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Publicado por Redacción i-ambiente el Lun, 27/02/2017 - 10:33

Tipos de combustible y emisiones GEI

transporte y emisiones gei

En períodos de crecimiento, la producción económica aumenta, aumenta el volumen de mercancías transportadas así como aumenta el número de viajeros. sto es una prueba de que la demanda de transporte guarda estrecha relación con la actividad económica. 

El impacto del transporte sobre la salud humana, el medio ambiente y el cambio climático guarda estrecha relación con la elección del combustible. En la actualidad existen combustibles alternativos limpios, como la electricidad, que pueden constituir opciones viables frente a la gasolina y el diésel. La longitud del trayecto es un factor que debe tenerse en cuenta a la hora de determinar la idoneidad del tipo de combustible. 

Pese a retrocesos momentáneos, la demanda de transporte, tanto de pasajeros como de mercancías, ha crecido exponencialmente, y se prevé que siga creciendo. En Europa se venden cada vez más coches, la mayoría de los cuales incorporan un motor diésel. Y pese a que los motores son cada vez más eficientes, este incremento convierte a las emisiones de GEI en un problema importante.

 

Transporte y emisiones de gases de efecto invernadero

Los vehículos a motor necesitan la energía generada a partir del combustible (por ejemplo, gasolina, diésel, electricidad, gas natural, biocombustibles) para desplazarse. Sin embargo, la combustión a altas temperaturas de los combustibles fósiles en los motores libera contaminantes y CO2 a la atmósfera.

La demanda de transporte guarda estrecha relación con la actividad económica: en períodos de crecimiento, la producción económica aumenta, se incrementa el transporte y crece el número de viajeros. La recesión económica de 2008 contrajo la demanda de transporte y, en consecuencia, dio lugar a una reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) procedentes del sector en años posteriores. A pesar de este período de ralentización, las emisiones globales del transporte en la UE en 2014 registraron niveles superiores en un 20 % a los de 1990.

En 2014, aproximadamente la cuarta parte de las emisiones totales de GEI en la UE tenían su origen en el transporte. De acuerdo con datos preliminares, los vehículos particulares contribuyeron un 44 % a las emisiones en el sector del transporte, y los vehículos pesados y los autobuses representaron un 18 % adicional.

Las emisiones procedentes de los distintos medios de transporte variaron sustancialmente a lo largo del tiempo. Durante este período, las emisiones de la aviación internacional casi se duplicaron y las del transporte por carretera se incrementaron un 17 %, mientras que las emisiones procedentes del transporte ferroviario y la navegación interior disminuyeron más de un 50 % y casi un 37 %, respectivamente.