el perfil de consumo de la vivienda.

En la mayoría de los casos, estos cambios son: reducción de la potencia contratada, cambios de tarifa a discriminación horaria y solicitud del bono social. Sorprende la cantidad de familias que desconoce que pueden beneficiarse de este bono que supone un descuento del 25 % si se encuentran dentro de la tarifa regulada.

Una vez realizadas las fases anteriores, abordamos la parte referida a hogares ineficientes, destinando un presupuesto por vivienda para implementar medidas de bajo coste que mejoren las ineficiencias detectadas como son el cambio de bombillas por LED, mejora de aislamiento de vidrios y marcos de ventanas, temporizadores, reflectores en radiadores, etc.
 

 
Los resultados de ahorro obtenido han sido notables. Solo en los aspectos relacionados con los contratos energéticos, se ha conseguido  una reducción media en las facturas del del 24%. Si a ello le sumamos la adopción de los hábitos de consumo eficiente recomendados, y las medidas de ahorro implantadas, se puede alcanzar un ahorro medio de entre el 30-35 %.

En 2013, iniciamos el proyecto ayudando a 15 hogares del casco histórico zaragozano. La buena acogida del proyecto  y los resultados ha hecho que,  gracias a una amplia red de colaboradores como el Ayuntamiento de Zaragoza o la Fundación laCaixa –entre otros-, en 2016 estemos llegando a atender a 320 hogares en 7 ciudades.

Ni un hogar Sin Energía ha puesto de manifiesto que frenar la pobreza energética requiere de soluciones colectivas en las que intervengan diferentes actores como son las administraciones públicas -mediante legislación y financiación-, las compañías eléctricas -tomando una mayor conciencia del problema y aportando soluciones en sus tarifas y contratos-, y las ONGs y profesionales sociales que trabajan directamente con colectivos vulnerables  aumentando su conocimiento.

Con la mirada puesta en una solución a largo plazo, desde ECODES, fruto de la experiencia en este proyecto y la colaboración con otras entidades expertas en el problema, proponemos las siguientes medidas:

1. Reconocer y definir oficialmente la pobreza energética.: Actualmente no existen datos cuantitativos que nos permita tener un dato real de cuantas personas sufren esta situación. Para ello deberíamos, en primer lugar, llegar a un consenso para definir que parámetros se tienen en cuenta para poder para definir de forma consensuada el concepto de pobreza energética

2. Definir el concepto de consumidor vulnerable: La Directiva europea de mercado interior de electricidad (2012/72/UE) obliga a los Estados miembros a definir el concepto de consumidor vulnerable. España lo hizo pero de forma incompleta en el RDL 13/2012 con el texto “Transitoriamente, hasta la definición de los consumidores vulnerables, se considerará como tales a aquellos que están acogidos al bono social”. En realidad, la definición, que es diferente a la de pobreza energética, debería permitir identificar aquellos grupos de consumidores con necesidades reales para cubrir el gasto energético, lo que permitiría definir mejor las acciones concretas para este colectivo. El gobierno debe definir, cuanto antes, el concepto de consumidor vulnerable.

3. Establecer planes contra la pobreza energética: Las Directivas de mercado interior de electricidad (2012/72/UE) y gas (2009/73/CE) invitan a los Estados miembros a elaborar planes de acción para paliar las situaciones de pobreza energética. España aún no la ha transpuesto por lo que dificulta la identificación, la prevención y la corrección de las situaciones de pobreza energética.

4. Rediseñar los requisitos del Bono Social y dar a conocer su existencia: Se debería replantear el actual bono social para tener en cuenta también las condiciones de la vivienda, el nivel de ingresos familiares y la vulnerabilidad del usuario y no sólo la potencia contratada o la situación familiar/laboral. También habría que valorar la posibilidad de establecer un bono social para el gas como ya hacen otros países.

Asímismo, es necesario invertir en la difusión de la existencia del bono social, ya que en muchos casos, los consumidores que podrían acceder al mismo, no conocen de su existencia.

5. Asegurar el suministro en momentos críticos: El impago de facturas de energía de forma continuada lleva a la suspensión del suministro, salvo en algunos casos especiales que lo tienen garantizado (hospitales, por ejemplo). Entre estos casos especiales no se contempla de forma oficial, ningún caso del ámbito doméstico, aunque sí se está empezando a aplicar en casos de extrema urgencia bajo solicitud y entrega de justificante médico.

6. Incentivar el autoconsumo en familias vulnerables: La instalación de placas fotovoltaicas o solar térmicas en viviendas ayudaría a proteger a los consumidores vulnerables de variaciones en el precio de la energía, aumentando la independencia con la obtención de una energía barata y limpia. En este sentido, es prioritario dar un giro a las políticas energéticas apostando por el autoconsumo, las energías renovables y la eficiencia.

7. Coordinación entre órganos gubernamentales: La Pobreza Energética implica administrativamente diferentes departamentos como son el de energía, salud, consumo o vivienda. De igual forma implica a varios niveles de gobierno, tanto estatal como regional. Por lo tanto es necesaria una coordinación eficiente de los diferentes órganos gubernamentales para llevar a cabo políticas coherentes y efectivas que agrupen soluciones no solo correctivas, sino también preventivas.

8. Mejorar la información para el consumidor: Los suministros de energía representan uno de los gastos más elevados de la economía doméstica en todo hogar, más aun en los de personas en riesgo. En este sentido, resulta esencial empoderar a estas personas en el uso eficiente de sus equipos y sobre aspectos básicos que les permitan entender las facturas, los servicios que están contratando y las ayudas de las que pueden beneficiarse.

9. Mejorar la información para los trabajadores sociales y educadores: Es necesario apoyar la labor que realizar los trabajadores sociales, dotándoles de conocimientos específicos sobre hábitos de consumo eficientes, facturas energéticas con el objetivo de que puedan aplicar estos conocimientos con los usuarios en riesgo que acuden a los Centros Municipales de Servicios Sociales u ONGs sociales.